Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 11 de febrero de 2015
No quiero recordarte
No
quiero recordarte,
dime
por favor, donde estás,
en qué
rincón puedo no verte,
dónde
puedo dormir sin recordarte
y dónde
recordar sin que me duela.
Quiero
caminar sin ver tus huellas,
correr
sin ir a buscarte,
quiero
descansar sola con mi tristeza.
Déjame
cobijarme en paz,
bajo la
sombra de los sauces,
enhebrando
algún poema de amor
como un
collar de letras y sílabas.
No
quiero recordarte,
no
holles mi memoria,
en el
tedio de la espera cotidiana,
dónde
el tiempo riguroso
sazonaba
de sombras
y de
lágrimas tristes.
No
vuelvas de repente a mi vida,
como
llegan las nuevas
que
sacuden mis entrañas
y así,
haces temblar el aire
quedando
yo, cabizbaja,
empañada
mi voz,
quebrada
el ala del amor,
en mil
pedazos.
No
quiero recordarte,
no quiero
quedar triste
ni
exánime
para no
derramar ni una sola
lágrima
más.
Estás
en mí
y no lo
estás,
como
una lluvia
de
suavidades indefensas
que
pide que salga
de la
rutina muerta
por
tratar mi sed de olvidarte,
en el
silencio torvo,
oscuro,
misterioso.
¿Será
mi culpa el querer
no
recordarte?
¿Toda
mía
es la
culpa de tu ausencia?
¿Y mi
miedo de amarte
sin ser
amada?
No
quiero recordarte,
tan
solo decirte
¡adiós!,
adioses, sin adiós,
el
acero del otoño
nos
parte la vida
en dos
mitades.
El
tiempo que era para nosotros
un
siempre
ahora
partido está:
ayer,
mañana.
Nuestra
sombra, sola,
era
única,
ahora
está truncada en dos,
tú y
yo.
No
quiero recordarte,
secos
rasgos,
los
vientos firman,
sentencias
últimas
en
nuestros destinos,
aquí,
el tuyo,
allí,
el mío.
No
quiero recordarte más,
no
deseo que veles más mis sueños
y no
puedo morir
porque
te seguiré amando.
Angustia
Angustia
se me
remueve el alma,
destruyendo
mi corazón en mil pedazos.
Sufrimiento, opresión,
Y el llanto aflora como un mar salado
Entrecortado, a veces reprimido otras.
Angustia
Porque me ha herido, lastimado,
no el cuerpo si no el alma
con críticas severas o indiferencias absolutas.
Bajo mi piel,
¡qué viento enloquecido por valles de la sangre
y sus colinas, me estremecen un rosal de más espinas
que de fragantes rosas florecido.
El amor que parecía verdadero
Era tan solo un aparente resquicio de afecto.
Angustia
ante las sonrisas vagas que ofrecen
un espejo al revés de lo que es diáfano y verdadero.
Amor al prójimo.
Recorro mis sentidos sin orillas,
dudas entrelazadas
entre hiedras de desprecio,
de separación, del no querer estar conmigo.
Mi piel tiembla y la tormenta se vuelca en mi cuerpo.
Hay minutos en que parece que el firmamento cruje,
se desquicia y el camino se cubre de tinieblas.
Angustia,
nuestra alma mustia clama por amor
que me conduzca al sedero de la fe y la esperanza.
Si alguna vez la detracción me muerde
con rampantes odios de culebra,
en mi desprecio su ponzoña pierde su furia,
gasta y sus colmillos se quiebran.
Quien me hirió agote el arsenal de la impostura
y multiplique sus proyectos ruines,
Mientras las nubes vuelan en la altura,
Y se visten de fiesta los jardines.
Todo asciende.
Soñando con las flores,
despiértese la sabia milagrosa
y sonríe en la gracia de la rosa.
Y a fuerza de soñar la angustia se desvanece,
El amor con fuerza y poderío se adentra en mi alma
y soy feliz al tenerlo conteniendo mis dolores
y mis decepciones que cobardes
y falsas quisieron destruirme
pero no pudieron
te quiero siempre a mi lado mi amor,
te necesito, no te alejes mas de mí.
Atrévete a amar
No
tengas miedo
el
amor es lo más sublime del mundo.
Estar
enamorada del amor,
maravillosa
experiencia,
que
se renueva constantemente.
Atrévete
a amar
de
pie en el umbral de la aurora
bajo
la celeste amplitud
es
el amor el hada protector
que
nos protege, ampara,
Y
nos inspira a vivir la poesía
en
un raudal de inspiración que es fragor de lucha en el día
Y
en la noche meditación.
Atrévete
a amar
entre
risas y lloros en flor,
congregaos
al rumor de las alas de mi sueño.
Cada
estrofa de un poema… es una nube
Y
para flotar en ella
hay
que tener luz de estrella
Y
corazón de querube.
Atrévete
a amar
para
que versos con ímpetu alado
al
ideal ascended
Y
con las estrofas verted
el
tesoro conquistado.
Atrévete
a amar,
como
clarín de mil sonidos,
con
galas de volcán el sol radiante,
en
niebla roja de fulgor metálico,
síguelo,
deja todo atrás
no
pongas nada en la balanza de la vida.
Atrévete
a amar,
anímate
al desequilibrio,
entrégate
cada vez más a voces que te llaman,
seguir
la pasión desenfrenada entre gemidos
y
gritos de euforia
queriéndome,
entregarme en cada instante de tu vida
a
tu piel tibia en tu regreso hacia mí,
tu
boca abierta de sed queriendo besarme
y
empaparme de aliento,
hacerme
completamente tuya en un instante,
y
luego reposar en el tobogán de tu cintura.
Atrévete
a amar,
del
pelo a la punta de los pies,
que
tu boca llegue a mojar mi vientre,
y
sienta tu aliento llegar a mis entrañas.
Atrévete
a amar,
atrévete
a sentir el color del amor
recorriendo
tu sangre.
pídele
más, más y más,
desnudos
los dos hirviendo de pasión
tócame
más, bésame más,
entrégame
más
¡Por
favor! ¡Atrévete a amar!


