Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 4 de julio de 2016
Sólo tú
Sólo
tú, mi amor ausente,
me
instas a que mi cuerpo y mi alma
se
abran como un gran abanico
de
sentimientos, risas, deseos,
gozos,
alegrías sin fin.
Quiero
estar contigo donde estuve.
Contigo,
volver
¡Qué
novedad tan inmensa ésa,
volver
otra vez y repetir
lo
nunca igual de aquel asombro infinito!
Sólo
tú, en cualquier instante,
segundos,
años,
puedes golpear mi corazón
porque
sé que donde estuve
sólo se
va contigo, por ti.
Tus
besos los beso yo por ti,
saben, tienen sabor a los zumos del mundo.
¡Qué
gusto negro y denso
a
tierra, a sol, a mar!
Se
quedan un momento en mis labios,
indecisos,
imprevistos
y sin percatarme
no se si son para mi,
por ser algo irreal y mágico,
¡Son
estelas, son signos,
son
condenas o auroras!
Sólo
tú, creas en mi rostro un velo de lágrimas.
Si tú
supieras que ese gran sollozo
que
estrechas en tus brazos,
que
esas lágrimas que tú secas besándolas,
vienen
de ti,
son tú
dolor hecho lágrimas
más
sollozos míos.
Sólo
tú, el único,
traído
por el viento crepuscular
y el
silencio boreal,
hizo latir aprisa,
acompasado
mi corazón enamorado.
Dime
el porqué de nuestro encuentro
en la
sintonía del existir
en este
Universo que nos rodea
y nos
envuelve en redes invisibles,
diáfanas,
entrelazadas
con
hilos de mil hojas verdes
y capullos sin abrir de flores multicolores.
Sólo
tú, es al que espero,
a nadie
más esperaré nunca,
como
Penélope tejiendo mil telares
frente
al mar mirando
casi
sin ver el horizonte
fruncido
por la pena de la distancia.
Cuando tú
me elegiste, el amor eligió,
salí
del gran anónimo de todos, de la nada
y mi
tristeza se trocó en alegría
más
alta que las estrellas o nubes,
me
elevaste.
Y mi
gozo se echó a rodar,
prendido a tu ser, en tu pulso.
Posesión
tú me dabas de mí, al dárteme tú.
Viví,
vivo, ¿hasta cuando?
Sé que
volverás atrás,
cuando
te vayas retornaré
a ese
sordo mundo sin diferencias
de la
gota en el agua,
del
gramo en el peso.
Una más
seré yo
al
tenerte de menos
y
perder hasta mi nombre.
Volver a ti
Volver a ti,
quiero entrar más adentro de la espesura
de mi vida para aprender despacio y sin apuro
a buscarte donde te dejé
cuando mis naves desgarré sola
en la playa dejando en ella
tan solo mi huella borrosa.
Gritando tu nombre en mi silencio hondo,
vuela a lo alto para que llegue a ti,
mi amor es tuyo
y en mi voz se sentirá
una lágrima de nostalgia.
Volver a ti, vienes hacia mi,
me enseñas recuerdos
en los que nos entregábamos uno al otro,
me haces señas
con las delicias vivas del pasado,
invitándome.
Me dices desde allá lejos
que hagamos lo que quiero,
unirnos al pensarte
y entramos por el beso
que me abres.
Volver a ti, ya, en este instante del hoy,
no quiero separarme más de ti,
de esa gran transparencia de ti en mi.
Siempre estarán abiertos en mi ser
albergues vastos, mínimos,
donde guardarte
y así podrás volver a mi,
a mis celdas de la memoria y sus llanuras.
Volver a ti como canta el río
en la sed del silencio
y el anhelo y como lenguas de fuego
se consumirán al estar juntas
nuestras formas fundidas
en el tiempo inagotable.
Aprieta mis deseos con tu pasión de viento.
El sol será mañana un plato de lujurias
y tú serás mi boca y mis manos
quedarán desgajadas de rocío
al sentirte otra vez junto a mí.
Volver a ti, desgrana como antes
el gris de tu mirada
sobre mis ojos
y desprende mi angustia
de mi alma toda
haciéndome sentir tu abrazo
de sentimientos hondos y mansos.
Eres y seguirás siendo
en mis días de tormenta
la claridad que brillante atraviesa nubes
y en la placidez del agua
alegras mis días sintiéndote mío.
Volver a ti,
cabalgando en vientos de perfume
y oro para consumir
tus besos de mariposas y miel,
haciendo brotar en mi alma parca
todo mi amor pleno.
Quiero que como lentas gaviotas de porcelana,
planeen sobre mi cuerpo ansioso
tus manos de blancas sombras.
¡Qué sensación tan profunda
surge de mi alma!
Vuelve a mi,
escucha mi grito desgarrante
que nace desde mi piel y mi sangre.
Desafíos
Desafíos,
la vida nos enfrenta en cualquier instante
en
nieblas rojas de fulgor metálico
a sucesos que nos provocan
profundas penas
y congojas sin fin.
Aspiramos
sin darnos cuenta
ráfagas
asfixiantes
de mudo
asombro ante retos
que
creímos no provocar
y que como dagas de filoso filo
se
clavan en nuestro corazón.
¿Cuál
es la causa?
¿Qué
provoca tanta desolación,
tanta
crueldad, tanto dolor?
¿En qué
lugares secretísimos y ocultos
se
escondieron la solidaridad, la confianza,
la
amistad, la ayuda mutua?
De
entre las sombras
surgen
provocaciones inesperadas
que
rondan y avanzan
hacia nuestras almas
y como truenos errantes
retumban con salvajes estampidos
en nuestra paz interior
quebrada con parpadeos de miedo y pesar.
Desafíos,
a veces
en minutos, un desplante,
una provocación sin causa justa
hace que nuestro firmamento cruja,
se desquicie
y la
noche de una sombra oscura
se hunda en nuestros ojos en tinieblas.
Desafíos,
querellas inútiles,
episodios
tristes, incidentes falsos
que
causan una horda de fuego
en
nuestro espíritu
antes
pleno de amor,
de
recogimiento, de gratitud a la vida.
Son
instantes de bravatas no merecidas
que como racha glacial
toca nuestra frente
llenando
los espacios infinitos.
Desafíos,
litigios
que avanzan
bajo el
soplo de un viento huracanado
que sacude los árboles de la vida,
caen
los pájaros muertos de los nidos,
vuelan
las ramas, los ramajes rotos
y
nuestro espíritu sufre
y se mezcla con fantasmas aturdidos
crujiendo sordamente el dolor
que nos provoca la ira,
la
desazón, el alarde inaudito.
Desafíos,
nuestra alma humana
herida
de amargura
necesitará
otras manos
para curar su pena
cubierta
de mentiras difamatorias
y
soberbias en un alarde aplastante.
Pero la
esperanza poco a poco
retorna a nuestro espíritu,
de
nuevo el rayo entre las nubes vibra,
surgiendo
de entre las hojas
luces brillantes
proclamando
la verdad y el amor profundo.
¡Por
fin, desde la altura,
de un
cielo azul profundo,
las
estrellas de cándida hermosura,
llenas de compasión y de ternura
dejan
caer sus luces sobre el mundo!
Desafíos,
caerán
débiles y medrosos
a
hundirse en oscuros huecos
de
secretos ocultos
y la fe
se elevará segura
en su
dulce amor a la vida,
en un
fulgor de alboradas
con música
de brisas
de
nuevas primaveras.
Así las
almas como estrellas errantes
iluminarán la amplitud del cielo
entre
ilusiones de un vivir de amor
que se cubre de poesías
en nuestros sueños serenos y anhelados.


