Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 19 de mayo de 2017
Prefiero la noche
Prefiero
la noche,
son las
horas en las que amustian
las
nubes vespertinas,
sobre
la azul altura
del
vasto firmamento.
Asómanse
los astros,
cuyas
luces divinas como miradas
pesan
sobre mi pensamiento.
Y es mi
hora,
en las
que entre la voz lejana
de la
campana
que con
lentitud las notas
del
Ángelus desgrana,
a mis
hojas en blanco
los versos de amor anidados
en mi corazón
se vuelcan sin cesar, con prisa
para
que no sean olvidados.
Prefiero
la noche,
porque
mi fantasía con audacia inquieta
sin
cesar te busca.
¡Oh,
poesía!,
en la nocturna soledad secreta.
Muchas
veces,
misteriosa
poesía,
frases de amor dolido,
manchan
mis páginas albas
en el
tedio de las noches acíbaras
y
vuelan por todas mis visiones de armonía
que se ocultan cuando el cielo aclara.
Prefiero
la noche,
en ella
te busca mi cansada fantasía
y mis
sueños se tienden como aves raras
cuyas
alas exploran
hasta
horizontes lejanos y oscuros
tanteando
tu imagen,
la
única imborrable,
para mí por siempre.
Como
solitaria misteriosa,
vago
volando bajo el cielo
y sobre
el mar
en la
noche profunda y estrellada,
tratando
de percibir tu figura
que
añoro
y tu
dulcísimo firmamento
y en
instantes como un sueño
que se
esfuma,
creo entreverla en un revuelo de la espuma
o en
los astros del Universo.
Prefiero
la noche,
porque
la Luna me acompaña
con su
fulgor, blanco y brillante.
Mi
corazón puede correr
a
regiones ignotas
apareciendo
en el pentagrama
vacío
de mi alma
las notas que buscaba
y no
encontraba y que inútilmente
yo
clamaba para inundarla de amor
como en
un agitado río
entre
tupido follaje.
Prefiero
la noche,
con la
Luna como nota errante
que
parece que extravió su cantar
pero aún así con su luz agonizante sigo,
en mi
perenne búsqueda
de
aquel a quien no puedo hallar,
mi
ideal no encontrado.
Prefiero
la noche,
porque mis versos me aroman el alma
y los
busco en los sones de liras
que van
brotando
entre
pasos de visiones
que
conmigo los van buscando.
En
algunos momentos
no
responden,
no
aparecen en ningún lugar
de mi
mundo interno
y
entonces me inquieto.
¿En qué
lejanías mi númen se esconde?
¿Bajo
qué estrella se guarece?
Vuelve
a mí, en esta noche mía,
nuestra,
ven con
el viento,
las
brisas,
los
astros del firmamento.
Prefiero
la noche,
quedarme un instante suspendida en lo Eterno
e ir
como el viento,
nómade
del existir
transitando por la expansión del Universo.
Magia de un día
Magia de un día,
mi amor tu eres magia,
en cada instante de mi vida
en mi cielo resplandeces
y son tus ojos que me iluminan
con un fulgor de estrellas que me
cautivan
y me ocultan sin quererlo en tu
mirada.
Magia tiene tu voz,
tu dulce acento,
el cual lo escucho dormida y aún
despierta
que me dice dulcemente con el viento,
me confiesa y me repite:
“que me amas”.
Mis pinceles más leales
se han propuesto apresar tu verdadero
rostro:
desentrañar las esenciales líneas
donde tu fuero el aire acata y el
aurea alba,
espiar el múltiple venero
donde emerge a raudales toda la luz
que quiero para tu piel,
tus ojos cenitales.
Magia de un día,
en la que la recta se espírala,
la curva se endereza
y por la emoción y el sentimiento
sin acertar el rumbo ni la escala,
la alta luz tropieza o en su ímpetu
resbala.
Magia de un día,
estás a mi lado,
entre mis brazos,
cubriendo mi cuerpo con calor y
caricias.
¿Cómo apresar la sosegada llama que te
entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama
cuando se incendia prodigo de rojo?
¿Cómo apresar la tímida piel que en
tus mejillas convoca?
¿O la mañana asomada a tu boca?
Magia de un día,
mi afiebrada plata se anubla
enamorada.
Se pierde en la enigmática y secreta
zona
de la alborada donde digo carmín,
azul,
violeta
y al nombrarlos se esfuman en airada,
fantástica pirueta.
Magia de un día,
en tu silencio eres un volcán
que se activa aquí en mi pecho,
cuando llegas y desciendes a mi lecho
y en tu ternura me abrazas.
Mágico es este momento cuando respiro
tu aliento
y mi alma se entremezcla con la tuya
para volar por los cielos
y marcar el universo entre suspiros,
siendo uno,
envuelto en hilos,
envuelto en hilos de plata.
Magia de un día,
con este nuestro amor
que no se acaba nunca
porque prolongando
de que uno y uno sean dos
ya que el amor es el retraso milagroso
de su término mismo.
Con los besos, con la pena
y el pecho se conquistan en afanosas
lides
entre gozos parecidos a juegos,
días,
tierras,
cielos abiertos,
espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está
esperando
hermana de la muerta o muerte misma.
Magia del beso perfecto,
aparta el tiempo,
échalo hacia atrás,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar,
ni en el hallazgo tiene el amor su
cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo,
altísimo,
temblando.
Magia de un día
que se va en una despedida larga,
clara,
con lo más seguro que es el adiós…
Soplo de vida
Soplo
de vida,
está
entre una línea de fuego y misterio,
línea
subrepticia,
está también entre dos notas musicales
como
una nota entre dos hechos,
es un
hecho entre dos granos de arena,
juntos en donde hay
una
serie de espacios.
No es
tan sólo un sentimiento
que se
siente entre los intersticios
de la materia primordial,
es el
aliento del mundo,
es el Amor
que
como respiración continuada
llama
al silencio.
Soplo
de vida,
que me lleve a soñar lo que deseo,
porque
sólo tenemos una vida
y sólo
tenemos una oportunidad
de hacer lo que queremos
con
plena felicidad.
No es
de extrañar
que
busque el camino hacia ti,
con una letra mayúscula,
aferrándome
ferozmente
para
buscar el acceso directo
con
refrescantes sombras
y la
luz reflejada
entre los árboles
donde finalmente te he de encontrar
en mi
puerto de llegada.
Soplo
de vida, fugaz, leve, vibrante,
hasta
calar hondo entre sollozos
por
pensar en su final
pero sin angustias y gritos,
sólo pensar en el pecho vacío.
Un momento
de amor y dicha
es
suficiente para toda una vida
porque nacen y mueren en un instante.
Soplo
de vida,
mi amor por ti
me hace
sentir viva.
¿Será
sólo por un momento?
¡No!,
quiero la vida entera,
que
este sentimiento dure,
que sea
una pasión verdadera
entre
placer y gozo
que nos
una por siempre.
Soplo
de vida,
es el toque que mueve mi corazón,
el latido de la emoción, los sentimientos…
Nunca,
tú y yo, tan cerca,
vamos a dejar de ser luz de luna,
la
pasión y el placer de estar juntos.
Soplo
de vida, largo, que acaricia,
que excita, que agita
con
suaves movimientos
el
aliento que cuelga el sonido
que se pierde en la sed pura,
en el dolor y las caricias
que nos conmueven.
Soplo
de vida,
que
habrá soñado anoche esta cabeza mía
que al
despertarme con la luz del día,
sentí a mi corazón tan pleno
y al
apoyar mis manos sobre mi pecho supe,
que era por ti que así latía.
Soplo
de vida,
con
estrías de luz
haces maravillosos bosquejos,
deslumbradores,
que
rutilan por el agua
como inventos con resplandeciente afán,
alegrísimo
esfuerzo,
puro
juego,
en
ardoroso buscar la plenitud toda,
de éste
nuestro nuevo amor.
Soplo
de vida,
que me hace verter en páginas nuevas
y en
blanco mis metáforas consistentes
en
buscar todo mi amor
y endulzar
tu camino
esperando
tus gestos únicos
de
dulzuras y pasiones,
transformando todo el paisaje,
tocando
mi corazón, como luz.
Unidad
del alma, se multiplican los destellos,
lo que fue calma en fervor
de
innúmeros espejeos
que
entre la paz del agua,
anuncian el encendimiento de una palabra,
otra y
otra
hasta llegar al verso.


