Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 3 de septiembre de 2017
Vivir amando
Vivir amando
sólo hay que vivir la
vida
que te conduce entre
alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido como
recompensa
de vivir amando.
Mi ser en prosa,
en velocísimo viento
atraviesa la vida en
segundo, minutos,
horas,
sin que se caigan o
destruyan
todo lo que deseamos.
Nuestros esfuerzos
que cuestan a veces
sollozos
a veces risas que
como rosas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días
en peligros en llamas
al vivirlos con toda
intensidad.
Y entre galardones de
éxitos,
triunfos, amores
milagrosos,
prologamos el hecho
máximo de amar
con la pena y el
pecho.
Conquistando en
afanosas lides,
entre gozos parecidos
a juegos,
días, tierras,
espacios fabulosos,
a la gran disyunción,
que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.
Vivir amando,
medalla que merece
recibirse,
cada beso perfecto,
aparta el tiempo,
lo echa hacia atrás,
para ensanchar el
mundo breve
donde pude besarse
todavía.
Va en el llegar,
ni en el hallazgo,
tiene el amor su
cima,
es en la resistencia
a separarnos
en donde se le
siente,
desnudo, altísimo,
temblando.
Aguardo
Aguardo,
desfalleciente y agónica,
no deseo sentir que el espacio
donde tú estarías conmigo
vacío se halla en una nada.
Mis sentimientos de amor
alzan vuelo buscándote,
pero tú no estás
y no deseo que mi alma
se abrume de dolor.
Aguardo, debe ser un ahora,
un ya,
exclamando con ardor apasionado
entre sueños
donde tú me buscas y nos amamos
con tal intensidad que el mundo real
tiembla,
se estremece con nuestro calor pleno
de luz.
Aguardo,
me desespero y siento
el murmullo que viene de noche
a llamar a los cristales de mi ventana
y pienso que es el viento
galopante en las soledades que me
abruman.
La espera,
me lleva a un orbe de ingratitud y de
nostalgia
pero gracias a los sueños
es posible encontrarte en tu lejano
estar.
Te imagino pensando en mí.
El amor está muy lejos,
no sé dónde,
entre las nubes, el Sol,
la Luna,
pero lo importante
es que lo sienta dentro de mí,
dentro de ti,
entre los árboles,
en medio de la hierba y de las flores.
La certeza de su presencia me hace
feliz,
por eso esta añoranza por ti
me hace vivir con la esperanza
de estar enlazada en tus brazos,
soñando juntos,
ya que el amor es la fuerza de la
vida.
Aguardo,
para que la desesperación de que no te
acercas
deje que sueñe con el corazón libre
para volar,
los sueños son la ventana de mi alma
que me llevan a la pureza de mi
pensamiento
que vuela hacia ti.
Es un hilo larguísimo
que ha atravesado desiertos,
oasis, grutas,
abismos interminables,
siempre soñando que estamos juntos
tú y yo.
La espera se hace larga,
me estruja el corazón,
sólo pienso y sueño
en nuestro encuentro tan deseado.
Vivo cada instante en una soledad
conmigo misma
y porque los sueños llegan en silencio
y no sé su origen,
vagan como nubes solitarias,
unas veces son claros,
luminosos y llenan el corazón de
felicidad,
mientras que otros son oscuros,
amenazadores y perturbadores
y me hacen pensar que no te encontraré
mi amor.
Aguardo,
debo alimentarme de la esperanza
de que nos uniremos en cuerpo y alma
como los árboles que siempre dan sus
frutos
a pesar de las variaciones de las
estaciones.
Mientras te espero
debo buscar en el mapa de mi alma
donde figuran las bahías de la
sabiduría,
el mar de la abundancia,
el océano de la paz,
los desiertos áridos y valles
y prados plenos de luz,
sé que me hallarás dejándote llevar
por el flujo de las ideas
olvidando dudas y temores.
Te añoro,
vendrás hacía mí con amor.
Soledad de a dos
Soledad
de a dos,
aislamiento
de dos almas
que
estuvieron unidas en el ayer lejano,
ahora
en un desamparo triste y melancólico,
lloran
llantos de tempestades.
En
noches solitarias,
en el
pasado, unidos
formaban
un solo ser,
de a dos,
unidos por lazos
que
parecían indisolubles
pero el
tiempo los fue diluyendo en la nada,
quedando
los espíritus en un total desamparo
y de sombras se anegaron,
de
tristezas y penas.
Soledad
de a dos,
el
tedio pesa y el silencio flota,
despertándose
dolores y hondas congojas
que
parecen eternas como la flor
desprovista
de perfumes,
ya que
es la que más prolonga su existencia.
Soledad
de a dos,
sólo
subsiste proyectos,
proyectos
arrumbados
y
corazones envejecidos y mustios.
Lenguaje
de congojas
que en
las heridas de los pechos mora,
escondido
en lugares secretísimos
que
descienden a lo hondo de las almas.
Y entre
las sombras
voces se escuchan,
leves,
tenues, que dicen:
¿seguir?,
¡si no se llega!
Ya que
seguir es luchar,
¡qué
inútil lucha!
Ya
nunca más existirán los besos,
aquellos
dulces y tiernos en las frentes,
en las manos, en los cuerpos,
aún sin
ser tocados,
se
dormirá profundamente
ese
mago azul de la mentira.
Soledad
de a dos,
¿qué
persiste de todos los lirismos cultivados
en esta
hoy claridad abrumadora,
sólo
frialdad de sentimientos,
aislamiento
extraño
entre
dos seres que siguen juntos,
entrelazados
en la
red de inercia del vencido
y
acabado amor.
Soledad
de a dos,
el ensueño y la melancolía,
encienden
los sueños
donde
la lucha diaria y ardua
agrandan
la existencia
para sobrevivir juntos
en un
temblor de anhelos no cumplidos
y
esperanzas truncas.
Entre
ambos
se alza
la copa de la amargura,
una
antorcha incierta
de una
luna yerta, errabunda y muerta,
sólo
existe una luz exangüe
que
devana
como en un telar de encuentros
y
desencuentros la tristeza humana.
Soledad
de a dos,
que en
una perenne inquietud
encierra el deseo total de ser soledad
de a
uno
para llegar al interior consigo mismo
donde
mora la felicidad del alma.
Soledad
de a dos,
luz
agonizante, que busca
sin
poder encontrar
el
sentido del existir en esta vida del ahora,
llegando
a contemplar como en un espejo sin luz
la tragedia de ser tan sólo uno
sin
estar frente al otro.
Y es de
esperar
en vano empeño
en un
intangible ensueño
viviendo
sólo en la bruma
que en
una falsa ilusión
se crea
para continuar
en un
mañana sin futuro.


