Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 9 de diciembre de 2017
Después de tu amor
Después de tu amor,
me siento vacía,
sin tus alegres risas y besos
cosquillantes
y entre luces agonizantes
busco el amor que no supiste retener.
Te llamo vigilante y sigilosa
y camino de noche
como un pequeño fantasma
silencioso.
Me diste la leve sombra
de tu mano pasando por mi rostro,
me diste el frío,
la distancia,
tu cruel indiferencia,
me dejaste sin siquiera decir
¡un adiós!.
Después de tu amor
sólo pienso en el placer
que juntos inventamos.
¡Qué vanidad la mía,
imaginarme que pude darte todo el
amor,
la dicha,
itinerarios,
música, canciones!
Es cierto que es así,
todo lo mío no te alcanzó
para llegar juntos
a la cima perfecta del amor.
Siempre fuiste mi espejo,
para verme tenía que mirarte y
ahora,
de pie,
ante el reflejo,
interrogándose cada uno a sí mismo,
ya no nos miramos,
ya ni desnudos,
ya no me amas,
mi amor.
Después de tu amor,
al extinguirse el último de los sagrados
sones,
levántanse del fondo de mi alma
las visiones de los momentos cuando
estábamos juntos
y puéblense de sombras el ambiente que me
rodea.
Después de tu amor ya no soy la
misma.
¿Y cómo voy a serlo?
La nobleza del ideal me vio
siempre a tu lado
y hoy que la vida a declinar
empieza
se encuentra mi corazón,
solo y cansado,
pierdo el camino
al perder la ilusión que fue mi
guía.
Y entre las sombras
una voz se escucha que me dice
“¿seguir?”,
¡si no se llega!.
Y seguir es luchar,
¡qué inútil lucha!
Después de tu amor
¿por qué,
después,
lo que queda de mí es sólo un
anegarse
entre las cenizas sin un adiós ni nada más
que el gesto de liberar las manos?
Antes, en el ayer del amor,
lejos,
muy lejos,
donde nadie nos tocaba ni nos
veía,
solos y juntos,
construíamos nuestra felicidad,
hecha con amores,
sostenida por dulzura,
protegida con confianza,
creada con anhelos de vida
juntos.
¿Qué te pasó?
Desapareciste en la oscura noche,
entre un tintinear de llaves
que anunciaban tu partida.
Nosotros,
que nuestro cielo era todo alado
de olvido,
parece que lo sucedido fue tan sólo un sueño.
Después de tu amor,
ya sobre tu arpa,
ahogando sus rumores
el tedio pesa y el silencio flota.
Ya nunca más te besaré en la
frente
y mis versos ahora giran,
se deshojan,
se van diáfanos sin llegar al papel
que los espera ansiosos,
quieren que el amor se vuelque en ellos.
¡Imposible!,
estuve durmiendo entre el mago
azul de la mentira.
¿Nadie te ha dicho que el soñar
consume?
No quiero más pensar en ti.
Trataré de ser yo misma hasta el
fin de mis días,
recordando los momentos de
alegría y felicidad.
Y cuando el mundo
parece estar bajo los efectos de un
encantamiento,
saldré libre y airosa,
sin tristezas ni lloros
a encontrar la verdad,
la fuerza de la vida,
el amor pleno,
total,
verdadero y surgirá la poesía audaz,
inquieta,
fantasiosa,
sensual,
en el rojo resplandor del
crepúsculo
y en la nocturna soledad secreta.
Dolor del Alma
¡Oh!
cuanto
tiempo silenciosa el alma,
ni un
gemido se escucha,
ni una
queja.
El
tiempo vuela
con
alas de golondrina
cuando
debería quedarse quieto
y
parece inmóvil
cuando
debería volar.
Dolor
del alma,
cuando
al quererlo
la
suerte se mezcla
en
nuestras vidas.
De la
ausencia,
las
penas desconocidas
y
envueltas en el misterio
que
subyugan,
van con
rapidez que asombra,
van
llevando ilusiones a la sombra.
Dolor
del alma,
con un
péndulo inmóvil
que ya
no cuenta las horas
que se
van,
no
siente los minutos
cadenciosos
a golpes
del
corazón que adora,
aspirando
la magia
embriagadora
de tu amoroso afán.
¡Abandóname
dolor del alma!
Llévame
a la intensa voz de ternura,
que
vibra en el alma de mi amante,
como
entre la noche oscura
una
campana distante
nos
busca para encontrarnos
entre
recuerdos perdidos
de
angustias y desengaños.
¡Dolor
del alma!
crece
como una alta llama,
envuelta
en gasas y tules blancos
y me
lleva por encima de ocaso
a otros
mundos buscando la paz,
el
sosiego,
¡no más
penas desconocidas!
que se
mezclan en nuestras vidas.
¡Sí la
luz al alma!
¡Sí que
aparezcan
en
nuestro mundo interior,
luces,
músicas y poemas
de
amores eternos!
¡Dolor
del alma!
¡Vete
pronto!
¡Déjame
encontrar
el
cariño dulce y tierno
que dé
a mi alma
calmas
hondas y vívidas ternuras,
besos
puros y dichas profundas!
Y así
poder seguir
escribiendo
mis poemas
a los
que entrego mi vida,
los
vivo como un anhelo
porque
soñadora soy.
¡Dolor
del alma,
ya no
más!,
pondré
música a mis palabras
y así
la brisa suave y breve
los
llevará hasta ti,
amor
esperado por siempre.
Te espero
Te espero en el umbral
de mi pasional abrazo
en la profunda noche,
desprendiéndose tizones
y luminosas chispas,
vertiendo los amantes
volcánicos
deseos de eclosión de amar.
Te espero en mi vida,
crepitaste ardiente
las brisas en el silencio
inmenso
de la oscura noche.
Ardió en mi delirio tu
abrazo creador,
intensa llamarada
de dos cuerpos pletóricos,
inmersos en el amor.
Te espero con ansias de
gozos,
con mi ternura ardiente,
abrevarás delicias
que de mi ser anhelante
van hacia ti.
Te espero,
soy tuya,
tómame, abrázame,
vierte en silencio
tus ánforas de fuego
que aceleran el latido de mi
corazón.
Te espero,
estoy cerca,
muy cerca de ti,
te quiero a mi lado,
se acelera el latido de mi
corazón amante
con tu abrazo leve y tu
aliento excitante,
donde enciende la llamarada
que me abraza el pecho.
Te espero
¿vienes amor?,
intensa llama mora en mi
pecho
que se inflama
despertando mi ardiente
fantasía
y transforma toda la faz de
mi destino.
No sé si espero,
amor,
ni si te espero,
pero de pronto estás,
inesperado y me envuelves
en un abrazo cálido de
estío.
Reconozco tus ojos de
viajero,
tu inseguro silencio,
tu llamado,
tus labios sin mañana
y sin pasado.
Te espero
porque eres un milagro de
ternura,
triste y feliz,
eterno y pasajero,
inquieto y firme.
Te espero,
amor ¡Cómo irme!
¡Cómo estar sin estar!
Te espero porque puedo
entristecerme tanto por tu
ausencia
que en fantasma de mí misma
me torno
y sentirme tan feliz por tu
presencia
que los cálices del regocijo
colmo.
Pletóricos de dicha,
con dulces sones de músicas
seremos astros del alba,
en la más alta estrella.
Ven…
te espero…
hasta la eternidad.


