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sábado, 2 de junio de 2012

El fuego que soy hoy



Hoy soy fuego, estoy viva y mis manos abrazan la verdad y baño el aire con mis sonrisas al pensar cuanto me abrazan tus labios al besar como la boca derretida de un volcán. 
Tarda noches la noche en ser auroras, la luz se hace despacio porque es tu centro una fuerza sensitiva. El fuego que soy hoy mi cuerpo y alma se abrieron ante tu magia sensorial. 
¡Triunfos, revelación! Hay fulgores brillantes en mí alrededor y me llega el goce como espuma sin prisa, en impolutas láminas de sentimientos intensos y deseos de que aquel pensamiento nacido oscuro, con mi sol, a tu cuerpo he de bañar. 
El fuego que soy hoy es luz que traduce incógnitas lejanas, a gozos inmediatos, a placeres sentidos hasta los más íntimos. Inconcientemente, en mis sueños estás, donde no mando yo, sino sólo mi corazón y allí tuya por siempre puedo ser por una eternidad. 
El fuego que soy hoy no se apagará, es un misterio velado que la mañana que asciende hacia su colmo esplendor, paso a paso, en contornos se goza aún más y en perfiles rechaza lo desconocido, lo no sentido con intensidad. 
La hoguera de mi interior se enciende sólo en pensarte y se alza arrebatadora, velocísima, como alas en el confín del mar. 
El fuego que soy, está encendido en mi corazón para tí, sólo para tí, eres mi milagro de amor y cada vez que pienso en tí, siento un cosquilleo por todo mi cuerpo, te necesito a mi lado, sin tocarnos siquiera, estremecidos tan sólo con mirarnos. 
El fuego que soy hoy es un sortilegio de amor, y mis versos vibran al volar al papel que los espera con ansia para que lleguen a tí mis palabras de amor. 
Soy tu amante escondida que alisa la arena, bien lisa, para que en rasgos levísimos la mano escriba lo que siento por ti entre pudores de espuma mensajes de ondina son, soy tu amada total, te ofrezco mi vida. 
El fuego que soy hoy alumbra la marina, en una noche estrellada entre abrazos truncos y besos que al aire fueron entre deseos que se  alzaron y altas quejas de espuma que se llevó el viento. Sin ansias y sin presas espero el amor que se inicia como idilio estrenado en fábulas no escritas. 
Y tejiendo y destejiendo, el fuego que soy hoy, los versos permanecen entre hilos de luz de este raudo amor que se inicia para siempre.