Cobíjame en tus brazos, enséñame a quererte, recoge de mi
huerto frutos nuevos, celestiales, frutos de amor, de vida.
Enséñame a quererte en el ocaso y sin dolor. Eres amor
nuevo lleno de esperanza, cariño
celestial venido a existencia.
Puedo darte más, disfrútame, quiéreme, puedo darte magia.
Sol de medianoche, aurora boreal, olvidé contigo caminos
pasados, sendas recorridas.
Puedo acariciarte porque estas conmigo, me siento protegida
y amada.
Dame de tu boca el consuelo
eterno. Satisfacción divina tenerte a mi lado, ambrosía dulcísima
sentirte en mis brazos. Has llevado al olvido sueños inconclusos.
Quiero seguir tu huella es
la huella de un vivir todo transido de amor.
Anhelo bendito encontrar tu mirada, mirarme en tus ojos. Empecemos
un nuevo camino juntos compartiendo dichas, resolanas de pasión que iluminen
nuestros días.
Enséñame a quererte, yo aquí estoy dispuesta a recibir de ti
lo que me entregues
Compartamos amaneceres y crepúsculos juntos.
¿Te invito? ¿Vendrás?... Pero si vienes por favor cuídame,
no dejes que el amor se deshoje como las rosas al final del camino, dame razón
para vivir, que pueda hallarme en tus ojos y sentirte sólo mío para quererte
hasta el fin de los caminos…
Enséñame a quererte y viajemos juntos, muy juntos al
insondable mundo de los amantes del siempre…