Enigma, mutación de sombras que borra las máscaras
misteriosas del mundo y me hundo estremecida y trémula entre tus brazos.
Búsqueda eterna, esfinge que emana fanal de luz y música,
déjenme llegar a mi amado cruzando las aves del tiempo en azules
fosforescencias del orbe todo.
Enigma del olvido, gota a gota dura más en terminarse el
amor y tarda más en llegar a las dudas eternas.
Quiero estar contigo, ir hacia ti, en un fuego fatuo,
despacio sobre la cinta del eco que me lleva a tu nuevo amor.
Enigma, dudas eternas, del amor que ahuyentan las redes
sutiles del sueño.
¿Qué haces alma cuando en la niebla te pierdes y no lo
encuentras?
¿Vives entre las cuerdas de las ansias?
Tu presencia se diluye a lo largo de mi existir y este nuevo
amor plácido y sereno, se acerca a mí en secreto, dándome momentos breves de
fresca brisa.
Camino hacia él eludiendo vanas incógnitas, arcanos
jeroglíficos, voy pura, libre, luminosa, ya que desde las distancias clama por
mí.
¡Ya no más palabras encubiertas, traiciones con
interrogantes!. ¡No más enigmas a la vera, ni piedras que pesan sobre mis
morrales, sí puentes que me lleven al infinito, hacia ti, el ser que me ama!
Y corro y vuelo hacia las fronteras lejanas, al cobijo de su
pecho que tiene todo el cielo con una hoguera de estrellas en su alma.