Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 11 de marzo de 2013
Reencuentro con mi vida
Reencuentro
con mi vida, poco a poco te vas acercando a mí y mi vida renace, una y otra
vez.
En
mis noches oscuras de silencio, deseo tenerte junto a mí, para sentir, aunque
sea de lejos, el dulce néctar que tienen tus besos con sabor a miel.
Te
quiero junto a mi, no rompas el volumen de tus besos en la puerta del viento en
su armonía.
Reencuentro
con mi vida, al sentir el sabor a ti y ahí estás, rezagando mi camino, ancla de
oro y cadena de mis anhelos, piel que adorna el pulso de mis ojos, cruz que
agrieta en trozos acrisolados las nubes contra el cielo.
Reencuentro
con mi vida como agua lenta, sí pausada, sí cantada, se allega por tus manos a
mi pecho.
¡Oh
río sin espumas, tan bravío que moja las veredas de mi cielo!
Mientras
las estrellas ríen y guiñan, mis suspiros se vuelven entrecortados y
estremecidos desde el fondo de mi alma, cuando tú, deliciosamente me acaricias
y no me dejas ir de tu lado.
Reencuentro
con mi vida, esta mujer poeta, en la noche y en tu hora, rodeada por las
tinieblas del ocaso, vibra y tiembla pensando en ti.
Escribiendo
prosas poéticas colmadas de amor y al extinguirse el último, sagrado, son de la
campana, levántanse desde el fondo del alma las visiones de ayeres olvidados,
poblados de sombras en el ambiente pasado.
Reencuentro
con mi vida, hoy pensando en ti, en el verdadero amor duermo más profundamente
sin que el sueño de la mentira me consuma.
Reencuentro
con mi vida, te tengo a mi lado como mi guía, mi protección, mi cayado, mi
amante ideal y después de tanto andar, atisbando entre las nieblas vespertinas,
no perderé el camino por la ilusión de dejar de verte.
¡En
verde valle umbrío aún estamos juntos!
¡Qué
collados nos amparan y ocultan!
¡Qué
ramas sumergidas en niebla y cielo nos protegen y cubren nuestro nido!
Reencuentro
con mi vida, cuando la tarde apaga sus colores y los astros encienden sus
lumbreras y se duermen las aves y las flores, estoy contigo, amado mío y
resurgen los sentimientos en grupos de ternuras, delicias, besos, caricias.
¡Cuánta
esperanza! irradia aún desde las sombras el reencontrarnos otra vez y caminar
juntos, manos entrelazadas, pies juntos y desnudos por la senda de ésta, la
vida nuestra siguiendo unidos el ideal que en breves instantes tan sólo se
alcanza.
Reencuentro
con mi vida, hoy ya juntos se apartan temerosas como evitando el borde de un
abismo las promesas no cumplidas, teniendo ambos la ilusión como guía.
Eres
mi santa inspiración, yo tan sólo tu mujer poeta pero juntos hallamos la fuente
bullidora del Amor que desciendo por diáfanas escalas en un lenguaje sonoro en
el silencio azul de las etéreas alas.
Luz en las tinieblas
Luz
en las tinieblas, se asoma entrecubierta, entre neblinas grises y oscuras, en
duras alamedas de cristal donde el aire es triste, me sigue y canta llantos de
amor.
Necesito
la luz, el cielo amplio, el mar en calma pero las tinieblas como abismos sin
fin me hunden en tristezas y llantos, me envuelven sin poder ver ni un
resquicio de luz aunque sea opaco y sin brillo.
Luz
en las tinieblas, risas y lloros sin flor, sin rumores de alas en mis sueños.
Mis
versos, mis poemas, se esconden, cada estrofa es una nube y para flotar en ella
hay que tener luz de estrella y corazón de amor.
¡Versos!,
entre la luz en las tinieblas con ímpetu alado ascienden al ideal del alma
enamorada y en las estrofas vierten el cielo y la tierra cantando entre claros
y oscuros su canto de amor.
Luz
en las tinieblas, serenamente triste, colmada de suspiros, mi alma entre mantos
de nieblas y de misterios se viste en noches solitarias entre versos de
angustia y fragosas tempestades que el mundo me ha rodeado.
Luz
en las tinieblas, en la hora del recogimiento, mi espíritu duerme en una
duermevela sombría y torva, sólo se apacigua cuando ese pequeño rayo de luz se
asoma entre los acantilados oscuros.
Las
nubes vespertinas se amustian, los bosques tupidos se adormecen, la humedad los
torna grises y en las colinas, un vaho torpe y nublado asciende hacia el más
allá.
Luz
en las tinieblas, entre la azul altura del vasto firmamento creo ver tu figura
ágil y amada llegar hasta mí, asomándote entre los astros cuyas luces divinas
como miradas pesan sobre mi pensamiento en mi corazón solo y cansado.
Y
de sombras mi espíritu se anega y entre las tinieblas una voz se escucha que me
dice: ¿Seguir? ¡Si no se llega! Y seguir es luchar, ¡qué inútil lucha! Ya sobre
mi arpa, ahogando sus rumores, el tedio pesa y el silencio flota…
Ya
no se escuchará el reír de la vibrante nota.
Ya
la luz de las tinieblas se extingue, la oscuridad total y absoluta sólo me
permite imaginarte a mi lado, ya nunca más te besaré en la frente, el sueño
alado no girará en mis versos.
Sólo
aspiro a encontrar, evitando el borde del abismo, un noble amor sincero que no
me conduzca a una realidad abrumadora.
La música de mi alma
La
música de mi alma trasciende hacia el infinito con sones melódicos y dulces,
plenos de sentimientos de amor.
Va
a impregnarse a mi corazón haciéndome sentir temblor de balada como voz que
nunca se cansa.
La
música de mi alma es tu nombre recogido en mi boca, es color en el viento, es
tan leve en extensión que sufre el labio al amparar su son en un breve tiempo.
Mueve
el viento su lengua sosegada, el monte su verdor sangra en su espesura al oírse
la música de mi alma.
La
música de mi alma son los signos de tu voz que me reclaman, despiertan mi
ternura y mi requiebro.
La
música de mi alma se recuesta en el aire alado de los vuelos, sobre el linde
sonoro de tu pecho.
¡Oh
el blando corazón que yo apetezco que llora y llorando me desvelo!
La
música de mi alma mueve tus distancias como alas batientes por detrás de mis
mejillas, el color de tu tez, allende el ojo, fatiga el corazón y mi respiro.
La
música de mi alma hace soñar tus manos por mis manos, sol desmayado y musgo
despertado y el calor de mis pupilas ahonda la trabazón de tus abrazos.
La
música de mi alma va como alas en el aire que ajusta como un arco mis deseos y
del puente que tiendes con tus flechas bajan sombras de amor intenso a nuestro
suelo.
Ella
custodia el hechizo de tu sueño, mis manos, angustiándose en el aire por mi
largo alumbrar del movimiento.
La
música de mi alma divide en luz el zócalo del viento, el aire se serena al
escucharla, nace desde mi corazón estremecido y torna el río aljófar de la mar
a los roquedales, dorada abeja en aires de alelíes, la miel de mis labios te
buscan y te besan.
La
música de mi alma, sube en notas, en número concorde a tu pecho y es mi regalo
para ti, amado.
Mira,
una viola celeste cruza el cielo y armoniza su son con mi cantar que ya es
nuestro, por mi música nos amamos y nuestro amor riza el viento y mueve el
follaje.
La
música de mi alma te busca siempre desde el amanecer hasta el fresco temblor
del rocío y así te la hago llegar para que te sientas perdido para siempre en
tu embeleso sin sentir el cercado de mis ramas y que veas mi fuego que en los
fuegos arde.
Sacúdanse
las notas de mi música para que aparezca tu nombre contra el cielo, amor, que
desnudándote, caminas sobre el muro que cerca mi silencio.