Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
miércoles, 7 de agosto de 2013
Atisbo de miradas
Atisbo de miradas, te busco sin inquietudes ni tristezas en el cielo límpido y en la noche acogedora de arrullos y palabras de amor.
Somos tú y yo, los dos únicos seres que nos proyectamos sólo los dos desde, la lejanía en el orbe todo, rodeados de silencios de la vida. Aún en la densa y oscura noche nuestras miradas se cruzan, en un atisbo intenso de amor.
Somos dos almas unidas vibrando en espíritu y cuerpo.
Lazos estrechos nos rodean y nos envuelven en recuerdos plenos de promesas de amor.
Atisbo de miradas inefables de amor intenso, nos sentimos desde la Inmensidad amados y por ello la naturaleza de la vida nos conduce más allá del todo.
Atisbo de miradas dulces, cálidas, se entrecruzan en un sueño total cuando tu alma y la mía se unen.
Atisbo de miradas, atentas, intensas, que nos conducen a través de su luz fascinante a lo profundo de nuestras almas en un conjuro mágico de donde surgen de improviso mis poemas de amor, mis palabras sentidas para ti al volar juntos a otras esferas en paz y sosiego.
Atisbo de miradas, de soslayo el amor nos inunda, imperceptible nos invade en dulzuras inefables y la felicidad colma nuestras almas viviendo en abrazos sublimes la mutua ternura del encuentro.
Atisbo de miradas, vislumbro tus ojos de miel que me contemplan con intenso amor formulando eternos lazos que nos unirán por siempre.
Mi alma se acuna entre la inmensidad de nuestra excelsitud inconmensurable.
Atisbo de miradas, señal de que mi corazón se estremece bajo el hechizo de tus ojos que detiene el tiempo y descanso silente y en paz entonando dulces melodías junto a tí, enceguecida y complaciente por la satinada protección en la que me envuelves.
Vibra y eclipsa mi mirada buscándote mientras mi diáfana sonrisa murmura tu nombre.
Atisbo de miradas, las horas se desgranan completas en vuelos raudos y veloces hacia ti, desbordando el manto de estrellas que me liberan como lluvia que acaricia mi armonía.
Atisbo de miradas, milagro de dos enamorados que entre azahares, jazmines, sueños y verdades que suplen emociones en letras, palabras, que multiplicadas en versos recorren el infinito en un atisbo de amor.
Murmullos en la noche
Murmullos en la noche,
colmada de cálidas palabras
encendiendo velas donde el viento
sacude negra soledad.
Ayer en la noche,
entre los silbidos del viento
acaricié el pétalo de tu sombra.
¡Qué extraño fue!
Murmullos en la noche,
los dos quietos,
abrazados en un solo cuerpo,
sentimos en oleadas
de viento y agua
que la esperanza viene a nosotros.
Murmullos en la noche,
somos dos,
sólo dos,
con miedo a ser uno.
Miedo a amar y a dejarse amar
miedo a pasión desbocada,
miedos a besos furtivos y deseados,
miedo a vivir entrelazados
bajo las ramas confundidas y anhelantes
de los ligustros.
Miedo de ser naturaleza,
viva,
en la naturaleza.
Murmullos en la noche,
delirios alucinantes
de saborear la paz
serena de tu amor
y cada mañana tu aliento
de cigarra anida
mis ojos abiertos
en la penumbra quieta.
Murmullos en la noche,
que mi alma juglaresca escucha
como fondo apabullado,
son murmullos que
como arrullos de horas muertas
nos nombran,
para unirnos con mil ojos
confundidos de caricias
en un viento indiferente
que juguetea con nuestros cuerpos
plenos de amor.
Murmullos en la noche,
quiero que tú
con tus palabras y gemidos de amor
aturdas todos mis sentidos.
Comúlgate conmigo,
apagan los murmullos que deliran
desboca los temores indefensos
y sólo
¡ámame!
y será, entonces, el mundo nuestro.
¡Ámame!
Seré la sal de tu camino
y el verde de tu sombra acogedora,
seré tu cuerpo de perfumes
y aromas dulces,
brazos de estatuas,
esculpidas por la pasión fresca
de mis formas tuyas.
Amor inesperado
Amor inesperado,
de súbito apareció
en mi vida vacía
allí, en ese rincón de Holguín
de mi Cuba amada.
Lo sentí llegar entre rincones
con baldosas de colores
que hacían guiños al amor,
como dardos afilados
llegó a mis ojos
tu mirada ardiente
entre escondites
donde hacías llegar
tu presencia apasionada y tierna.
Amor inesperado,
tu beso trémulo e inquieto
jugaba en mis labios
como paisaje cósmico
de un horizonte perdido.
Me llamas mujer luminosa
tú, el que recorriendo
veredas de Holguín
conquistabas mujeres por doquier.
Mi corazón cadente
sólo late pensando en ti
en tu cabello alborotado
por cada nueva conquista lograda.
Soy tu musa floreciente
por ti creada,
producida,
tú afirmas que nuestras almas
se fusionaron con esa fuerza estruendosa
que es el amor.
Amor inesperado,
lejano,
distante,
perdido.
Soy, sí, esa mujer apasionada
que tú intuiste
y soy capaz de trasmitírtelo
en una sola mirada.
De mi alma fluyen,
torrentes de inspiración
sobre el papel que espera ansioso
los poemas inspirados por ti.
Todo mi cuerpo tembloroso
clama por ti,
por tus trémulos e inquietos besos
que jugaban en tus labios.
Soy una mujer que ama,
ama la vida
y todo lo que la rodea.
Soy un ser iluminado
por el amor
que me rodea por doquier.
Amor inesperado,
que con sus flechas de miradas
atravesó mi corazón
y lo hizo sangrar de amor.
Soy volátil,
leve,
dulce,
inspiradora de amores
y entreamores
pero es a ti a quien amo,
mi ser lejano
desconocido,
anónimo,
extraño,
misterioso.
Oculto entre las brumas
de amores que hacen renacer
cada día en un alma distinta.