Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 20 de agosto de 2013
Néctares y efluvios
Néctares y efluvios que llegan a inundar de maravillosos colores mi mirada, la de los ojos inquietos y hienden el aire con aromas tiernos de deseos ansiosos de degustar con amor su mezcla de sabores, olores, pinturas de rojos, amarillos, verdes que entre brillantes compuestos se unen para crear la belleza perfecta de la creación.
Como tejidos por manos aladas colmadas de tesoros, misterios y luces que como débiles rayos de sol son para mi amado como rosas y lirios sembrados para su deleite y goce.
¡Oh! tus labios se endulzan con la miel y la canela y el aroma de la menta nos envuelven como copos de delicias jamás imaginadas.
Néctares y efluvios nos llegan porque nos amamos y vivimos en el sol de nuestros ojos novios, como el sol del verano, del goce perfecto y entre almíbares de agua de rosas o de azahar, entre el zumaque y las nueces, manzanas y limones, nuestro amor crece y sentimos en nuestra piel el rocío dulce de pasas y piñones que nos hacen abrazarnos y besarnos en una total plenitud.
Néctares y efluvios del comino, del cilantro, la pimienta, la cúrcuma amarillo naranja, el azafrán de color vivo, nos atrapan en aromas de intenso poder que nos hacen vibrar como ímpetus únicos este amor cobijado y total.
Y el dulce sabor de la vainilla, del pistacho, del sésamo, del azúcar, nos hacen desear arrumacos, besos en la frente, abrazos ligeros y tiernos a la vez.
Néctar de albaricoques, dulces de color suave, pistachos finos que como red nos hechizan en una macedonia de colores con agua de azar o agua de flor de rosa y en este gran taller del gozo, detrás de la luz incierta, llegan a nosotros tibias por los ríos las nieves de la lejanía para unirnos como corriendo en crestas de amor con espumas deslumbrantes que rutilan por el agua con júbilos y festejos.
Néctares y efluvios que hacen una plena consumación de nuestro amor entre jugos de uva, leches de coco y tierra plena de citrus acidulantes flotamos sobre el agua, hecha y deshecha por luces sucesivas, todo en un lecho de amor entre olas, nubes, horizontes y orillas.
Néctares y efluvios que de a poco, espontáneamente nos transportaron a lugares secretos, nuestros, donde nadie nos encontrará ya que nos perdimos en fiestas nacarinas, en albores, en celajes, sin prisa, pero dispuestos a amarnos más.
Y sueño...
Y sueño, en las noches estrelladas, en los amaneceres de amor, en las tardes somnolientas y en tu llegada.
¿Cuál es la razón de tu ausencia? ¿Dónde está tu nido? ¿No sientes ya que el viento que te hago llegar se hace música?
Alzo mi mirada muy profunda que la siento como algo que no es mío, buscándote por el aire de cristal.
Y sueño, porque encendiste mi alma en un arder que no termina y entre susurros suplicantes y vientos de rezos te pido regreses a mí, a mi calor, a mi ternura.
Mis pensamientos giran libres pensando en ti, que todo me afecta, tan íntimos, que tienen una lágrima para cada instante en que te recuerdo.
Y sueño, sin ti no puedo vivir, antes de ti la ausencia, la soledad, la angustia, los silencios.
Tu sabes que te sueño, que te espero ¡ven a mí amor!
Mi vida va siguiendo tu rumbo.
, sin ti perdida me siento en mi camino si tú no caminas junto a mí tanto hemos recorrido que mis pasos me llevan hacia dónde estás.
Y sueño, viajando por la profundidad de los mares de mi alma y sólo encuentro en las olas yendo a tu destino, no puedo seguir sola en mi recorrido, se hace eterno mi camino.
Y sueño, porque me falta el apoyo de tu alma, el latir de tu corazón, la luz de tus ojos, tu mano que lleve la mía.
La espera me desespera en la soledad y vacío del no sentir tu cuerpo cerca del mío.
No tardes, tu ida me dejó amargos sabores, lejos de todo lo que me rodea, me centré en tu recuerdo, en tus besos en tu compañía tan sutil en mis días.
Y sueño, ansiosa y me tranquilizo leyendo las prosas que has escrito para mí al hacerlo me siento feliz, siento dentro mío la dicha de darme cuenta cuanto me valoras.
Y sueño, porque eres la inspiración que nace en mí, día tras día y no me abandona, eres la alegría que se vuelve sonrisa, eres brisa fresca que me acaricia la piel cada mañana al despertar
Y sueño, mi melancolía se desvanece, porque te siento ya, más cerca de mí, aunque en sueños sólo sea…