Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 2 de octubre de 2013
Una canción para el alma
Una canción para el alma,
la que nos une y nos estremece
en un gran temblor de víspera
y de alba.
¡No me recuerdes!
¡Siénteme!
Hay sólo un trino entre tu amor y
mi alma.
Mis ojos navegan el mismo azul
sin fin donde tú danzas.
Tu arco iris de sueños
en mí tiene siempre pradera
abierta
entre montañas.
Una canción para el alma
te la hago llegar
para que en desatada prisa vengas
a mí,
ya que una vez se perdieron mis
sollozos
y los hallé abrigados en tus
lágrimas.
Siente mi canción,
es para tu alma,
un ruiseñor la canta en la mañana
y el viento la lleva en vuelos
por el aire
y los ríos desde los riscos
la dejan en las playas olvidadas.
Una canción para el alma,
para que menos me pienses,
más me ames.
Lo fácil en el alma
es lo que tiembla al sentir
llegar esa canción,
la de las palabras de amor,
dulces y tiernas.
Para que te llegue sus arpegios,
separa una por una las
costumbres,
hasta quedarte vacante y suelto
y la canción ardiente,
galopante,
inminente,
te inundará.
Una canción para el alma
anhelante de ser escuchada por
ti,
necesito que eso
sea para ser dichosa.
Tú,
atento,
resplandeces con la canción que
te festeja,
en la plenitud del acierto,
en paz contemplas la plena
consumación
del amor en pleno ardor,
en sosiego en los acordes,
preludios que te llegan a ti.
Una canción para el alma,
entrégate a ella,
mi amado,
con total amor,
buscando claridad
a través del misterio de
síncopes,
trinos,
aleluyas,
son para ti,
vienen del Hoy,
van hacia el Mañana.
Cada estrofa de la canción es
clara,
habla soñando,
sueña que sueña,
canta que canta y va hacia ti,
delante de mí, o
freciéndote mi amor profundo y
tierno.
En nuestro camino
toda la canción está en él.
Espera que cantemos juntos,
unidos más allá del hoy.
Mírate en mis ojos
Mírate en mis ojos, tú,
el único,
el amante que promete los
siempre,
con alma colmada de besos
que rodando como el mar
se vive de ola en ola
sin miedo a repetirse.
Mírate en mis ojos,
quiero una de tus miradas,
para enmarcarlas con mis
recuerdos,
quiero todas las miradas
para saber que me amas,
para vibrar al son de tus ojos
y no dejar de amarte.
Mírate en mis ojos,
desde lejos
y que tu mirada sea como un largo
puente
uniendo dos orillas,
tú y yo
entrelazados por el milagro del
amor.
Nuestro anhelo es no tardar el
encuentro
y en altas quietudes de altas
noches,
nos vamos acercando,
trágicamente quietos,
vibrando tan sólo a través de
nuestras miradas.
Mírate en mis ojos
y verás reflejado en ellos,
como un lago azul y claro
todo el amor que mi alma siente
por ti.
Mírate en mis ojos,
lee en ellos el amor que te
pertenece,
hallarás la huella de esa grieta
por donde entrarás a mi alma.
Mírate en mis ojos
y encontrarás el muro de mi ser,
abierto para ti
y mi alma allí te luce
como estrella pura.
Mírate en mis ojos
y llegarás al gran laberinto de
mi mundo
que es todo tuyo
y la felicidad te inundará como
caída del cielo,
como un gran tul traslúcido y
pálido.
Mírate en mis ojos
y ellos te llevarán a la luz,
de sol,
de júbilo seguro del alba
hasta el crepúsculo,
a claridades esperadas
de gozos y de placeres,
a paraísos claros,
a edenes mágicos de nosotros dos.
Mírate en mis ojos
¿no sientes el temblor de mi
mirada?
Iremos juntos a los encantos de
la noche,
envueltos en los hechizos del
amar
que moviliza brisas tiernas
con vergeles dibujados entre
celestes luceros.
Mírate en mis ojos
y vive entre nuestras manos
unidas
buscando un orbe nuevo
donde haremos temblar el mundo.
Voces primeras,
ecos de mares lejanos,
ya la felicidad está cerca,
hollando nubes,
cruzando hondos abismos,
no tan remotísima,
se acerca a una velocidad de luz
de estrella
y nosotros dos seremos por ella,
tocados en esa dicha que plena de
luz
nos une desde el más allá.
Y aún estás en mí
Y aún estás en mí,
siento tus labios
latiendo
junto a los míos,
tus brazos rodeándome
como una cinta de
terciopelo suave,
azules y verdes,
no dejándome ir.
Te vas despacio,
en secreto,
por caminos
desviados, inclinados,
abismales,
te alejas de mí
y no sabes por qué.
Quiero atarte con
cordones de seda
enroscados en mi
cuerpo
deseosos de tenerte,
de que estarás dentro
de mí,
pero ya es imposible,
tus ojos tropezaron,
se enlazaron con
otros ojos
y dejaste de amarme.
Y aún estás en mí,
en tu distancia
lejana y dolorosa
te presiento,
siento el aroma de tu
cuerpo
el sabor de tus
besos,
tu piel que quemaba
la mía
en cada instante
en que estábamos
juntos.
Quiero oir tu voz
melodiosa,
seductora, diciéndome
despacito:
“Te amo, mi diosa,
mi dulce, mi luz…”
¿A dónde se fueron
todos esos
sentimientos
que creí sinceros?
Y aún estás en mí.
logrando en mi cuerpo
mil sensaciones
nuevas
de gozos, placeres,
estremecimientos,
temblores
que no me dan tregua,
llevándome al mundo
desconocido
del clímax total.
Forjé un eslabón un
día,
otro día forjé otro
y otro más
para que te quedes
dentro de mí
como una cadena en mi
corazón.
No puedo evitarlo,
estás y estarás en
mí,
hasta que muera,
mis sentimientos
son puros y simples,
tengo en mis manos
las llaves para que
tú
cuando me busques
y regreses a mí,
abras la cadena
entrelazada
de enredadera, de
venas
en mi corazón
dolorido.
Mi rumbo en este
existir,
sólo me conduce a ti,
no voy a un lugar
ignorado
ni a un secreto misterioso,
voy en tu búsqueda
porque aún tú estás
en mí.
Entre tus labios,
busca mi aliento y lo
encontrarás
con claridades
llameantes
que en la noche sin
ruido
y en silencio
resbalan mis besos
por tu cuerpo adorado
y dormido
como si te tuviera
entre mis brazos.
Y aún estás en mí,
en la sed de mi
cuerpo
que nunca te
preguntará nada,
tan sólo
¿me quieres aún?