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domingo, 6 de octubre de 2013

Caminos olvidados


Caminos olvidados,
senderos transitados en el ayer,
no están entre los recuerdos
que dieron calor a mi corazón.

La vida,
vivida a pleno,
nos lleva por lugares y momentos sorpresivos,
penosos, pesarosos,
inquietos y de amores falsos
y verdaderos.

Caminos olvidados,
sin cercas ni trancas,
sin puertas con llaves ni candados,
abiertos a la vida para sentir,
amar y sufrir en momentos que se proyectan
al hoy y al mañana
si no los dejamos en el olvido.

Caminos olvidados,
trillados,
con huellas hondas y barrancos profundos
que dejaron marcas en nuestro corazón
pero que sensibilizaron nuestra alma
para que en el hoy sea transparente y diáfana
y dé todo su amor por todos los rincones
de este cercano mundo en el que vivimos
con fe y esperanza.

Caminos olvidados,
los vislumbro lejanos,
distantes,
entre curvas y vueltas perdiéndose en la nada,
me han dejado experiencia
y ganas de vivir a pleno.

Desde estos caminos olvidados nacieron
de a poco mis primeros poemas de amor,
senderos con palabras etéreas,
frases dulces,
letras que comenzaron a inundar mi mente
para enlazarse y caer,
sin darme cuenta,
en papeles traídos por el tiempo.

Caminos olvidados,
espejos del recuerdo,
mis pasos resonaron
en las aceras solitarias de la vida
y se perdieron en la cinta del eco enredados
entre el follaje entretejido de dolores,
alegrías, amores,
apurando la vida en la breve llama
de la inmensidad del tiempo.

Caminos olvidados,
me llevan en instantes a recuperar
la azucena jubilosa de la infancia,
a sentir el goce del primer beso de amor.

El ayer no fue sólo momentos de tristeza
ni de cansancio de los días,
ni de miedos con temores,
también fue un dichoso sendero
de música y de formas, de cantos y risas,
de amores vividos sin sombras ni pesares.

Mi vida renace


Mi vida renace,
el númen de mis poemas de amor
se rompió en mil pedazos de cristales
punzantes y afilados.

Su imagen destrozada
y esquiva no inspirará más
ni una frase ni una palabra de amor
sentido y verdadero.

Iluminé con mil soles brillantes
su no existente amor,
sólo era un mero seductor,
sin luces ni destellos.

El príncipe azul idealizado
cayó lentamente al abismo del olvido,
ya ni su voz,
ni sus arrullos llegan en ráfagas
sin tiempos de la nada.

Mi vida renace,
tú el que seducías ya no existes,
caíste en la profunda hondonada del pasado,
con olvido.

No merecías mi amor ni mis poemas,
mis palabras enternecidas
por sentimientos puros y únicos,
sólo te has convertido en un fantoche de marioneta,
rota por el paso del tiempo.

Mi vida renace,
ya no eres parte de mi vida.

¡Quiero amar al que sea verdadero y único!
y que me conduzca a vivir a su lado por siempre
y me acompañe a seguir la travesía de las nubes
con esperanza y fe en el mañana.

Mi vida renace,
es como un gran naufragio en el callar
donde se termina
lo que no era nosotros en nosotros
y como un gran milagro
me escapé de los lazos que a ti me unían.

Mi alma gritó:
¡Basta!
¡Termina el largo suplicio de pensar en ti!,
defendiendo inmóvil,
trágicamente quieta el derecho
de buscar otro amor
que no me niegue la luz del afán
de vivir amándonos.

Mi memoria te borra de mis recuerdos,
se van tus falsas palabras de amor,
déjame volar ingrávida en esta nueva vida,
sin sombras ni dudas de existencia.

Y así contemplaré,
asombradamente,
que mis poemas de amor,
mis frases sentidas,
vuelan rápido a las hojas sin que tú,
el númen,
aparezcas en ella.

Mi vida renace,
suelta,
inocente,
desnuda,
feliz como en un mar inmenso
y ya la luz de lo gozado
y lo sufrido se me revela atrás,
transparente y pura
ya que el vivir hasta ahora
ha sido sólo trémulo presentirse jubiloso.