Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 22 de mayo de 2015
Dolor del Alma
¡Oh!
cuanto
tiempo silenciosa el alma,
ni un
gemido se escucha,
ni una
queja.
El
tiempo vuela
con
alas de golondrina
cuando
debería quedarse quieto
y
parece inmóvil
cuando
debería volar.
Dolor
del alma,
cuando
al quererlo
la
suerte se mezcla
en
nuestras vidas.
De la
ausencia,
las
penas desconocidas
y
envueltas en el misterio
que
subyugan,
van con
rapidez que asombra,
van
llevando ilusiones a la sombra.
Dolor
del alma,
con un
péndulo inmóvil
que ya
no cuenta las horas
que se
van,
no
siente los minutos
cadenciosos
a golpes
del
corazón que adora,
aspirando
la magia
embriagadora
de tu amoroso afán.
¡Abandóname
dolor del alma!
Llévame
a la intensa voz de ternura,
que
vibra en el alma de mi amante,
como
entre la noche oscura
una
campana distante
nos
busca para encontrarnos
entre
recuerdos perdidos
de
angustias y desengaños.
¡Dolor
del alma!
crece
como una alta llama,
envuelta
en gasas y tules blancos
y me
lleva por encima de ocaso
a otros
mundos buscando la paz,
el
sosiego,
¡no más
penas desconocidas!
que se
mezclan en nuestras vidas.
¡Sí la
luz al alma!
¡Sí que
aparezcan
en
nuestro mundo interior,
luces,
músicas y poemas
de
amores eternos!
¡Dolor
del alma!
¡Vete
pronto!
¡Déjame
encontrar
el
cariño dulce y tierno
que dé
a mi alma
calmas
hondas y vívidas ternuras,
besos
puros y dichas profundas!
Y así
poder seguir
escribiendo
mis poemas
a los
que entrego mi vida,
los
vivo como un anhelo
porque
soñadora soy.
¡Dolor
del alma,
ya no
más!,
pondré
música a mis palabras
y así
la brisa suave y breve
los
llevará hasta ti,
amor
esperado por siempre.
Tengo un sueño
Tengo
un sueño,
la
felicidad inminente está llegando
como el
regalo esperado
y mi
cuerpo tiembla
y mi
alma clama
sin
dolor de espera.
El amor
viene desde lejos,
hollando
cielos, nubes,
estrellas
que alas leves
transportan
desde el horizonte remoto
acercándose
de prisa,
pero
tardando todavía
porque
procede del más allá.
Tengo
un sueño:
de que
el amor me ha elegido,
me ha
dicho:
¡soy
yo! ¡voy!
y suya
me siento
antes
de su llegada,
franquea
las puertas de mi alma
que
hasta ahora cerradas,
herméticas
y vírgenes
estaban
sin esperar lo más ansiado.
Soñadora
soy o
¿es que
es sólo un sueño? no,
porque
en extraños paisajes
peregrinos
y perspectivas
nunca
imaginadas
lo vi
venir hacia mí
por
senderos lejanos y ciertos.
Sueño
ahora
forjar
un poema nuevo, audaz,
con
palabras escogidas con precisión,
ritmos
mágicos,
sonoros.
Rimas
ricas
en
campanilleos de plata
que
repercutan en ecos lejanos
y
lleguen allí donde está el amor
buscándome
desde sures y nortes.
Tengo
un sueño,
que me
consume
de
felicidad esperada
y en mi
mente,
sílabas
dulces
como el
sabor de un beso,
surgen
de continuo
con
extrañas músicas
de
laúdes y violines,
dando
una luz vaga
a las
hondas lejanías
donde
el amor viene
y
despacio me encuentra
en un
espacio envuelto en palabras.
Manantial del amor
Manantial
del amor hecho realidad,
del
mundo real me llevaste al mágico.
Tú, el
innombrable,
el
diferente,
el ser
con alma de sabio
que
lleva al éxtasis con su ternura.
Manantial
del amor,
eres la
bondad y la dulzura
que
resuma su néctar
en la
esencia de mi alma.
Manantial
del amor
hecho
realidad humana
entre
almas puras
y auras
blancas y brillantes.
Sin
edades,
irradiando
luz y vida,
inquietud
y sed de aventuras,
sin
motivos ni explicaciones.
Manantial
del amor,
déjame
vivir pensando en ti,
desde
esta lejanía,
valorando
el momento
que se
está viviendo
hasta
la eternidad
rejuvenecedora
de las almas inmortales.
Manantial
del amor,
enjambre
creador
con
conciencia limitada,
reconociendo
los límites del amar
en
lejanía,
sin
apegos ni vivencias compartidas.
Manantial
del amor,
con
señales cercas,
causalidades
no fortuitas,
imprevistos
inesperados,
ni
dogmas con estelas
vivas y
serpenteantes.
Sí con
fluidez de palabras
dadas a
través del tiempo.
Déjame
en sosiego
en mi
esfera feliz,
esperando
la llegada de lo increíble,
ligero
y sin raíces
que me
llevará por caminos sinuosos
al
descubrimiento del amor.