Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 30 de junio de 2015
Un rincón de mi vida
Un
rincón de mi vida,
allí
estarás tú,
en un
escondite en mi alma,
sólo y
reprimido.
No
quiero que golpees
con
desesperación
la
puerta de mi fantasía,
sólo
dame el silencio
que me
conlleva a un ritmo carismático
de
soledad que ansía algo más.
Un
rincón de mi vida
lo
ocupas tú,
el que
fue,
el que
era,
el que
nunca será
mi amor
verdadero.
Tenías
para mí
gotas
de agua amarga
escurriendo
por la pendiente del crista,
buscando
mi fragilidad de mujer.
Quédate
allí,
en el
rincón más oscuro de mi vida,
así no
mojarás
mis
sueños con cada mirar.
Deja
que mis minutos
se
vayan de tu vida,
que mis
horas no te busquen más,
que hoy
me pueda esconder
en la
casa de los días y mañana
podré
emprender una huída
al
lugar de los años
y no te
tendré
más en
el rincón de mi vida.
Mi
ahora pasa,
sin ti
vivo el hoy,
instantes
de una supuesta vida
que se
irán a la esencia
de un
deseo de amor.
Recorro
el valle de los recuerdos,
de
aquellos remansos de tus dulzuras,
el
dulzor de tus palabras,
aquel
acento de tu voz
y me
doy cuenta de que te extraño
pero es
mejor
que
pase el tiempo eterno
en un
mustio alejamiento
y no te
encuentre más
en el
rincón de mi vida.
Te
quiero en el rincón de mi vida,
no como
sombra pareja
que me
sigue apenas raya el sol.
Quiero
olvidarte
en un
impecable adiós
a un
desconocido
en una
oscura lámina
de un
rincón de mi vida.
Eres
ahora
tan
sólo un charco mudo a mis pies,
te dejé
en una estacada negrura,
cruzando
concéntricas tinieblas
¡libre
al fin de ti!
¡tu
rincón en mi vida ya no existe!,
entreluces
doy por fin
con el
sendero que hollaré con fuerza
para
encontrar aquel ser
que me
dará su luz
y su fe
para no vivir
condenada
sin remedio
a tus
veloces fechorías,
pasiones
aparentes,
falsos
besos.
Vuelco
a mi blanca soledad,
blanca,
inmaculada,
ajena a
las falsas maldades,
malévolas traiciones
y como
leve hilo de vida
que
renace en la noche vuelvo a ser yo,
conmigo
misma inocente y pura
¿hasta
cuándo?
no lo
sé todavía,
hacia
un hoy corro,
hacia
un mañana
con
toda mi alma entera y casta,
sin ti
en ningún rincón de mi vida.
Y de a
poco surgirán otra vez los versos,
las
sílabas mudas,
se
oirán desde la lejanía
y los
poemas llegarán tejiendo amores,
reflejando
edenes,
esperas
no estrenadas,
caminos
buscados en una palabra
que en
el papel amanece
como
una virgen radiante.
Para ti no escribiré
Para tí no escribiré,
mis versos no serán
más para tí,
algún día escribiré
un poema que no
mencione
el aire ni la noche,
un poema que omita
los nombres de las
flores,
que no tenga jazmines
o magnolias.
Quédate en un rincón
de mis recuerdos
y algún día te
escribiré
un poema sin pájaros,
sin fuentes,
un poema que eluda el
mar
y que no mire a las
estrellas.
Algún día te
escribiré para tí
un poema que se
limite
a pasar mis dedos por
tu piel
y que convierta
en palabras de amor
verdadero,
tu mirada.
Sabrás que ya no te
amo
y sin comparaciones,
sin metáforas,
algún día escribiré
cuando ya por
completo
te hayas ido de mi
vida,
un poema que huela a
tí
en un canto que fue
mi dicha.
Atolondrada y
confusa,
demasiada llena de
ruidos,
sin centro ni reposo,
desconectada del otro
lado de la piel,
atormentada por el
interminable crujido
de este corazón,
tierra cuarteada,
ceniza gris en mi
pecho,
así pasan estas
noches
de calor y
duermevela,
estas noches
en que no estoy
contigo.
Para tí no escribiré más
y haciendo un hueco
en la inminente
llegada de la luz,
soy voz al fin,
hermosa y afinada,
pura y descansada
pudiendo confundir mi
mirada
con mil estrellas
fugaces,
tocando una eterna
melodía inolvidable,
salvándome del
olvido.
Para tí no escribiré,
en el silencio de la
quietud de mi vida,
mi mente navega
como un náufrago sin
sentido
recorriendo cada
rincón de tu vida
y sin darme cuenta me
pierdo.
Mis labios no van a
pronunciar
palabras de amor
hacia tí,
de mis manos no
brotaran
más caricias leves,
volátiles ni tiernas.
Para tí no escribiré
más,
no más poemas de amor
que iban hacia tí,
no quiero escuchar
mas tu voz
que le daba sentido a
mi vida,
que era la música de
mi alma,
tu voz,
sonido del agua,
conjuro,
encantamiento,
¡ya no más!.
Déjame vivir conmigo
misma escribir mis
versos
sin pensar en tí,
déjame al fin sola
sin tu amor frío
y silencioso que como
húmedo río
subterráneo
recalaba en los
tejidos de mi ser.
¡Márchate de mi vida,
bramando en
torbellino ciego,
llévate tu tempestad
volteando tu raudo
mundo,
déjame que mis
palabras de amor
no sean más para tí!
Cuántas veces...
Cuántas veces
el amor habrá
golpeado
las puertas en mi
vida.
Cuántas otras
las abrí de par en
par,
lo invité a pasar
y ni siquiera volteó
a ver
que yo estaba ahí
esperando su llegada.
Cuántas veces
entró sin previa
invitación
y se marchó sin dar
explicación.
¡Cuántas veces!
¡Cuántas!
¿Quién es el amor?
¿Acaso un forastero
que va de puerto en
puerto?
No se presenta,
no da su nombre
llega y se va
sin que nadie lo
detenga.
Cuántas veces e visto
sus ojos
y me ha confesado que
es el amor.
¡Cuántas veces!
No lo sé.
Cuántas veces
ha escrito en las
páginas
en blanco de mi alma
y cuantas más páginas
se han borrado
y el corazón ha
llorado
y derramado lágrimas
que se han volcado
inundándolo de dolor.
Cuántas veces
ráfagas transparentes
paralizaron mis
sentidos
y atrapada en sus
latidos
muero poco a poco,
queriendo vivir.
Cuántas veces
sus rayos de amor de
doble filo
atravesaron la brisa
nocturna
hundiendo su daga
ardiente
sobre mi lánguido
suspiro yacente.
¡Cuántas veces!
¡Cuántas!,
sus arrebatados vértigos
arrancaron hasta el
cuajo
los nidos suaves de
mi pecho
dejando inertes mis raíces
y vanas todas mis
esperanzas.
Cuántas veces
soñé contigo amor
desconocido,
te ame sin verte
y tal vez sin
recuerdo,
sin reconocer tu
mirada,
sin mirarte,
eras sólo el aroma
de todo lo que amo.
Cuántas veces he
pensado,
he soñado,
he sentido estar
junto
al amor por siempre
¡Cuántas veces!