Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 4 de septiembre de 2015
Ensoñación
Ensoñación,
me transporta
a mundos de amores
vividos
en pleno existir del
alma.
¿Dónde se esconden
los sueños?
¿Están entre los
duendes,
las hadas,
los gnomos,
las mariposas
transparentes,
las crisálidas de
seda,
los brotes de flores
de loto?
Ensoñación,
canciones sonoras
que flotan en el aire
diáfano
de un día especial,
el Hoy,
el día a día pleno de
felicidad
y amor a todos mis
semejantes.
Sueños locos,
descarriados,
distraídos,
que me conducen sin
darme cuenta
a momentos disímiles,
escondidos en el
orillar del mar.
Ensoñación,
entre latiros y
palpitares
la sangre vital corre
a prisa
por las venas del
cuerpo
llevando entretejidos
los recuerdos de
caricias no olvidadas.
¡Y, ay,
cómo quisiera ser una
alegría
entre todas,
una sola,
la alegría con que te
alegrarás tú!
Ensoñación,
¡cómo desearía ser un
amor sólo,
el amor del que tú te
enamorases!
Veo declinar la tarde
mientras voy
caminando lento
entre las sombras de
las horas
y la nebulosa de los
recuerdos imborrables.
Ensoñación,
¡qué tenues los
suspiros de la tarde!
¡Qué dulce es el
bramar del océano!
Si parece le hace
guiños a la luna
y parece en su
coloquio
más humano.
Ensueño de un amor
ilusionaría
que impele en
nuestras almas
la quimera,
destellos como luces
que se encienden
en fulgores de
firmamentos lejanos.
Ensoñación que nos
conlleva
a la viva caricia de
la brisa,
las flores de un
color mas encendido,
hay más risas y
alegrías en el aire
y se acaban las
tristezas en olvido.
Ensoñación,
me haces ascender la
vigilia
en mis ojos para
recoger tu imagen
amada y primigenia,
haces nacer al son de
mis deseos
viola de amor,
canciones puras,
palabras de amor
llevándome a la cima
de los cielos con la
tierra.
Ensoñación,
plena de sueños de
amor
entre aires
estremecidos de ternura
y bajados de
altísimas esferas,
perdida me haces
sentir por siempre
en tu embeleso sin
sentir
el cercado de tus
ramas.
Ensoñación,
colmada de verdes
esperanzas
que se nutre entre
delicias y caricias
naciendo de mi alma
los poemas,
las prosas,
como jóvenes olivos
recién brotados.
Ensoñación,
secreto que veda tu
figura crecida
entre pinos y
lloradas
mas llena de amor con
intención de amar
de mis cantares
y así alcanzar la
cumbre de tu nombre.
Ensoñación
que sacude las bases
de mi sangre
y hace aparecer tu nombre
contra el cielo,
amor,
que desnudándote
caminas sobre el muro
que cerca mi
silencio.
No sufro más por amor
No
sufro más por amor,
a
mi pesar tu alejamiento no puedo olvidarte,
¿Qué
es el olvido?
¿Existe?
¿O
son fantasías que uno tiene escondidas,
dentro
muy dentro del alma?
¡ojala
yo pudiera olvidarte!
pero
es tanto lo que te amé y te amo,
que
para mí será hasta la eternidad.
esta
carta de amor es para ti como todas las que te escribí,
pero
nunca las leerás,
no
te acercaras a ellas,
no
las busques ellas se ocultaran de tí.
¡que
pena me da que no puedas leerlas!
pero
mis ángeles que me protegen no quieren,
que
tú las leas.
No
sufro más por amor,
estoy
en paz no sufro más por amor,
la
poesía está siempre en mi,
dentro
mío y busca afanosa,
anhelante,
páginas
en blanco o trozos de papel,
para
volcarse en ellos,
dando
color, amor, a mi vida.
El
tiempo está en suspenso.
Lentamente
me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro
esa presencia que sutilmente, solapadamente,
en
silencio absoluto, piensa en mí.
Labios,
una flor,
su
perfume es mi dolor,
ausencia
tenaz.
No
sufro más por amor,
aquí
estoy bajo la desgarradora soledad de tú recuerdo constante,
temblando
mi cuerpo a no tenerte al lado mío,
derramándome
mis gritos bajo tu piel fantasmal
y
traicionera,
queme
ahoga desde esa distancia tan presente,
ya
no se definir en la distancia,
si
estas presente
y
me matas con tu ausencia,
o
si es tu ausencia tan fuerte
y
arrogante que vive presente en mi forma afiebrada.
La espera
La
espera,
con
infinita calma y paciencia,
expectante,
te
busco como a una flor,
no
lejos de la noche,
mi
cuerpo mudo se abre
a la
delicada urgencia del rocío.
Hay en
la espera, un rumor a lila,
rompiéndose.
Y hay,
cuando viene el día,
una
partición de sol
con
pequeños soles negros.
Y
cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas,
busca asilo en mi garganta
para
que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
La
espera,
en ella
he dado el salto de mí al alba,
he dejado mi cuerpo junto a la luz
y he
cantado la tristeza de lo que nace.
Soy la
silenciosa en el desierto,
la
viajera con el vaso vacío,
la sombra de mi sombra.
Sin
desesperación ni ahogos,
sólo
con penas profundas,
te espero tan sólo por un minuto
de vida
breve, único,
de ojos
abiertos
que te
ama en su mirar,
danzando
de alegría entre flores pequeñas
como
palabras sentidas y dulces.
La
espera,
desnuda
en el paraíso de mi memoria,
sin
conocer el destino de mis visiones,
tengo miedo de no saber nombrar
lo que no existe.
Salto
de estrella a estrella,
de
sombra en sombra,
muero
de muerte lejana,
la que
ama al viento.
La
espera,
mi memoria iluminada
es como
una galería
donde
vaga la sombra de lo que espero.
No es
verdad que vendrá.
No es
verdad que no vendrá.
La
espera,
no quiero ir tras tu búsqueda
como
sonámbula y transparente
en
nuestro nido de hilos que tú dejaste
y ahora
rígido sólo me danzo
y me
lloro
con tus
recuerdos
doblemente
sufrida
en la
memoria de aquí y de allá.
Y en la
noche un espejo de cenizas
como una visión lejana
refleja
tu amado rostro,
en mi
corazón de medianoche.
La
espera interminable,
pasa
lenta, con pausas dolorosas
y en un
canto arrepentido,
vigía
detrás de mis poemas,
me amordaza, me quiebra,
me
inunda de llantos largos.
La
noche que fue de los dos,
se
dispersó con la niebla
y
quiero mirar tu rostro una vez más
hasta que se aleje de mí
el miedo
como un
pájaro al borde filoso de la noche.
Pero el
silencio sin ti es cierto
y por
ello mis palabras vuelan en el aire
porque
estoy sola y escribo.
No, no
estoy sola,
hay
alguien junto a mí que tiembla.
Delicia
de perderse en la imagen presentida,
voy en
busca de quien soy,
peregrina
de mí,
voy hacia la que duerme
en un
país al viento.