Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
lunes, 16 de noviembre de 2015
Tu voz me acaricia
Amor mío,
tus versos de renuncia,
tan nostálgicos,
no quiero,
no puedo pensar que sean para mí,
ni sobre nuestro amor,
porque no puede negar que nos amamos.
Leerte y sentirte
me hace transportarte a mis brazos,
llenos de rosas rojas,
esperándote para acariciar tu piel
y rozar tus mejillas con las mías,
como si fuéramos niños embelesados
en un amor
que ha borrado todos los amores vividos,
para convertirse en el único
y el primero.
Todo en ti vive,
todo en ti palpita,
porque eres vida, eres amor,
mi generadora de los más dulces sueños.
Qué lindo que sea así,
mi amor,
las lágrimas no son sólo
lenguaje del alma condolida;
el llanto es también
el lenguaje del alma complacida
que se asoma a los ojos
en gotas de cristal.
Si me sigues dando este alimento de amor,
todos los instantes y por todos los motivos,
nos vamos a convertir los dos
en un solo poema inmortal
que sea arrebatado al cielo
como Elías en su carro de fuego.
Porque ¿sabes?,
estar enamorado,
mi amor,
es tocar el infinito con las manos;
es sentir que nuestro corazón palpita
al mismo ritmo del mar
al que mueve la luna enamorada;
es creer que un instante es capaz
de convertirse en una eternidad;
es escucharte a ti
y creer que existe la felicidad.
Amor mío:
otra vez tu don de seducción
de la palabra y del verso.
Otra vez el hechizo
con que adobas tus mensajes
románticos y poéticos,
abrazando profundamente mi cuerpo
y besando con ternura mi alma.
Otra vez que me extasías de pasión
y me haces desearte intensamente,
para poseerte totalmente
y demostrarte y demostrarme
que eres inmensamente mía.
Mi viento eres tú
Mi viento eres tú,
el que me hace temblar,
estremecer entre tus brazos.
Me llevas flotando a la orilla
del nacer,
al lecho virginal y pleno de
candor.
Y lo que ha sido ya,
los años,
las memorias llamadas nuestra
vida,
tú, mi viento,
las alzas y las llevas
en vuelos ingrávidos
a lugares remotos como sombras,
dudas de existencia.
Mi viento eres tú,
tú me meces con amor,
me acunas y ante mi sorpresa
no me sueltas y suavemente me
izas
entre brisas inocentes
como en un mar inmenso.
Mi viento eres tú,
me llevas a lugares lejanos,
tembloroso de que la vida nos
separe,
retrasando desesperadamente
con abrazos apretados
la caída al borde del existir.
Mi viento eres tú,
el hacedor del milagro
de buscarme entre alharacas y
estrépitos,
hurgando entre los bosques
tupidos,
entre los campos florecidos,
entre las lianas de las selvas
tupidas.
Me encuentras y esa noche,
gran madre de nosotros
vamos hacia el nacer del amor.
Mi viento eres tú,
me envuelves,
me haces ir contigo
por encima del cielo y del suelo,
buscando el lugar exacto
en el fondo escondido del
horizonte,
en esa grieta exacta
donde sólo los dos,
alma contra alma nos amaremos
con pasión desbordante
que hará temblar al mundo
como estrellas puras y
rutilantes.
Mi viento eres tú,
escóndeme,
cubre mi vida con tu amor,
desbordante de huracanes de besos,
ciclones de ternura,
brisas de cálidos abrazos
y caricias sin fin.
En lontananza
En lontananza,
entre claridades y oscuridades
nos hemos entregado a la verdad
llamada mundo,
tierra, amor, destino.
En lontananza,
nos pensamos,
nos amamos sin vernos
y vamos uno al otro con pasión intensa
entretejiendo nuestras mentes
en diálogos de amor
y en besos hilvanados en el aire.
En lontananza,
desde este lugar del mundo
tan distante del tuyo,
quiero ir hacia ti,
al paraíso claro,
a tu edén,
donde se cruzan luces,
estrellas, vida,
para encontrar el beso,
ese que busqué siempre.
En lontananza,
el mundo tiembla por nuestro encuentro,
sabe, siente,
que hay dos seres
que quieren estar juntos
y romper el viejo hechizo
que se llama vivir en este mundo.
Romper esquemas preestablecidos,
romper reglas,
ir hacia las brisas tiernas del amor,
dibujando arabescos celestes
con luceros de gozos,
pasiones, noches de intenso amor
y entrega total.
En lontananza,
desde esa lejanía
quiero que aprisiones mi alma amante
y le brindes dulzuras y calores
en un invisible abrazo
que rubrique nuestra unión.
En lontananza,
apretada a ti desde mi lejanía,
el manantial de la dicha de saber que existes,
me hace ir hacia mi mundo irreal,
al de mis versos,
remontándome a nubes altas
y desde allí dejar caer
lloviznas de besos esparcidos en tu mundo
sólo hacia ti, cálidos y tiernos,
flotando junto a mi sonrisa de amor
suavemente sobre tu rostro amado.