Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 16 de diciembre de 2015
Luz de Amor
Luz de amor que brilla en mi interior
con
refulgentes tonos de mil colores,
anidando en mi corazón con caricias,
con preguntas,
esta soledad inmensa
de no tenerte a mi lado.
No
necesito explicar
este
amor que por ti siento,
es
mi destino.
Cierro los ojos y me hundo en mi querer,
llenándome de gozos,
hundiéndome en pasiones
que me aguardan en una gran unidad
con alas por el aire,
como las mariposas
o las nubes flotantes.
Y por un tiempo,
me harás creer que estás a mi lado,
que eres capaz de amarme
y generarme el sueño de ser amada.
Luz
de amor,
que
me haces sentir casta,
pura,
luminosa,
serena y me hace respirar el aroma de la vida,
llena de aires tibios
cuando el espíritu deja ya de ser una palabra.
Luz
de amor que ilumina
cada
momento de mi luz naciente
haciéndome sentir que todo es posible,
que siempre puede ocurrir lo inesperado.
Luz
de amor,
milagro
de milagros,
me llevas a vivir el equilibrio de mi espíritu
en la dimensión del tiempo real que no existe.
Un día como Hoy frente al mar,
contemplé la puesta del sol
sintiendo el tenue sonido desigual
de la llegada de las aguas
y me sentí sin nada en mis manos
ofreciéndoselas a los dioses.
Sonrío
y siento que todo lo
pasado,
frustraciones,
resentimientos, dolores,
han
desaparecido y que la luz del
amor
me hace despertar a la Vida,
dando vueltas en la arena
hasta llegar al mar
aferrándome a la plenitud de vivir.
Iremos juntos
Iremos juntos
en la marcha de la vida
porque
tú eres el amor de mis amores,
la luz de mis
tinieblas,
la esencia de
mis flores,
mi segunda
juventud.
Iremos juntos
porque cada uno
de fundió en el
otro
para tener como
recinto definitivo
de nuestra
vida,
un lugar en
nuestros corazones
plenos de amor.
Los dos
subiremos las montañas
para ver la
luna,
para ver el sol
y bañarnos con
las estrellas,
llenarnos con
la luna llena,
iluminarnos con
el sol.
Iremos juntos
por las aguas del tiempo,
por la noche,
el mundo,
que el viento
que devanan nuestros destinos,
por aquí, por
allá,
por acullá.
Vagarán
nuestras almas
y sobre la
tierra
veremos crecer
la hierba del estío,
nos rodearán
palabras, músicas,
rimas pero
también la calma en el arrullo
de nuestra
velada voz.
Temblaremos en
la víspera y en el alba
y los dos
sentiremos temblar
nuestras almas
al quedar desnudos,
tensas nuestras
fuerzas vírgenes
que antes
dormidas
estaban en
nuestro interior.
Lejos han
quedado
ya tristes
historias de soledades y de dolores
y ahora
florecen nuestros amores
carentes de
edad cuando nos envuelven
nuestros
abrazos ardientes.
Nos iremos
juntos por algún camino,
vaya uno a
saber hacia donde vamos,
sólo caminamos
por la amada senda
de nuestro
destino.
Iremos juntos,
pon tu mano en
la mía y amor,
amemos por los
que no pudieron ser amados
y soñemos en la
dicha
que quiere ser
completa.
Atravesaremos
el mundo
y en la
noche que brilla
con gotas de
purísimo rocío amémoslo,
amparándonos
sin confines ni tejidos,
cobijándonos
entrelazados
porque
tú vives en mí y yo en ti.
Quisiera estar
Quisiera
estar muy dentro de mí,
en ese
espacio secreto, íntimo,
donde
conmigo misma juego
y me
deleito con monosílabos,
ideas, palabras, frases de amor,
que
necesitan volcarse
con
frenesí en pergaminos en blanco
o
minúsculos trozos de papel
que
vuelan con el aire
cual
aves veloces surcando los cielos.
Mi alma
trasluce amor,
lo siento muy dentro de mí,
me conduce suavemente
por
sinuosas colinas verdes
o mares
azules transparentes y cálidos.
Quisiera
estar sumergida
en hondos y misteriosos
lugares
recónditos de mi alma,
sintiendo
la soledad mía, tan mía,
que me
embarga con dulce ternura
envolviendo mi yo todo.
Quisiera
estar llegando
hasta
horizontes infinitos,
en las
auroras plenas de colores
o en los crepúsculos tardíos
que
iluminan con diferentes matices
el
cielo azul.
Quisiera
estar buscando
sin afanes, ni prisas, ni ansias,
el amor
que me espera
en los
confines del orbe.
Ese
amor fiel, verdadero, único,
incomparable, lejano pero cercano,
el cual
anhelo con todo mi espíritu casto y puro.
Quisiera
estar en ese lugar inimaginable,
resplandeciente
de ilusiones
cual
verde follaje de cipreses altos
y
campos florecidos de amapolas,
lirios,
alelíes, azahares
entre
tus fuertes brazos
en un
nido tibio de ternura y amor.
Quisiera
estar rodeada de mantos brillantes
en una
noche iluminada
por una
luna resplandeciente
que
baña nuestros cuerpos
con su
luz de plata.
Quisiera
estar tendida en tu regazo,
envuelta
en tus brazos,
mi
rostro inundado por tu mirada,
tus labios pronunciando mi nombre,
los
míos acercándonos aún más.
¡Cuánta
felicidad nos enlaza
uniendo
nuestros cuerpos y almas!
¡Loor a
ti, Eros, Dios del amor!
La
poesía nos invade,
recorre
los cielos y las nubes,
la esparcen por doquier,
uniendo
corazones sensibles por una eternidad.
Quisiera
estar volando alto
hacia nubes viajeras
para encontrar aún lejos el destino cierto,
inolvidable, único,
donde
las horas en silencio pasan
como
estrellas fugaces con un ritmo lento y acompasado.
Quisiera
estar en ese día
en el
que nos encontraremos,
frente
a frente, tristes
en el
camino de la vida
y así
ofrendarte todo mi ser.
No
transitar por senderos equívocos,
oscuros, misteriosos,
las
huellas largas y angostas,
sí por amplios horizontes claros
y
resplandecientes
donde
el amor renace cada día.
Quisiera
estar reconfortada y calma
haciendo
danzar en una danza sin fin
mis
versos de amor sinceros y diáfanos,
uniendo
tu alma con la mía,
solos
tú y yo
en
noches nostálgicas.