Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 6 de junio de 2016
Isla lejana
Isla lejana,
inaccesible,
en medio del mar,
entre arrecifes.
Allí llegamos tú y yo,
a solas,
en la inmensidad del mar.
Sus murmullos nos acunan
y la arena tibia y pura,
sin huellas,
es nuestro lecho de amor.
Entre su verde follaje
y el trinar de sus pájaros
que quiebra la paz callada
nuestros besos dejan su vibrar
sonoro
pleno de caricias y embelesos.
Isla lejana,
nuestro lar de amor,
sus aguas nos esconden desnudos
en sus profundas cavernas.
¡Qué felicidad entre música de
arpegios
y clavicordio el amor florece!
Las olas rompen en el arrecife
con ritmos continuos,
como hechizos mágicos
y tú y yo adormecidos abrazados
flotamos en el agua como seres
únicos
en todo nuestro mundo.
El amor es único,
todo ser lo guarda en su interior
sin saber que existe
y lo tiene para dar a todos
y en especial al ser amado.
Isla lejana,
perdida, misteriosa,
solitaria,
su entorno rezuma sólo amor,
tú si no amas no la encontrarás
jamás.
Nosotros estamos en el paraíso
donde las almas y los cuerpos se
unen.
Isla lejana,
entre palmeras que se mueven
al son del viento,
tú y yo en silencio
nos acunamos bajo su techo
de hojas verdes y frondosas.
Se hunde el sol,
rápidamente en la arboleda velada
y desde el horizonte nubes
oscuras
y saetas de rayos iluminan el
cielo
pero nosotros muy juntos estamos
protegidos
por hilos tejidos por nuestro
amor por siempre.
Isla lejana,
que es para dos seres que se aman
el edén,
aún tan sólo soñando que estamos
juntos.
Caminos olvidados
Caminos olvidados,
senderos transitados en el ayer,
no están entre los recuerdos
que dieron calor a mi corazón.
La vida,
vivida a pleno,
nos lleva por lugares y momentos
sorpresivos,
penosos, pesarosos,
inquietos y de amores falsos
y verdaderos.
Caminos olvidados,
sin cercas ni trancas,
sin puertas con llaves ni
candados,
abiertos a la vida para sentir,
amar y sufrir en momentos que se
proyectan
al hoy y al mañana
si no los dejamos en el olvido.
Caminos olvidados,
trillados,
con huellas hondas y barrancos
profundos
que dejaron marcas en nuestro
corazón
pero que sensibilizaron nuestra
alma
para que en el hoy sea
transparente y diáfana
y dé todo su amor por todos los
rincones
de este cercano mundo en el que
vivimos
con fe y esperanza.
Caminos olvidados,
los vislumbro lejanos,
distantes,
entre curvas y vueltas
perdiéndose en la nada,
me han dejado experiencia
y ganas de vivir a pleno.
Desde estos caminos olvidados
nacieron
de a poco mis primeros poemas de
amor,
senderos con palabras etéreas,
frases dulces,
letras que comenzaron a inundar
mi mente
para enlazarse y caer,
sin darme cuenta,
en papeles traídos por el tiempo.
Caminos olvidados,
espejos del recuerdo,
mis pasos resonaron
en las aceras solitarias de la
vida
y se perdieron en la cinta del
eco enredados
entre el follaje entretejido de
dolores,
alegrías, amores,
apurando la vida en la breve
llama
de la inmensidad del tiempo.
Caminos olvidados,
me llevan en instantes a
recuperar
la azucena jubilosa de la
infancia,
a sentir el goce del primer beso
de amor.
El ayer no fue sólo momentos de
tristeza
ni de cansancio de los días,
ni de miedos con temores,
también fue un dichoso sendero
de música y de formas, de cantos
y risas,
de amores vividos sin sombras ni
pesares.
Mírate en mis ojos
Mírate en mis ojos, tú,
el único,
el amante que promete los
siempre,
con alma colmada de besos
que rodando como el mar
se vive de ola en ola
sin miedo a repetirse.
Mírate en mis ojos,
quiero una de tus miradas,
para enmarcarlas con mis
recuerdos,
quiero todas las miradas
para saber que me amas,
para vibrar al son de tus ojos
y no dejar de amarte.
Mírate en mis ojos,
desde lejos
y que tu mirada sea como un largo
puente
uniendo dos orillas,
tú y yo
entrelazados por el milagro del
amor.
Nuestro anhelo es no tardar el
encuentro
y en altas quietudes de altas
noches,
nos vamos acercando,
trágicamente quietos,
vibrando tan sólo a través de
nuestras miradas.
Mírate en mis ojos
y verás reflejado en ellos,
como un lago azul y claro
todo el amor que mi alma siente
por ti.
Mírate en mis ojos,
lee en ellos el amor que te
pertenece,
hallarás la huella de esa grieta
por donde entrarás a mi alma.
Mírate en mis ojos
y encontrarás el muro de mi ser,
abierto para ti
y mi alma allí te luce
como estrella pura.
Mírate en mis ojos
y llegarás al gran laberinto de
mi mundo
que es todo tuyo
y la felicidad te inundará como
caída del cielo,
como un gran tul traslúcido y
pálido.
Mírate en mis ojos
y ellos te llevarán a la luz,
de sol,
de júbilo seguro del alba
hasta el crepúsculo,
a claridades esperadas
de gozos y de placeres,
a paraísos claros,
a edenes mágicos de nosotros dos.
Mírate en mis ojos
¿no sientes el temblor de mi
mirada?
Iremos juntos a los encantos de
la noche,
envueltos en los hechizos del
amar
que moviliza brisas tiernas
con vergeles dibujados entre
celestes luceros.
Mírate en mis ojos
y vive entre nuestras manos
unidas
buscando un orbe nuevo
donde haremos temblar el mundo.
Voces primeras,
ecos de mares lejanos,
ya la felicidad está cerca,
hollando nubes,
cruzando hondos abismos,
no tan remotísima,
se acerca a una velocidad de luz
de estrella
y nosotros dos seremos por ella,
tocados en esa dicha que plena de
luz
nos une desde el más allá.