Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 12 de junio de 2016
Voces del alma
Voces del alma,
me llegan a hurtadillas,
escondidas entre
vericuetos del corazón.
Vibran sincopadas,
juntas,
son toda la luz del
mundo
aún en tardes sin sol.
Voces del alma,
nos unen, nos enriquecen
de gozos y placeres
hasta el infinito
filtradas en el tiempo
y en la distancia.
Voces del alma,
nuestros sueños
nos recuerda el viento.
Nos escuchamos
y cuando me llamas
al levantar el tono
rayos de tu voz,
cruzan mi corazón
y dan luz a mi vida.
Mi amor es ahora
con nuestras voces del
silencio
como un torrente, como
un río,
crecido en plena
tempestad,
como un lirio
prendiendo raíces en el
viento,
como una lluvia intensa
sin nubes y sin mar.
Si nuestro amor es de
agua
¿por qué nuestras voces del alma
se van a rumbos
inmóviles
sin pretender que nadie
las escuche
ni nadie las lea?
Voces del alma,
¡cómo anhelo la paz,
la hora sin ruido
cuando nada perturba
nuestra existencia
en este silencio
encantado,
misterioso, único,
que une dos almas
en un íntegro amor.
Y entre nosotros
surgen las canciones
por palabras,
poemas sin pulso ni
vibración
entre trémulos ecos
por la faz de la Tierra.
Voces del alma,
¿Cómo haría yo
para salvarnos del
tiempo
que nos lleva a
separarnos?
No, quiero estar entre
tus brazos
por siempre, en silencio,
mirándonos en nuestras
pupilas
para que nos lleven a
caminos libres
en nuestros rumbos
hasta el mar que nos
cercan
y nos deja amarnos en
silencio.
Las sombras
se han echado a dormir,
entre nuestro amor digno
sin constelaciones
que nos destierren del
suelo
como dos pájaros
cansados,
casi muertos.
¡Oh, la sed infinita
de estrecharnos y
asirnos
en este silencio
profundo y amado
donde mis versos son
espacios
de espumas
que no temen perderte.
Voces del alma,
cúbrannos y rescátennos
del llanto,
dennos tan sólo
recuerdos castos,
sin olvidos ni penas.
La vida es un trofeo
La vida es un trofeo,
que vivimos intensamente,
con alegrías y pesares
pero sintiendo la fuerza
que nos empuja a vivir
con deseos de superarnos,
de luchar, de prodigarnos,
de dar amor por doquier,
de escribir poemas
para unirnos en un largo puente
para salvar al mundo del caos
y la destrucción.
La vida es un trofeo
si la vives con pasión,
como recompensa
a todo lo que das
con ilusiones y anhelos.
¡Vida, mereces vivirla a pleno!
entre cálidos perfumes
de jazmines de fina espuma.
Arranco al cristal azul,
mil campanas anunciando
que vivir es recibir la luz del
cielo.
La vida es un trofeo,
entre amores y desamores,
fidelidades, inquietudes,
dolores, sufrimientos,
felicidades,
por todo es un don que recibimos
del más allá y debemos
dignificarlo.
La vida viene de lejos
a despertar el alma
y en el cielo de las aguas,
mis ojos al horizonte lejano
las flechas disparan.
Me siento con una máscara
tapando el rostro
y mi papel aprendido
que me quita los disfraces
y exige razón de la vida
me lleva a vivirla sin trampas.
La vida es un trofeo,
todo cabe entre sus fuertes muros
contra vientos y lluvia
levantados,
las ventanas del miedo y de la
duda
en la paz de mi umbral se han
quebrado.
La vida es un trofeo,
¡qué fácil es vivirla
en las altas cimas del cielo,
con tu mano entrelazada en la
mía!
La vida es un trofeo,
sólo hay que vivirla
y dejar que te viva
entre alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido
como recompensa de vivir amando.
Mi ser en proa,
en velocísimo viento,
atraviesa la vida en segundos,
minutos, horas,
sin que se caigan o destruya
todo lo que deseamos,
nuestros esfuerzos que cuestan
a veces sollozos,
a veces risas
que como hojas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días
en peligros en llamas
al vivirlos con toda intensidad.
Y entre galardones de éxitos,
triunfos, amores milagrosos,
prolongamos el hecho máximo
de amar con la pena
y el pecho conquistados
en afanosas lides,
entre gozos parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos
a la gran disyunción que está
esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.
La vida es un trofeo,
medalla que merece recibirse,
cada beso perfecto aparta el
tiempo,
le echa hacia atrás,
ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el
hallazgo
tiene el amor su cima,
es en la resistencia, donde se le
siente,
desnudo, altísimo,
temblando en la separación.
La vida es un trofeo,
pleno de laureles, de ilusiones,
de anhelos de vivirla enamorados
de ella.
¿Qué es la vida?
¿Se le coge a puñados
como al mar
o cae sobre nosotros
como el sueño sin despertar ya
más,
igual que la muerte?
Va suelta,
escapada va sin que se sepa
dónde,
si pisando los cielos que miramos
o bajo el techo que es la tierra
nuestra,
inasequible, incierta, eterna…
jugando con nosotros
a vivirla a pleno.
Vivir amando
Vivir amando
sólo hay que vivir la
vida
que te conduce entre
alturas del mundo
sin sentir la fatiga
de haber subido como
recompensa
de vivir amando.
Mi ser en prosa,
en velocísimo viento
atraviesa la vida en
segundo, minutos,
horas,
sin que se caigan o
destruyan
todo lo que deseamos.
Nuestros esfuerzos
que cuestan a veces
sollozos
a veces risas que
como rosas secas
te alfombran el paso
convirtiendo los días
en peligros en llamas
al vivirlos con toda
intensidad.
Y entre galardones de
éxitos,
triunfos, amores
milagrosos,
prologamos el hecho
máximo de amar
con la pena y el
pecho.
Conquistando en
afanosas lides,
entre gozos parecidos
a juegos,
días, tierras,
espacios fabulosos,
a la gran disyunción,
que está esperando
hermana de la muerte
o muerte misma.
Vivir amando,
medalla que merece
recibirse,
cada beso perfecto,
aparta el tiempo,
lo echa hacia atrás,
para ensanchar el
mundo breve
donde pude besarse
todavía.
Va en el llegar,
ni en el hallazgo,
tiene el amor su
cima,
es en la resistencia
a separarnos
en donde se le
siente,
desnudo, altísimo,
temblando.