Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 19 de octubre de 2016
Ya no te amo
Ya no te amo,
te dejé de
amar
hace tiempo,
pero no me
había dado cuenta
de que realmente era así.
Ya no te amo,
la vida es
como un sueño;
uno vive sin
saber
a dónde está
el sendero
que nos
conducirá a la verdadera
felicidad del
existir.
Escribo
poemas
que me dan
todo lo que necesito,
esa calma,
esa paz,
ese amor,
que me
brindan además
calidez humana.
No siento
frialdad ni desasosiego
cuando estoy
en paz,
escribo para
tí,
mi amado
ausente,
al que ya no
amo más.
Escribo para todos
porque los
poemas son para todos,
al estar
enamorada de la vida.
Ellos me
conducen a otro mundo,
a ese mundo
que no es real,
es la
irrealidad de horizonte sin fin,
de cielos
azules,
de nubes
lejanas
y esa
eternidad,
mis poemas me conducen a la vida plena,
sin ellos ya
no querría vivir más.
Moriré sin
poemas
porque es lo
único que me conduce
a vivir en
paz,
porque la
muerte
me rondará muy cerca,
muy cerca,
buscándome,
para
llevarme.
Ya no te amo,
necesito el
amor
de alguien
que me comprenda,
que sienta mi
ternura,
mi
sensibilidad,
mi cariño,
mi inocencia,
mi
credulidad.
Todo lo que
soy
para los
demás es aparente,
aparento que
soy una mujer fuerte,
la guerrera,
me dicen los
poetas del mundo.
Pero soy una
mujer débil,
que en este
mundo
necesita a
alguien verdadero
para no caer
en el abismo
de la desesperación
y los que me
sostienen
son mis
poemas,
porque a ti ya no te amo.
Quiero un
final con luz,
encontrando
la claridad
sin buscar a
ciegas
el hallazgo
de sentirme
inundada de
goce y placer
entre
monosílabos,
frases,
poemas.
No quiero
preguntas
que solo ecos
respondan,
necesito la
entrega total,
a la búsqueda
del signo
que la flor
ni la piedra
me quieren
entregar.
Llegar a
tensión de ser completa
entre poemas
de amor.
Deseos reprimidos
Deseos
reprimidos, escondidos, misteriosos,
ocultos en lugares secretos del alma,
todo en ellos son canjes,
ola y
nube, horizonte y orilla.
Deseos
reprimidos,
de
escapismos y desapariciones,
vuelos
a otros mundos
donde
la lucha no existe
y donde
está velando
en puro
juego
ese
ardoroso buscar
en la
plenitud del acierto.
Tratar
de encontrar el universo
cuando
se aclare
la razón final del movimiento,
del no
moverse,
del
esperar un mediodía sin tarde,
la luz
en paz,
renuncia
del tiempo al tiempo.
Deseos
reprimidos
que
buscan en mi interior
la plena consumación del amor pasional,
sensual,
del amor,
igual, igual,
que de
tanto ardor
me
conduce al sosiego
mientras
mi lira sin cesar lo aclama.
Deseos
reprimidos,
son el
eco que resuena en mis entrañas,
como los
versos en mi alma
que
cantan a lo grande
porque
van conmigo
con un
corazón que las alturas ama
en un
ideal cuyos fulgores persigo.
Aspiro
a que se insinúen
en el
real mundo en que vivo.
¿Qué
buscan?
¿Qué
esconden?
¿Amares
tumultuosos, espontáneos, vibrantes,
sin
doblegarse a un doble juego?
Deseos
reprimidos,
quiero
alcanzarlos, una vez, mil veces,
con decisión inequívoca,
con
prisa desatada,
con mis
ilusiones volando
hacia
altos templos de vestales iniciales.
Deseos
reprimidos,
los quiero por audaces,
los
quiero por ingenuos,
yo sé
que en sus anhelos hay horizontes
para
los mundos y los cielos.
Placeres,
quereres, poderes,
entran sin desearlos
a la porosidad lumínica
de todo
mi ser.
Deseos
reprimidos,
los
ansío dentro de mí,
por
doquier aparecen
en cualquier lugar,
en
momentos imprevistos,
sin
tener un ápice de necesidad,
de
poder, de poseer,
de
intentar aprisionar al amor
entre barreras semiabiertas
para
sentirme más libre,
dispuesta
a intentarlo todo,
a
descubrir lo más obvio,
a lograr el descubrimiento
del
deseo realizado.
Deseos
reprimidos, íntimos,
que
intuyen los aromas del amor,
que dan
vitalidad,
fuerza,
ternura y placer
para
que la vida transcurra sin tregua,
con
pausas moduladas,
sin
insistentes sobresaltos,
como
queriendo volar.
Deseos
reprimidos,
tejedores
de urgencias, de reclamos,
de esperas, sin prisas ni bravatas,
pero
con insistencia terca
para
poder llegar a recoger
el
aroma del mundo
y
sentirse dentro de él…
profundo
y con total fuerza
ilimitada y necesitada.
Vehemente Amor
Vehemente
amor,
apasionado,
te amo
intensamente,
me
debía bastar con lo que ya me has dado
y pido
más y más,
cada
beso tuyo
me pide
otro para cumplirse a sí mismo
ya que
tú nunca podrás
dar
otra cosa de ti más perfecta.
Se
cierran mis ojos esperándote,
límpida,
impetuosa
como la voz primera
porque tu entrega es reconquista de ti,
vuelves a mí en cada momento
entusiasta,
fogoso,
buscando mis más íntimos secretos.
Vehemente
amor, efusivo,
totalmente
entregado
a este querer de dos,
por eso
no te expliques tu amor,
ni me lo expliques,
obedecerlo basta.
Me
hundo en tu querer,
llenándolo
de sí es de gozos,
de
pasiones, de deseos sin fin.
Tu forma de querer
es dejarme que te quiera.
El sí
con que te me rindes
en el
silencio.
Tus
besos
son
ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Vehemente
amor,
estoy
abrazada a tí
sin
preguntarte nada,
de
miedo a que no sea verdad
que tú
vives y quieres.
Estoy
abrazada a ti,
sin
mirar y sin tocarte,
no vaya
a ser que descubra
con
preguntas, con caricias,
ese
soledad inmensa
de
quererte sólo yo.
Vehemente
amor,
el
firmamento resplandece
cuando
me acunas en tus brazos
y me
llevas las manos a tu pecho,
amor, que desnudándote
caminas
sobre el muro
que
cerca mi silencio.
Mi piel
se enciende
con
rubores de deseo
y floto
sobre el agua
que
mana mis recónditos adentros.
Sacúdanse
las bases de mi sangre
para que aparezca tu nombre contra el cielo.
Vehemente
amor,
te necesito a mi lado,
cerca muy cerca,
mi
cuerpo enredado en el tuyo
en un aire estremecido de ternura
y
bajado de altísimas esferas.
Tú eres
para mí
viola
de amor que toca
con sus
notas
cada
fibra de mi cuerpo todo
cincelado
en nácar verde
y
perfil modelado en blanda cera.
Apoyada
en el calor de tus hombros,
enlazo
las cimas de lo cielos en la tierra.
Creces
hacia dentro de mis dedos
y al
roce y al llamado de tus ojos
se alza
de mi sangre
un efusivo abrazo
que te
cobija muy dentro mío.
Vehemente
amor,
no
quiero que te vuelvas recuerdo,
sombra
esquiva entre mis brazos,
quiero
tu ardiente cuerpo
que me
entregas entre tus brazos.
Eres mi
felicidad,
mi
dicha toda,
dentro
de mi te llevo
porque
digo tu nombre.
¡Ven y
tú llegas despacio y quedo!
¡Ven a
mis brazos abiertos!
¡Ven
con tu amor que me ata
y me
desata en cada lujuria
de tu
mirada errante
con tu
alas que me envuelven toda,
con tus
labios de amantes
ardorosos
y tiernos!
Seré tu
pasión,
tendrás que amarme
con tu
brazos redentores.
Vehemente
amor,
¡cómo decirte que te quiero mío
y me
quiero tuya
por
toda la eternidad!