Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 29 de octubre de 2016
Tiempo del adiós
Tiempo del adiós,
se me perdió el amor
ayer estuvo cerca,
muy cerca,
hoy ya no dijo ¡adiós!
Transitó por mí,
con sus caricias,
sus gozos,
sus sonrisas
su entrega.
Tiempo del adiós,
ahora sólo rescato tu rostro
del silencio ahumado,
sin miradas.
Su silueta,
su porte fino,
elegante,
se ha filtrado en el tiempo
entre sordinas y esmeriles.
El recuerdo
es ya
olvido.
Tiempo del adiós,
el fuego que era nuestro sustento
dejó sólo sus cenizas en mi aliento,
no he muerto,
te he dicho ¡adiós!
Desvivida y realizada
me encontrarás en el durazno,
presa,
donde su piel,
estío enamorado
perfecciona el temblor
de cada beso
y hasta mi corazón,
multiplicado,
arderá entre las ramas del cerezo.
Tiempo del adiós,
ya mi voz
entre tímidos fanales de amor,
no enciende su ardor
ni su perplejidad eterna,
en movimiento continuo.
Creí que eras el esperado de siempre
con tu voz melodiosa
y seductora,
música para mi sangre,
harta de pájaros
o diálogos inventados.
Fuiste mi sueño creído
milagro realizado
el impulso que hacía arder mi sangre
y ahora ya estás en el pasado
en el tiempo del adiós.
De ti apenas sobrevive
una imagen difusa y estival.
Tiempo del adiós,
no deseo olvidarte nunca
quiero apresar la sosegada llama
que entibia mis ojos
pensando en ti.
Quiero perderme
en la enigmática y secreta
zona de la alborada
donde digo carmín,
azul,
violeta,
y al nombrarlos se esfuman
en fantástica pirueta airada,
llevándome hasta volver a alcanzarte.
Allí, en lo imposible,
pero, herida,
me desplomo
como golondrina lastimada y sola.
Tiempo del adiós,
en mi vida estarás siempre
entre mis sueños,
tu esencia,
no los contornos de tu perfil
sino tu sustancia
cuyo temblor hace latir mi alma.
Después de tu amor
Después de tu amor,
me siento vacía,
sin tus alegres risas y besos
cosquillantes
y entre luces agonizantes
busco el amor que no supiste retener.
Te llamo vigilante y sigilosa
y camino de noche
como un pequeño fantasma
silencioso.
Me diste la leve sombra
de tu mano pasando por mi rostro,
me diste el frío,
la distancia,
tu cruel indiferencia,
me dejaste sin siquiera decir
¡un adiós!.
Después de tu amor
sólo pienso en el placer
que juntos inventamos.
¡Qué vanidad la mía,
imaginarme que pude darte todo el
amor,
la dicha,
itinerarios,
música, canciones!
Es cierto que es así,
todo lo mío no te alcanzó
para llegar juntos
a la cima perfecta del amor.
Siempre fuiste mi espejo,
para verme tenía que mirarte y
ahora,
de pie,
ante el reflejo,
interrogándose cada uno a sí mismo,
ya no nos miramos,
ya ni desnudos,
ya no me amas,
mi amor.
Después de tu amor,
al extinguirse el último de los sagrados
sones,
levántanse del fondo de mi alma
las visiones de los momentos cuando
estábamos juntos
y puéblense de sombras el ambiente que me
rodea.
Después de tu amor ya no soy la
misma.
¿Y cómo voy a serlo?
La nobleza del ideal me vio
siempre a tu lado
y hoy que la vida a declinar
empieza
se encuentra mi corazón,
solo y cansado,
pierdo el camino
al perder la ilusión que fue mi
guía.
Y entre las sombras
una voz se escucha que me dice
“¿seguir?”,
¡si no se llega!.
Y seguir es luchar,
¡qué inútil lucha!
Después de tu amor
¿por qué,
después,
lo que queda de mí es sólo un
anegarse
entre las cenizas sin un adiós ni nada más
que el gesto de liberar las manos?
Antes, en el ayer del amor,
lejos,
muy lejos,
donde nadie nos tocaba ni nos
veía,
solos y juntos,
construíamos nuestra felicidad,
hecha con amores,
sostenida por dulzura,
protegida con confianza,
creada con anhelos de vida
juntos.
¿Qué te pasó?
Desapareciste en la oscura noche,
entre un tintinear de llaves
que anunciaban tu partida.
Nosotros,
que nuestro cielo era todo alado
de olvido,
parece que lo sucedido fue tan sólo un sueño.
Después de tu amor,
ya sobre tu arpa,
ahogando sus rumores
el tedio pesa y el silencio flota.
Ya nunca más te besaré en la
frente
y mis versos ahora giran,
se deshojan,
se van diáfanos sin llegar al papel
que los espera ansiosos,
quieren que el amor se vuelque en ellos.
¡Imposible!,
estuve durmiendo entre el mago
azul de la mentira.
¿Nadie te ha dicho que el soñar
consume?
No quiero más pensar en ti.
Trataré de ser yo misma hasta el
fin de mis días,
recordando los momentos de
alegría y felicidad.
Y cuando el mundo
parece estar bajo los efectos de un
encantamiento,
saldré libre y airosa,
sin tristezas ni lloros
a encontrar la verdad,
la fuerza de la vida,
el amor pleno,
total,
verdadero y surgirá la poesía audaz,
inquieta,
fantasiosa,
sensual,
en el rojo resplandor del
crepúsculo
y en la nocturna soledad secreta.
Mar de lágrimas
Mar de lágrimas,
inunda mi rostro frío
colmado de sal,
tristeza infinita que
se arraiga en mi alma
porque tú no estás a
mi lado.
¿Cuál es la razón de
llorarte tanto amor?
La desazón de mi
espíritu
me lleva a llorar a
orillas del mar
en noches serenas y
cálidas.
Y lloré un río de
lágrimas
hasta quedar exhausta
y sin sollozos.
Mis heridas y dolor
se han ido ya con las
lágrimas,
me siento vacía
esperando el mañana
que me traerá un
nuevo amor verdadero
pleno de cariño y
ternura.
Mar de lágrimas,
en mi corazón todo lo
que existe
ahora es sólo el
dolor del duelo
basado en la
nostalgia de un amor pasado
como humo en el
viento
por el amor perdido.
Mar de lágrimas
que como gotas de
sangre migran a mi corazón
fluyendo a través de
la ventana del alma
con mis rotas
emociones.
Son sollozos de un
sueño de un amor perdido
y que nunca pude
encontrar
en una búsqueda
eterna de ti,
mi amado,
mi pasión única.
Mar de lágrimas,
mensajes silenciosos
de esta vida,
columpiándose en un
dulce retraso
de un morir que no
perdona.
El destino se
estremece en la punta de una rama
cuando al pesar de la
gota
hace inclinarse a la
hoja ya casi rendida.
Mar de lágrimas en un
puro silencio
se deslizan
suavemente con su gran menuda carga,
de tanto y tanto
cristal celeste,
de gotitas de dolor y
aflicción.
Mas no me doblego,
no me rindo,
me yergo y me alzo
entre luces de diamantes
en volandas me voy en
búsqueda del amor soñado.
Morir,
vivir,
equilibrio
estremecido,
son pausas entre vida
y muerte
creando en mi entorno
hondas de calma.
Tantas lágrimas
perdidas,
tantas huellas en mi
piel,
ya no rompes mi
silencio,
nada es igual que
ayer.
Mar de lágrimas no
puedo permitir
que el mundo gire en
el recuerdo,
puedo desafiar la
oscuridad
y vivir entregando mi
corazón roto
a quien no cree en el
amor.
Volveré a pensar en
el sueño que por ti abandoné,
en un renovar de
alegrías y gozos
mi vida se tornará
feliz y placentera
entre soplos de aires
cálidos
en torno a ondas de
calma.
Mar de lágrimas entre
brisas frescas,
el alma siente que pasa
por ella algo nuevo,
es el sendero a un
nuevo cauce
con un gozo nunca
sentido,
un verdor,
una alegría,
unas estrellas y un
río
que me lleva a un
nuevo mundo de amor.