Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 25 de septiembre de 2017
Caminante silenciosa
Caminante
silenciosa,
mi
paso leve, despacio,
viajando
por la vida
va
buscando el Amor que
anhelo
tanto.
No
me anuncian lúbricas ceremonias
ni
sordas campanas
de
ancestrales reflejos.
Mi
ruta es la música salvaje de los pájaros
que
sueltan a los aires
mi
bondad en revuelo.
Caminante
silenciosa,
en
búsqueda, con sed ávida
y
perenne del amante único,
y
que también me busca sin denuedo.
Con
gran esfuerzo tendida en playa firme
grita
mi corazón vacío,
en
la nave del mundo.
Caminante
silenciosa,
elegante,
sobria,
aparenta
calma,
pero en su interior
bullen
mil sentimientos
de
nostalgias y desesperación
porque
el amor no llega.
¡A
veces, la vida me quiere estallar
en
canciones de angustia inesperada!
Hay
una sola puerta abierta
en
mi camino silencioso,
¿A
dónde va mi vida,
desconocida
de sonrisas?
Busco
su rastro,
como
si el cosmos se hubiese concentrado
en
su energía
y
hasta ella fuese
mi
emoción hecha pedazos
de
mariposas destrozadas.
Caminante
silenciosa,
con
mi emoción que rueda ahora
por
una de esas islas salvajes
de
dolor y pena.
Me
he sentido llegar allí,
donde
se mueren las canciones felices
y
el dolor se da cita
con
la pintura transparente del cielo.
Sangra
el dolor del atardecer
caído
a mis espaldas,
la
pena del crepúsculo que quizás
no
podré encontrar el Amor
y
seré como una margarita
pálida
en el bosque.
Y
de pronto, mi caminar se detiene,
porque
vislumbro
vuelo
de lirios estirando colinas,
llanto
de arroyos enloqueciendo brisas,
furia
de estrellas en un azul cielo,
El
amor se acerca,
trae
aroma de alelíes,
de
azahares,
de
junquillos,
trae
un paisaje de un inmenso mar,
casi
riachuelo.
Lo
siento llegar,
mi
corazón vibra, tiembla,
y
mil poesías danzan en mi mente,
son
para él, el esperado,
el
que en una cita eterna
trae
el beso enamorado.
En
el pecho del viento
van
diciendo los lirios
que
en el horizonte del mar
dos
auroras se besan.
Más
allá de tus ojos,
mis
crepúsculos sueñan
bañarse
en tus luces.
Mi
caminar en silencio
se
hace más rápido,
va
hacia ti
sobre
un inmenso azul de sueños y alas.
Contra viento y marea
Mi vida
se mece entre rencores,
falsedades,
traiciones,
saliendo
airosa,
flotando sobre el mar
limpio
y puro,
derramando
con ansias
y
anhelos,
amor por doquier.
Me
siento vapuleada,
zarandeada,
movida
a
lugares siniestros
donde
los celos,
las
envidias,
los
terribles males de espíritus torvos
quieren hundirme en la oscuridad
pero contra viento y marea
saliendo
a la luz de horizontes rojizos,
me
elevo
colmada de amor
a mundos lejanos
donde
la esperanza
y la
felicidad
me
esperan.
Contra
viento y marea,
vivo deshilachando dolores,
furias,
desamores.
¿Por
qué vivir
sembrando
amor por doquier,
desafiando
la sombra de una idea
con el
alma encendida
por
anhelos y esperanzas?.
Contra
viento y marea,
voy
hacia ti
en
volandas de luz,
entre
las luces brillantes
de las
luciérnagas
que
iluminan el sendero
donde
nos encontraremos para mecernos,
acariciarnos,
amarnos.
La
pasión y el deseo
surgen como llamaradas vivientes
con
chispazos rojizos
que nos
unen
y
vertiginosamente
nos
conducen a un mundo mágico
e
irreal,
donde
el amor imperioso
y
exuberante,
escribe
en el cielo azul
y
abierto:
¡Vivir
amando contra viento y marea!
Ya no
nos separan
distancias
ni falsedades,
ni
envidia,
inagotables
fuentes
que sin
poder no nos rozan,
sólo
nos acechan
para desunirnos pero no lo logran.
Contra
viento y marea,
nuestro
amor abre sus alas
y se
une en el lejano horizonte,
allá,
muy
lejos,
en un impactante vuelo de amor
que con nuestra imaginación
recorre
cielos recónditos
unidos
en un abrazo sin fin.
Contra
viento y marea
nos
mimamos abrazados
en un
profundo intercambio
de
energía pura,
casta,
imprescindible
para
nuestro existir,
nos
recorren bailando
una
danza inesperada,
leve,
ingrávida
que nos deja exhaustos
uno en brazos de los otros,
como dos seres
en uno
solo.
Contra
viento y marea
plenos de vida,
recorremos
el mundo entre risas,
cantos
y
lágrimas de amor.
Recordándome
Recordándome
(Desde
un olvido lejano,
viniste tras el viento,
buscándome)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Llegaste
a mí
cantando
sueños
que
volvían de los tiempos de antes
porque
en tus estrofas amantes
querías
que mi voz
te
acariciara)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Traías
en tus palabras
el pasado compartido,
entretejido con latidos de amor
entre inquietudes
de
momentos pasados juntos)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Querías
que volviéramos a estar juntos
prendidos
a los restos del silencio
de este
tiempo ya pasado
y del
que escapamos
por
milagro)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Esperabas
mi pura promesa
de
volver a estar juntos,
pero al
despedirnos de lo gozado,
lo
sufrido quedo atrás)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Pensaste
que
nuestro sueño de amor vivido
aún persistía
y que
nuestra ansia de vivir,
amándonos,
latía,
aún,
en
nuestros corazones)
no
quise escucharte.
Recordándome
(No te
diste cuenta
que
estamos al otro lado de los sueños
que soñamos,
a ese
lado que se llama la vida nuestra
que ya
se cumplió)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Me
dices que me quieres
y es
como un despertar
de un
no decirlo,
sin
designio de lo que lo sepa nadie,
ni tú
siquiera)
no
quise escucharte.
Recordándome
( me
dejas el mensaje
de tu
gran querer callado
que sólo
tú crees sentir,
lo que fuimos,
ya no
somos,
son sólo
imágenes pasadas
de ti y
de mí)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Rompes
mi mañana
que es
de cristal
por
esperar
y
apareces cuando tu quieres
para volver
a ser lo que fuimos
y ya no
somos)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Sin
vacilaciones
creíste
volverme a tener,
abrazarme sin término,
pero me heriste
en lo
hondo
al
buscar tú,
otros
ojos,
otros
cuerpos)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Después
de vivir
tus breves amores,
quisiste estar conmigo
otra
vez
pero
nunca supiste
que ya
no estabas más
en mi
vida,
sólo
eras una huella
que se
desdibuja en el aire)
no
quise escucharte.
Recordándome
(Tu
sensación de retorno
que te
estrecha el alma,
déjala ir
tras el
más allá
porque
ya nuestra realidad,
la ya vivida,
no existe más)
no
quise escucharte.