Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 1 de enero de 2018
Caminante silenciosa
Caminante
silenciosa,
mi
paso leve, despacio,
viajando
por la vida
va
buscando el Amor que
anhelo
tanto.
No
me anuncian lúbricas ceremonias
ni
sordas campanas
de
ancestrales reflejos.
Mi
ruta es la música salvaje de los pájaros
que
sueltan a los aires
mi
bondad en revuelo.
Caminante
silenciosa,
en
búsqueda, con sed ávida
y
perenne del amante único,
y
que también me busca sin denuedo.
Con
gran esfuerzo tendida en playa firme
grita
mi corazón vacío,
en
la nave del mundo.
Caminante
silenciosa,
elegante,
sobria,
aparenta
calma,
pero en su interior
bullen
mil sentimientos
de
nostalgias y desesperación
porque
el amor no llega.
¡A
veces, la vida me quiere estallar
en
canciones de angustia inesperada!
Hay
una sola puerta abierta
en
mi camino silencioso,
¿A
dónde va mi vida,
desconocida
de sonrisas?
Busco
su rastro,
como
si el cosmos se hubiese concentrado
en
su energía
y
hasta ella fuese
mi
emoción hecha pedazos
de
mariposas destrozadas.
Caminante
silenciosa,
con
mi emoción que rueda ahora
por
una de esas islas salvajes
de
dolor y pena.
Me
he sentido llegar allí,
donde
se mueren las canciones felices
y
el dolor se da cita
con
la pintura transparente del cielo.
Sangra
el dolor del atardecer
caído
a mis espaldas,
la
pena del crepúsculo que quizás
no
podré encontrar el Amor
y
seré como una margarita
pálida
en el bosque.
Y
de pronto, mi caminar se detiene,
porque
vislumbro
vuelo
de lirios estirando colinas,
llanto
de arroyos enloqueciendo brisas,
furia
de estrellas en un azul cielo,
El
amor se acerca,
trae
aroma de alelíes,
de
azahares,
de
junquillos,
trae
un paisaje de un inmenso mar,
casi
riachuelo.
Lo
siento llegar,
mi
corazón vibra, tiembla,
y
mil poesías danzan en mi mente,
son
para él, el esperado,
el
que en una cita eterna
trae
el beso enamorado.
En
el pecho del viento
van
diciendo los lirios
que
en el horizonte del mar
dos
auroras se besan.
Más
allá de tus ojos,
mis
crepúsculos sueñan
bañarse
en tus luces.
Mi
caminar en silencio
se
hace más rápido,
va
hacia ti
sobre
un inmenso azul de sueños y alas.
Amor en vuelo
Amor en vuelo,
extendiste tus alas
emplumadas
de seda áurea
y comenzaste tu
búsqueda
desde las altas cimas
tratando de encontrar
el amor,
el verdadero, el
sentido, el profundo.
Avanza por los
cielos,
acortas distancias,
viajas con el viento
en total silencio,
a veces cantas
canciones de ensueño,
brotan de tu alma poemas
dejando puertas
abiertas
para que yo entre en
tu corazón
de almizcles y
dulces.
Amor en vuelo,
te busco en el
horizonte grave,
oteo distancias para
encontrarte
y así abrazados
guarecernos en
nuestra cueva de amor.
Prometo no esconder
mis alas,
con ellas cubriré tu
cuerpo amado
haciendo un nido
cálido
y pleno de amor.
Nos encontramos
en las cimas del beso
sin dudas y sin
mañanas.
En el vértice puro de
la alegría alta,
multiplicando júbilos por júbilos,
por risas, por placeres.
Apuntando en el aire
las cifras fabulosas,
sin peso de tu dicha.
Amor en vuelo, a ti
se llega por ti.
Te espero.
Yo sí que sé donde
estoy,
mi lugar, mi lar de
por vida,
pero no sé donde
estuve contigo,
allí me llevaste tú,
eres de otro mundo
y en tu devenir e ir
me buscas
con febril ansiedad
y me depositas sin yo
mirar nada
ni aprender el
camino,
sólo estar contigo,
mi andar es el tuyo
y cuando tú partas
otra vez
¿Qué puedo hacer yo
sin tan sólo verte
partir?
¡Qué desterrada, qué
ausente,
es estar donde uno
está sólo!.
No quiero cielos
nuevos,
yo quiero estar donde
estuve contigo,
volver a tus brazos.
Amor en vuelo
y mientras no vengas
tú
en mi búsqueda
yo me quedaré en la
orilla de los vuelos,
de los sueños, de las
estelas, inmóvil.
Porque sé que donde
estuve,
ni alas ni ruedas ni
velas, llevan.
Todavía van extraviadas
porque sé que donde
estuve,
sólo se va contigo.
Sola en mis noches
escribiré para ti mis
versos,
los compilaré quizás
en un libro que tú nunca leerás
porque no llegará a tus manos.
Cuando repaso algunas
de mis estrofas,
el corazón se asombra
de tanto amor que
ofrece,
las quiero por
ingenuas,
piensan que vuelan
solo porque mi frente
rozan
sus alas de mirlo.
Las quiero por
audaces,
vuelan altos,
yo sé que en sus
anhelos hay horizontes
para los mundos y los
cielos.
¡Llevan todas mis
ilusiones,
volando como insecto
de luz
en sus canciones!
Amor en vuelo,
búscame siempre como
alma sonora
de armonía de
flotantes alas,
tráeme silencio azul
en tus etéreas alas
que descienden hacia
mí
por diáfanas escalas
entre ecos
halagadores
y música de ritmo sin
fin
entre inspiración
única y sagrada.
Me extrañas
Me extrañas sin
conocerme,
sólo nuestras palabras
nos unen,
palabras viejas
como el mundo
que se llenan de alas
y campanas
y suenan nuevas,
nuevas por completo
porque han sido pulidas
y lustradas por la
ternura,
la dicha de habernos encontrado
en un instante
especial
y único
que nos cubre,
que nos rebasa,
que nos estremece.
Me extrañas,
dulces palabras
que se vuelven únicas
como por milagro
y nos dejan suspendidos
en un momento de
felicidad.
Tú y yo,
desde la distancia
somos pobladores
de la maravilla de
extrañarnos
sin habernos visto
nunca,
¿te das cuenta?.
Somos una canción,
dos aves en vuelo,
dos estrellas
de una constelación
de amor.
Ya nunca seremos dos
extraños,
porque tanto tú como
yo
tenemos en nuestras almas
nuestros nombres
unidos
por una invisible
cadena
¡qué milagro!.
Tú no sabes,
solitario sacramento del nombrar
que cuando te nombro,
te pienso
y el todo que nos
separa
nos acerca.
Me extrañas
porque somos un
amanecer,
la llegada del sol
y del verano
en una lluviosa tarde.
Me extrañas
y más me extrañarás
cuando tus manos
se posen en las mías
y tu beso encienda
esta cabeza mía
que caerá
como un fruto dorado
sobre tu pecho.
Porque eso es vivir…
¡vivir es renovarse cada día!,
es extrañar
sin saber por qué
a alguien que se
cruzó raudamente
por tu vida
sin remotamente
esperarlo,
dejándose caer
en tu camino,
iluminando
creo otras luces,
generando
expectativas nuevas
y curiosas
como una gracia
un poco endeble
pero arrobadora
como una flor nueva.
Me extrañas,
ser que entiende,
comprende,
siente,
en mis prosas de amor
lo que éstas guardan:
temblores,
ansiedades,
emociones,
ese perfecto deseo de
amar
y ser amada,
de esa realidad de
amor
que nos hace
inmensamente felices
y volátiles,
levitando ambos
en ese otro espacio
donde sólo tú y yo
lo recorremos.
Me extrañas,
hablamos
y nuestras voces se unen,
se suspenden
en el aire como para
volar.
Que extraño lo
nuestro…
cada vez que hablamos
parece que algo
profundo
nos acerca,
algo con magia,
duendes,
hadas
que nos entrelazan
con hilos intangibles
que no se desatarán
nunca más.
Me extrañas,
te extraño
y la espera de
encontrarnos
se hace larga,
quiero compartir
contigo
sueños,
penas,
alegrías,
canciones,
música.
Ser los dos
la savia de un árbol,
las alas del alma,
el color del agua,
las estrellas
en el fondo de los
ojos,
la locura
en el pensamiento,
el calor de la piel.
Dejar que el amor
nos inunde
sin miedos
y sin temores.