Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 6 de enero de 2018
Retrato olvidado
Retrato
olvidado,
mis
pinceles más leales,
se
proponían apresar tu verdadero rostro:
Desentrañas
las esenciales líneas donde tu fuero,
el
aire acata:
Y,
en los arrabales del alba espiar el múltiple venero,
donde
emerge a raudales, toda la luz que quiero,
para
tu piel, tus ojos cenitales,
pero
es ardua la empresa,
la
recta se espírala,
la
curva se endereza,
sin
acertar el rumbo ni la escala.
La
alta luz tropieza o,
en
su ímpetu resbala.
Retrato
olvidado,
¡no
quiero apresar más la sosegada llama,
que
te entibiaba los ojos!
¿O
el frenesí que tu mirar proclamaba,
cuando
se incendia, pródigo de rojos?
¿Cómo
dejar de apresar la tímida manzana,
que
en tus mejillas el amor convocaba?
¿La
uva de tu piel?
¿o
la mañana asomada a tu boca?
Retrato
olvidado,
mi
afiebrada paleta, se anublaba,
ya
no estoy más enamorada de ti.
Me
pierdo en la enigmática y secreta,
zona
de la alborada,
donde
digo carmín, azul,
violeta
y
al nombrarlos, se esfuman en aireada,
fantástica
pirueta.
La
paleta se obstina en alcanzar el tono inaccesible.
El
pincel se alucina,
vuela
hacia el imposible
y
se desploma, herida golondrina.
Retrato
olvidado,
cejo,
pues, en mi empeño
y
entre mis manos, no quiero tomar tu cabeza,
ya
no siento ni los contornos del diseño,
sino
tu esencia presa.
Victoriosa
me bato en retirada,
ya
vencida el ansia de mostrarte en el lienzo sin recato.
Si
gano tu sustancia,
¡
qué importa haber perdido tu retrato!
urdí
un pájaro vivo allá, en mi infancia,
cuyo
vivo temblor en ti rescato,
con
la sazón del tiempo y la distancia…
retrato
olvidado,
ya
no quiero recordarte más,
fuiste
el amor de mi vida,
ya
no más.
Cuando ya no hay más palabras
Cuando ya no hay más palabras,
entre los dos, me siento nadie, me siento nada,
solo un gran vacio.
sin palabras me he quedado,
en un tumulto de voluptuosas confrontaciones,
los sentimientos más profundos
y los deseos más enamorados,
pujan con afán para hallar la dulce salida,
de este laberinto iletrado.
Sin palabras me he quedado
y desesperadamente necesito explicar lo que siento…
¡confesarte que te amo!
Cuando ya no hay más palabras,
aunque mi amor nunca obtenga,
el premio de tus besos,
yo lo mismo he de quererte,
los que lloran en silencio, porque te llevo,
en el alma como si fuera un sueño.
Y cuando estoy sola en mi cuarto,
sin mirarte yo te veo
y ese viaje inalcanzable que se llama
pensamiento me lleva a todas partes
y me dice que te quiero,
con los ojos del alma sin palabra
y en secreto.
No te tengo a mi lado y este tuyo es,
un dios extraño forjado en mis recuerdos,
reflejo de mi misma suave tersura,
grande por mis deseos,
máscara misteriosa,
estatuas sin palabras,
que he elegido a tu memoria.
Cuando ya no hay más palabras,
Sin palabras te digo adiós cuando te alejas,
cuando cierro la puerta de la noche
y contemplo sin un soplo de aire,
la estrella en que t
tú te alejas.
Pero todo súbitamente se rompe,
nuestras manos se desentrelazan,
en tiempo, polvo,
dejando solo vagos rastros fugaces,
recuerdos en las almas.
¿Sí, las almas finales?
¿Las ultimas, las siempre elegidas,
tan débiles para sostén, eterno
de los pesos grandes?
las almas, sin palabras,
como las alas,
sosteniéndose solas a fuerza de aleteos desesperados,
a fuerza de no parase nunca,
de volar, portadoras por el aire,
de aquella que se salva.
Cuando ya no hay más palabras,
Nuestro mundo leve y frágil
se desmorono,
sin palabras,
ya que el tiempo, un minuto era el siglo,
una vida, un amor.
nos cobijaban nubes cielos, aire, nada,
atravesando mares hechos de lágrimas tuyas
y mías, todo por el silencio solemne y vulnerable
en que las palabras no existían.
¡a este carta confió la pena de perderte!
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio silencioso.
He de coger mi vida deshecha ente tus manos,
leve girón de niebla que el viento
entre sus alas efímeras y dispersas,
hizo volver la noche con las palabras,
no mudas, ni en silencio quiero nuestro dialogo,
privado de soñaros.
Sufrimiento de amor
SUFRIMIENTO DE AMOR
Sufrimiento de amor,
por no tenerte entre mis brazos
ni recibiendo tus besos mi dolor se extendió por todo mi
cuerpo.
¿Quién crees que eres tú?
Ser despreciable que nunca supo amar.
SUFRIMIENTO DE AMOR
No quiero saber más de ti
basta me marcho de ti,
para que mi interior limpio de amor
encuentre el verdadero el único señor de mis deseos.
Ya me canse de ti, de vivirte en los espejos,
En las sombras, en los ojos, basta
quiero vivir un HOY, pleno de amor y algarabía.
SUFRIMIENTO DE AMOR
Se acabó todo, el colmo, la tención extrema.
Se me acabaron las reservas del pensar en nuestras vidas,
ya no más, todo se rompió al irte en escabullidas,
en secreto, ahora yo estoy buscando otros amores,
otros ojos en los que me mirare,
tú te creíste un REY
y te estoy gritando irremisiblemente
“Tú ya no más: yo más”
SUFRIMIENTO DE AMOR
Fui para ti una titiritera para subir y bajar del amor al desamor,
ya no más, se acabó,
deja de dar vueltas a mi alrededor, te quiero lejos bien lejos
donde nunca podré encontrarte
no deseo ni vislumbrar tu sonrisa furtiva y rumorosa
que cruzaba como un galope antiguo
de caballos salvajes.
SUFRIMIENTO DE AMOR
En el aire te envió un grito felino
Relleno de furor y de combate,
no quiero sostener más tu mirada
ni sentir el olor de hombre maquiavélico
carta para ti es dura, el cruel, te la mereces,
Por tu ser ignoto y taimado.
Buscare otro en otros senderos el amor que me espera y que anhelo
El amor a la vida, el amor al ser entero y verdadero.
SUFRIMIENTO DE AMOR
Para mí se derrumbó tu hombría
¿La suya? ¿la del otro?
Se fue achicando y desasiendo líquido rojizo, pegajoso.
Ya tú eres un fantasma negro en el infinito.
¡No quiero saber más de ti!
¡Vete ya de mi pensamiento y de mi corazón!