Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 16 de enero de 2018
Amor compartido
Amor compartido
¿Cómo podemos vivir
compartiendo
nuestro amor sin
esperar nada a cambio?
¿O tan solo instantes
breves de felicidad
para luego
sumergirnos
en nuestra soledad íntima?
Amor compartido
¿Podemos recibir,
tan solo una pizca de ternura
en fugaces instantes,
sin sonrojarnos o
sentir culpa?
¿Por qué, como una marca de la vida,
el amor traspasa mis umbrales,
hurgando la raíz de
mis sentidos?
Amor compartido
¿Cómo hacer para
olvidar
que tu amor no es
todo mío,
que muchas de tus miradas
no se encuentran con
las mías,
que parte de ti
se haya en otro lar
y que no llegas a
encontrarte
con mi luz que te espera ansiosamente?
Amor compartido
¿Por qué llegar a
sentir
que la felicidad de
haber sido dos
no se logra siendo uno?
¿Cómo lo ha logrado
alguien,
portador de sueños
mudos,
germinados
bajo el dulce sabor de besos húmedos
que ya no se acercan,
sólo distantes llegan
sus reflejos?
Amor compartido
¿Aceptado o no?
¿Cómo soslayar la
infelicidad
que nos hace llegar
a libar de la tortura
su crecida ira desatada
en la corriente de la
vida?
Amor compartido
¿Cómo ascender por
los peldaños del deseo
hasta alcanzar la
cumbre
de tu nombre en un
grito sólo,
desgarrador y único
sin morir en el dolor
y su agonía
logrando la paz y bonanza?
Amor compartido
¿Podré estar ya
siempre
pensando en tus labios,
en tu voz, en tu
cuerpo,
que yo misma te
arranqué
para poder, ya sin
ellos quererte?
Amor compartido
¿Por qué este afán
mío
de hacer posible lo
que tú no serás nunca:
mi amor entero y
único?
¿Podré vivir sin
tenerte a mi lado,
en tu cuerpo todo mío
o es sólo el gran
deseo inútil
de tenerte conmigo, a
mi lado,
en todo lo que haces, verdadero, visible?
Amor compartido
¿Te seguiré esperando
por siempre,
con mi corazón de
poeta,
después de volar por
todo el universo,
regresando con las
flores inmortales
que dejaré caer en tu
regazo
en presencias de lo imposible,
de tu querer vivir conmigo, siempre?
Amor compartido
¿Te encontraré entre
las dudas inciertas,
calando en lo más
hondo
para ver si, al fin,
estabas entre la
angustia desgarradora,
hiriéndome sin dolor, sólo por señas
y sentir que me
perdiste
en las últimas
tinieblas del olvido?
Sé que estarás en las
cimas de mis besos,
sin dudas y sin
mañanas,
en el vértice puro de
la alegría alta,
entre júbilos y
risas,
por placeres y gozos,
apuntando el aire nuestro.
Soledad de a dos
Soledad de a dos,
aislamiento de dos
almas
que estuvieron unidas
en el ayer lejano,
ahora en un desamparo
triste y melancólico,
lloran llantos de
tempestades.
En noches solitarias,
en el pasado, unidos
formaban un solo ser,
de a dos, unidos por
lazos
que parecían
indisolubles
pero el tiempo los
fue diluyendo en la nada,
quedando los
espíritus en un total desamparo
y de sombras se anegaron,
de tristezas y penas.
Soledad de a dos,
el tedio pesa y el
silencio flota,
despertándose dolores
y hondas congojas
que parecen eternas
como la flor
desprovista de
perfumes,
ya que es la que más
prolonga su existencia.
Soledad de a dos,
sólo subsiste
proyectos,
proyectos arrumbados
y corazones
envejecidos y mustios.
Lenguaje de congojas
que en las heridas de
los pechos mora,
escondido en lugares
secretísimos
que descienden a lo
hondo de las almas.
Y entre las sombras
voces se escuchan,
leves, tenues, que
dicen:
¿seguir?, ¡si no se
llega!
Ya que seguir es
luchar,
¡qué inútil lucha!
Ya nunca más
existirán los besos,
aquellos dulces y
tiernos en las frentes,
en las manos, en los cuerpos,
aún sin ser tocados,
se dormirá
profundamente
ese mago azul de la
mentira.
Soledad de a dos,
¿qué persiste de
todos los lirismos cultivados
en esta hoy claridad
abrumadora,
sólo frialdad de
sentimientos,
aislamiento extraño
entre dos seres que
siguen juntos,
entrelazados
en la red de inercia
del vencido
y acabado amor.
Soledad de a dos,
el ensueño y la melancolía,
encienden los sueños
donde la lucha diaria
y ardua
agrandan la
existencia
para sobrevivir juntos
en un temblor de
anhelos no cumplidos
y esperanzas truncas.
Entre ambos
se alza la copa de la
amargura,
una antorcha incierta
de una luna yerta,
errabunda y muerta,
sólo existe una luz
exangüe
que devana
como en un telar de encuentros
y desencuentros la
tristeza humana.
Soledad de a dos,
que en una perenne
inquietud
encierra el deseo total de ser soledad
de a uno
para llegar al interior consigo mismo
donde mora la
felicidad del alma.
Soledad de a dos,
luz agonizante, que
busca
sin poder encontrar
el sentido del
existir en esta vida del ahora,
llegando a contemplar
como en un espejo sin luz
la tragedia de ser tan sólo uno
sin estar frente al
otro.
Y es de esperar
en vano empeño
en un intangible
ensueño
viviendo sólo en la
bruma
que en una falsa
ilusión
se crea para
continuar
en un mañana sin
futuro.
Coloquio íntimo
Coloquio íntimo,
secreto, misterioso
de dos que se aman
y mi alma tiembla al
sentirlo venir.
Cariñosas memorias
que vibran cual sones
de violines de amor
entre presiones de
nuestras manos
al son de las
palabras que juegan,
que palpitan entre calor de besos.
Coloquio íntimo entre
caricias y ternuras
en un lenguaje mudo,
con nuestras trémulas
manos asidas
con el fervor de los
que aman,
palpitando en los
labios
los besos entre
ambos,
hablamos sin voz ni
palabras.
Son momentos de dicha
suprema,
temblorosa,
en los que nuestros
espíritus hablan.
Coloquio íntimo,
breve pero intenso,
necesario para
nuestro existir
por los tiernos
momentos inolvidables
que vivimos al son de
nuestros gozos
que no pasarán al mundo del olvido.
Coloquio íntimo,
surge entre suspiros
cuando la tarde apaga
sus colores
y los astros
encienden sus lumbreras,
cuando se duermen las aves y las flores.
Coloquio íntimo,
diálogo de dos
espíritus
que tiemblan bajo la
luz de la luna
que el paisaje baña.
¡Amor!,
un instante detén
allí el vuelo,
murmura tus himnos de
triunfo
y recoge las alas.
Conciliábulo de
íntimos secretos,
lucero de mis
mañanas,
quiero seguir tus
pasos
y darte todo mi amor,
dame tus manos,
iremos juntos
a gritar fuertemente
un te quiero,
mientras la luna muestra su blanca hermosura.
Coloquio íntimo,
nuestro,
enamorados de vivir,
amándonos en un paraíso
claro
donde se cruzan luces y sombras
entre besos, goces y
pasiones
que movilizan brisas
tiernas
y cubren con verdes
esperanzas
los vergeles que
súbitamente
dibujan diestramente
arabescos celestes
con luceros.
Coloquio íntimo que
nos hace vibrar
como notas, cantos y
músicas
de campanas vibrantes
de plata
y el verso como pensamiento puro
surge con imágenes
resplandecientes
como burbujas de oro
en campos de flores
y recuerdos
deliciosos
que vuelven y nos
dejan
entre nardos empapados de rocío.
Coloquio íntimo,
juntos estamos perdidos
en las vagas visiones
que cruzan en hora felices
los cielos del alma.
Con las trémulas
manos asidas,
con el mudo fervor de
los que aman,
palpitando en los labios los besos,
las caricias tenues,
entre silencios que
crecen
y nos envuelven
en tibias brumas de
pasión.
Coloquio íntimo,
quiero ahora, en esta
hora inocente
sentarme en el umbral
de tu mirada
y despertar cada día
entre tus brazos,
susurrándonos
palabras de amor,
respirando como flor
que se abre al
viento.