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Tus ojos






Ay, tus ojos que me queman… Que me queman…
ay, tus ojos que me matan…
con su gris ausente,
con su piel de vientos,
con pasión de loca…
ay, tus ojos… que me queman…
que me queman,
ay tus ojos que me matan,
con sus fuegos,
con su hambre de mis ojos,
con su mirar de cálido verano.
Ay los ojos que me queman... que me queman…
ay tus ojos que me matan,
con sus alas asfixiantes,
con sus besos de amante desbocado,
con su amor que me ata y  me desata,
en cada lujuria de su mirada errante.
¿Por qué me encuentra ahora tu mirada?
¿Dónde te habías ido?
Tus ojos ya no me miran y atónita me pregunto uno, dos , mil veces.
¿Dónde están tus ojos?
Y en mi pecho ardiente por ti, te busco son cesar, con una voz silenciosa y
atónita, ya que al encontrarnos al fin podré llamarte mi amante.

“Música blanca,
de mirada solitaria,
es plenilunio”

Dicha



Porque la dicha que está unida a el amor se completa con él.
A veces desgarradora en dos llega con el miedo de su
virginidad inconquistable.
Anhelante de verse conquistada, me necesito para ser dichosa lo mismo que ella,
yo entre sonidos dulces, vibrantes, de amor, estruendosos, de ansias de sentirnos unidos,
abrazados hasta el fin con los besos, con la pena y el pecho se conquista en la famosa lides, entre gozos parecidos a juegos donde tienen  espacios fabulosos,
la dicha de amarse con pasión y libertad.
La inspiración surge como un torbellino de cascada silenciosa,
con poesías de amor para ti, amante.
Haz que mis labios te hagan llegar las palabras de amor que te escribo.
Sacúdeme las bases de mi sangre y haz aparecer mi nombre en el cielo,
con dicha de ser una única amante tuya.

“Cuando abrí la puerta
 el perfume lejano de tu ausencia
 me acaricio la piel”

Tus palabras



 

Tus palabras de amor vibran en mi,
como briznas de heliotropo recién nacidas,
me enloquecen, me hacen titilar,
me hacen temblar en un sonido solo,
tan de cristal y oro perfumado,
el aire que te cerca la garganta,
que temo despertar en tus pupilas ,
por no apoyar mis ojos en el aire.
Tus palabras son cánticos unánimes,
el brillo de mis bienes ya logrados,
ya te encontré el aire azul de tu sonido,
para el vuelo de palabras que mi alma las necesitaba,
como nada en el mundo.
Por ti renací, con esperanza renovada,
amaneciendo acunada en los sones cálidos de tus palabras.
Te necesito siempre,
te quiero a mi lado abrazándome,
el amor en su cúspide más alta , estrechándome con tus palabras.

“Me duele el alma,
anida el trueno cuando
tu cuerpo se va”