Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 28 de abril de 2018
Mi mundo eres tú
Mi mundo eres tú,
soy tu amada amante
que sueña despierta.
Amor de otoño
que hace huir el ocaso.
Amor…
¿oísteis?…
Amor
¿Acaso no ven
como arde todo a su paso?
¡Himno de fuego
que el sol levanta
y amor que todas las cosas canta!
Mi mundo eres tú,
quiero estar junto a ti,
la impaciencia me desborda la mirada,
se me parte la distancia buscándote.
Necesito el roce de tus manos
y tiemblo impaciente
por reconocer tu rostro
sólo con tocarlo.
Mi mundo eres tú,
voy haciendo surcos en el aire,
embelesada y llena de mágicas
palabras de amor
que la brisa lleva hacia ti
y se vuelcan después
en el papel mágico
que las esperaba anheloso
y dichoso de plasmarlas en frases,
palabras,
poemas, prosa,
que llegan por el aire
al orbe todo.
Mi mundo eres tú,
te he elegido a ti
con mi mano sobre mi pecho.
Frente a ti desnuda
como ninfa encaprichada,
no me envuelvo en sus gracias
más que ella,
negándome a las
telas,
brocados,
sedas que sólo cubren
tristemente las ajustadas
estrofas del amor.
Mi mundo eres tú,
la dicha contigo está segura,
ahí a tu lado,
la vida que se
para en el HOY
es la inmortal,
la que acepta vivirla a pleno.
Eres el elegido,
como al agua más clara,
más perfecta,
en la mínima esfera de la gota
que no es en infinitudes de océano.
Mi mundo eres tú,
había perdido por siempre
la esperanza de encontrarte,
tú allí lejos,
yo aquí,
esperándote,
pero al sentirte cerca
eres como una flor
de cielo dormida a mi costado.
Tendiendo en el follaje verde del campo,
mi cuerpo descansa,
me quita ligaduras del ayer y del polvo,
me levanto para el limpio canto junto a ti.
Mi cuerpo ha madurado,
como fruto mágico
esperando tus lentas caricias
que como abanico de espuma
me cubren suavemente,
deseando el beso cien veces repetido
que me cubrirán tus labios.
Mi mundo eres tú,
voy abriendo para ti
el tupido follaje de mi misteriosa
selva tras las calandrias
y rosas de primaveras lejanas.
Y me siento casta,
transparente,
serena,
como la inmensidad verde y azul
que me abraza,
mientras te espero convertida
en puente que al infinito
por las olas salta.
Estar juntos
¿Cómo será estar
juntos?
Cuando hallamos
lo igual de ti y de
mí,
descansa el amor de
su lucha,
sobre triunfos
floridos
que en el beso se
cumplen.
Dices que te miras en
mis ojos,
que vives enamorado
de ellos,
que te roban la
ternura más profunda
y son dueños de todas
tus pasiones.
Eres el fino aliento
de la aurora
y un abrazo de
sentimientos mansos.
Estar juntos,
necesito tenerte
cerca
y es prohibido
lograrlo,
por eso no quiero
saber si te amo.
Nos entendemos
como la arena con la
arena,
el agua con el agua,
la luz con la luz,
solamente nos separan
latiendo
y nos llaman,
ávidas las victorias
futuras esperando.
Estar juntos,
manos ruborosas,
plenas de caricias y
de calor,
cuerpo de mármol y
perfume,
brazo de estatua
esculpido
por la pasión fresca
de mis formas tuyas.
Estar juntos,
hoy la lluvia ya
cesó,
por mi ventana el sol
ilumina mi cara,
los rayos anidan en
mi alma,
mi pasión fluye al
recordarte,
te tengo prendido a
mi corazón.
Ámame para que sea mi
piel
de abeja tibia,
palpitación entre tus
dedos de sal
y prendida en mi
corazón
al tenerte a mi lado
una catarata de
pasión
fluye desde mis
entrañas.
¿Por qué siento que
mi mundo
está apartado entre
soledad de soledades
entre mil y una
noches sin luna?
En mi alma herida
eres el remedio que la
cura.
Te siento.
Eres en mí
como una mariposa
de fuego y de
tormenta,
me arrancas el
corazón
en cada abrazo,
me desarmas el alma
en cada beso.
Estar juntos,
en esta noche de
pasión
te siento mío.
La lluvia desgrana el
gris de tu mirada,
mi angustia se prende
de cada gota que me
regala
el recuerdo de tus
ojos
plomizos y
aleteantes.
Eres en mis días de
tormenta
la placidez del agua
que en mi piel
resbala
y acaricia.
Estar juntos,
toda mi sangre te
llama
y te siente mío para
siempre.
Escuchemos juntos
Escuchemos juntos una
dulce melodía,
armoniosa que nos
permita danzar juntos
con ansias de seguir
viviendo el hoy
hacia un futuro pleno
de promesas.
Escuchemos juntos
la lluvia golpear en
los cristales,
el viento apenas
puede llevar la mar
las nubes con su
carga.
Escuchemos juntos el
silencio,
nada responde y todo
mi ayer
se junta en un
instante,
me pregunto,
¿para qué?
si son recuerdos como
una brasa
ardiente en mis
entrañas,
es lo mismo que
lleguen o partan
como relámpagos que
estallan en la sombra,
vienen y van,
¿para qué?...
si con morir ya
alcanza.
Escuchemos juntos las
gotas de agua
caer en nuestro
cuenco de amor
cuando llueve en la
calma de la tarde,
te siento conmigo,
te siento en mi
sangre,
cuando llueve,
te tengo,
nada puede sacarte
de mi lado
y me duele…
Mis pasos te seguirán
buscando
como visiones de
sones acompasados
y corro a regiones
ignotas
en un pentagrama
vacío
que busca y no
encuentra sus notas
que en lejanías se
esconden
y se guarecen en
frondas de tupidos follajes.
No lo entiendo,
no logro entender
como se puede herir
de esta manera,
¿por qué después del
sol radiante,
la fría noche se hizo
eterna?
y él,
en quien creí,
estalló como una copa
de fino cristal
en mil pedazos que
impregnaron el aire
en un vacío irrecuperable.
Como duele la quimera
del tiempo,
escucho el eco del
olvido
mientras nada hay que
no te recuerde,
mientras en la tarde,
llueve.