Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 29 de abril de 2018
Angustia
Angustia
se me remueve el alma,
destruyendo mi corazón en mil pedazos.
Sufrimiento, opresión,
Y el llanto aflora como un mar salado
Entrecortado, a veces reprimido otras.
Angustia
Porque me ha herido, lastimado,
no el cuerpo si no el alma
con críticas severas o indiferencias absolutas.
Bajo mi piel,
¡qué viento enloquecido por valles de la sangre
y sus colinas, me estremecen un rosal de más espinas
que de fragantes rosas florecido.
El amor que parecía verdadero
Era tan solo un aparente resquicio de afecto.
Angustia
ante las sonrisas vagas que ofrecen
un espejo al revés de lo que es diáfano y verdadero.
Amor al prójimo.
Recorro mis sentidos sin orillas,
dudas entrelazadas entre hiedras de desprecio,
de separación, del no querer estar conmigo.
Mi piel tiembla y la tormenta se vuelca en mi cuerpo.
Hay minutos en que parece que el firmamento cruje,
se desquicia y el camino se cubre de tinieblas.
Angustia,
nuestra alma mustia clama por amor
que me conduzca al sedero de la fe y la esperanza.
Si alguna vez la detracción me muerde
con rampantes odios de culebra,
en mi desprecio su ponzoña pierde su furia,
gasta y sus colmillos se quiebran.
Quien me hirió agote el arsenal de la impostura
y multiplique sus proyectos ruines,
Mientras las nubes vuelan en la altura,
Y se visten de fiesta los jardines.
Todo asciende.
Soñando con las flores,
despiértese la sabia milagrosa
y sonríe en la gracia de la rosa.
Y a fuerza de soñar la angustia se desvanece,
El amor con fuerza y poderío se adentra en mi alma
y soy feliz al tenerlo conteniendo mis dolores
y mis decepciones que cobardes
y falsas quisieron destruirme
pero no pudieron
te quiero siempre a mi lado mi amor,
te necesito, no te alejes mas de mí.
Sed de ti
Sed de ti,
de tus besos dulces
y de tus caricias
aterciopeladas,
de tus abrazos
abiertos y afectivos.
Cuando pienso en ti,
mi rostro recupera
perfil y mirada
y mi alma encendida y
liviana
vuela con lazos
azules
saltando árboles
en una rápida salva
de pájaros.
Sed de ti,
de tu cuerpo desnudo
junto al mío
entre rumores de
palabras de amor.
Y en el filo de la
madrugada,
mi sed se acrecienta
con partituras
distintas
que emplazan casi
siempre,
renovando el diseño.
la textura,
el color de la trama de
mi sed por ti,
ahora que te nombro y
te reclamo.
Sed de ti,
cuando el cielo se
afina,
al conjunto de un
sutil cosquilleo de flautas
la última estrella
remisa,
abandona su puesto de
guardia,
me gusta perderme en
ti,
en todo tu cuerpo,
en tus ojos,
en tus brazos,
en tus dedos
entrelazados.
Sed de ti,
me gusta sentir tu
sabor,
tu aroma,
tu olor a bosque umbrío,
tu mirada intensa
que me traspasa el
alma.
Tu eres mi hombre,
o el espejo y tu
rostro,
donde se refleja la
historia,
el aledaño del amor,
sin sombras furtivas
y rumorosas
que crucen como un
galopa antiguo
el umbral de mi
cuerpo esperándote.
Sed de ti,
grito,
clamo,
sostengo mi mirada entre fulgores de ira
por no tenerte.
Sed de ti,
mi boca te busca
con un ansia certera e increíble.
Sedúceme
Sedúceme
Sedúceme,
conquístame con tu voz
profunda
y única
y
tus palabras colmadas de amor
que
llegan a lo profundo de mi alma
dominando
mi razón
y
rasgando mi piel.
Aún
en tus silencios tu voz
me
acaricia, me subyuga,
me
estremece en un letargo impreciso
que
el tiempo desgrana.
Sedúceme,
sin siquiera tocarme,
haz
que mi deseo tiemble entre delirios, ilusiones, incertidumbres.
Necesito
vivir en un rincón de tu presente y
que
mi imagen la guardes
atiborrada
de recuerdos.
Sedúceme
tan sólo con tu voz en un aire
silencioso
que como bálsamo errabundo
me
busca en la oscura lejanía.
Te
siento pero no te tengo,
mi
cuerpo mudo de cariño
necesito
ser pasión en polvo de cenizas
para
que me armes con tus besos redentores.
Sedúceme,
tendrás que hacerme hoy y fuego,
vivir
presente en mis formas afiebradas.
Necesito
reír contigo,
escuchar
con tu voz de horizonte
tibias
de palpitación tus palabras de amor.
Enséñale
a mi boca a que te busque
en
la intimidad del silencio,
en
la compañía del pensamiento.
Sedúceme
poco
a poco, despierta todo lo que en ti provoco
que
me hace pensar
que
necesito tu risa y alegría cada vez que me llamas.
Estás
lejos, lo sé,
pero
te siento tan cerca
que
me llega tu sabor
a
gloria de tu alma
y
tus coqueteos me hacen
estremecer
de placer.
Sedúceme
con tacto como si fuera
seduciendo
al viento o
como
deshojando una rosa
y
dime como enredarías tus dedos
entre
mis cabellos, hoy los he peinado con perfume de sándalo.
Dime
lo que quieres con mezcla de ternura
y
de ansias locas que penetren
en
mi alma que te está esperando.
Sedúceme
como distraído,
respira
profundo, acércate a mí
con
tu voz serena, con tus palabras
que
como caricias
hacen
vibrar
mi
cuerpo y sentir ese
tu
aroma de flor de azahar sobre mi cara.
Quiero
sentir cerca tu aliento
cálido
y dulce,
que
no se apague la débil flama de
este
amor febril recién iniciado.
Sedúceme
con tu encanto,
átame
con tus deseos desde tan lejos,
confiésame
tus anhelos y
déjame
vivir en tus sueños.
Te
nombraré en mis suspiros,
te
dibujaré en el pensamiento, te querré con los
sentidos
y te entregaré mis sentimientos.
Sedúceme
hasta en mis sueños, que tus dulces
palabras
de amor repiquen como ecos en mi alma
que
te espera ansiosa con deseos de
compartir
contigo todos esos distantes
de
estar juntos con gozo y placer.