Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 30 de mayo de 2018
No te inquietes
No te inquietes,
dicen de mí que mientras río,
que mi sonrisa tiene olor a rosas,
dicen que también
que como
mariposa ando
de flor en flor
con señorío y elegancia.
Son sólo desvaríos,
ideas inquietantes que vuelan por los aires
llevando aromas de envidias y celos.
No te inquietes,
no es verdad,
sólo vuelo y río conmigo misma
y dicen también que a veces
cuando siento frío
algo de lluvia en mis pupilas posa
y que adivinan cómo se desglosa
en mi interior un hondo desvarío.
Yo no lo sé,
porque dormida vago
por otros mundos
donde tu imagen nace
como en los valles del inmenso lago.
No te inquietes,
que cuando mis versos,
mis poemas nacen de dentro de mí
también me voy a otros lugares lejanos
dónde estás tú esperándome,
expectante de saber
qué palabras surgirán allá
detrás de aquella nube
en este impoluto y níveo papel virgen
de ideas vagas.
Y mientras duermo o escribo
y parece que te rechazo,
no te inquietes,
es que por otros caminos
en mis sueños trazo,
tú ni te fijes ni te acongojes,
pues no sé lo que hago.
No te inquietes,
abrázame, protégeme,
que te necesito,
rodéame con tus brazos,
lléname de tus besos,
háblame , escúchame ,
espérame, perdóname,
te necesito.
Mece mis sentimientos
con tu mirado dulce,
deja que me duerma esta noche
en tu regazo,
mientras cierro los ojos
y sueño estar contigo.
Estoy escribiéndote palabras
al ritmo de mi corazón,
palabras que no pueden reflejar tu inmensidad,
vacías pero llenas de fascinación,
estoy regalándote palabras de amor
para que se ahonden en tu corazón.
No te inquietes seré parte de tu piel,
de tus labios,
de tu fuego,
seré objeto de tus sonrisas,
de tus miradas,
de tus caricias,
seré tu sueño de amor
y tu realidad de sentir.
Susúrrame un beso,
un beso de placer,
un placer con sabor,
sabor a tus labios,
labios de fuego,
fuego en tus caricias que aman,
ámame...
Déjame a solas
Déjame
a solas,
no
quiero más
tu amor
frío y silencioso,
es
húmedo río subterráneo
en los
tejidos de mi ser.
Déjame
a solas,
que no
paralices mis sentidos,
no
deseo recordarte
ni un
instante más.
Déjame
a solas,
¡márchate
ya!
bramando
en torbellino ciego,
llévate
tu tempestad,
volteando
tu raudo mundo,
déjame
curar éste dolor profundo
que
inunda mi alma de lágrimas
como
cataratas que la dejan vacía
y sin
esperanzas.
Déjame
a solas,
nunca
más quiero sentir
que
sabías a silencio y a sueños
y a
tactos de deseos,
sabías
a mi mundo,
a todo
lo que anhelaba,
sabías
a amor,
a mi
amor.
Quiero
reír sin tristezas,
llorar
con sonrisas,
¡vete
ya de mi vida!
¡déjame
a solas
con mi
nostalgia de tus besos
y poder
escuchar tu melodía
aún
cuando estés lejos,
aún
cuando ya no estés!
No
necesito tus ojos para ver
ni tus
labios para sentir,
ni tu
alma para vivir,
ni tu
existencia en mi vida
para
sonreír
ni te
necesito
para
saber amar.
Déjame
a solas,
no
quiero lágrimas
con
emociones llenas de ti
y de mi
llenando surcos de pasión,
aclarando
tristezas,
llenando
melancolías,
lágrimas
que eran
tan
sólo para quererte
y
guardadas con sentimiento.
Déjame
a solas,
soñándote
en cada anochecer,
sin
colores,
sin
esperanzas,
sin
anhelos,
sin
nada que me recuerde a ti,
ni tus
suaves palabras en mis sueños
que
ilusionaron mares,
que
significaron tu presencia,
secretos
ya idos de amores a voces.
El
tiempo de amarnos
entre
tú y yo ya no existe,
déjame
a solas soñar con el amor,
caricias
y besos
verdaderos
y plenos.
Alma sombría,
no
llegues más a mí,
no
mereces castigo ni reproches,
no te
veré en el pliego
más
negro de la noche,
ahora
sin ti
brillarán
más las lejanas estrellas.
Eres ya
luz
entre
sombras que no me alcanza,
eres
flores entre ruinas sin color ni aroma,
eres falso
clamor entre dulces caricias
nunca
más encontradas.
Déjame
a solas,
olvidarte
casi en el borde del fracaso,
en el
final que asombra.
Ahora,
sola al
fin,
una luz
que el sol
no sabe
ilumina mi alma
con sus
rayos de amor,
límpido
y brillante.
Vivo en
una claridad,
en una
transparencia de paz
en el
gran milagro de un cenital
esplendor
por no estar más a tu lado.
Diálogo interno
Diálogo
interno,
palabras
volátiles,
sutiles
a veces,
buscando
la verdad interior,
otras
veces bruscas,
violentas,
entrecruzando
voces
con
silencios olvidados y secretos.
Diálogo
interno
¿a
dónde me conduce?
¿Qué
busca en mi alma
taciturna
y triste
y en mi
corazón vacío de amor?
Nadie
fue capaz
de
reemplazar el amor que tú me dabas
y el
que tú mismo me inspirabas,
hay
silencios que no son silencios
cuando
se ama,
son ecos
profundos,
suspiros
que arrebatan
el
cuerpo y el alma
y que
surgen
cuando
hemos sido cautivados
de
manera total y profunda
como lo
has hecho tú conmigo.
Diálogo
secreto,
mundo
mudo de palabras
que
vuelan en mi interior y balbucean,
murmuran,
se
hunden en las noches lúgubres
hasta
que finalmente se encuentran
en el
nivel de las raíces
donde
se confunden
todos
los sentimientos.
Diálogo
interno
que
vive en esta mujer poeta
y mi
espíritu como casa abierta,
no
tiene llaves en sus puertas
e invitados
salen y entran
sin
casi darnos cuenta.
Diálogo
interno de palabras aladas,
sagradas,
plenos
de sentimientos,
a veces
antagónicos,
otras
veces coincidentes
en
búsqueda de la cordura,
la
verdad,
la
armonía,
la
fidelidad de sí mismo.
Diálogo
interno,
lucha
entre palabras que conllevan
a la
búsqueda de las fuentes del pensar
a buscar
la esenciabilidad del existir.
Son
vahos de misterios,
espejos
de nácar,
de
lágrimas húmedas,
que me
llevan a existir
a
través de la vida,
a
existir a través del tiempo.
Diálogo
interno
que
conlleva a entrecruzar
todos los
pensamientos,
del
ayer,
del hoy,
del
siempre,
marchen
por otro rumbo
para no
conocer el dolor,
el
miedo ni la tristeza
sin
limitaciones,
sin
entredichos.
Me
siento vulnerable,
desnuda,
pero
habita en mí,
en el
fondo de mi alma,
un
camino que pide a gritos,
que
clama…
por ser
recorrido.
Diálogo
interno,
retumban
las preguntas,
los
ecos contestan,
buscando
la entrega total del signo
que
ilumine el camino que nos lleva,
en su
trémula espera,
al gran
amor a través de nieblas,
nunca
bastante claro
pero sí
seguro y total.
Hallazgo
al fin de coherencias
de
palabras unidas,
enlazadas,
colmadas
de luces en el arco de los cielos,
bajando
de tiempos del ayer
hasta
el hoy.