Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 27 de junio de 2018
El silencio del viento
El
silencio del viento,
me
estremece, me acuna, me mece,
como
si fuera mi amado ausente.
entre
ráfagas sin sonido,
mi
cuerpo siente instantes de dicha y placer.
estoy
contigo.
El
silencio del viento
Desde
más allá, lejos, a la distancia,
el
eco del silencio quiebra por instantes mi soledad.
sé
que estas pensando en mí siempre.
Y
en el aire del silencio del viento
lloro
a las sombras en el rumor de mi alma,
que
se acerca irrealmente a tu lecho,
quieto,
muy quieto…
a
fuerza de silencios y de besos.
El
silencio del viento,
Me
siento engañada,
porque
llega el día
Y
en mi gran lecho vacio, limpio,
sin
señales de las almas
otra
vez me confirman con dureza, la soledad,
diciendo
que todos eran encuentro fugaces aquí abajo
de
las luces distantes, azares sin respuesta,
No,
ni carne, ni alma.
El
silencio del viento,
Callado,
calmo, vago,
como
las sombras grises y palpitantes
que
no se pueden besar
si
no es poniendo los labios en el aire
contra
algo que pasa
Y
se pierde.
¡Tiemblo
por dar cariño a la nada!
El
silencio del viento,
¿Y
si no fuera verdadero en silencio del viento,
fugaz,
huracanado, suave briza o tan sólo
un
soplo de aire seco y húmedo
que
pasa por mi lado sin darme cuenta,
sin
siquiera tocarme?
¿
y si no fueran las sombras del silencio,
sombras
sin formas?
¿Si
las sombras fueran en verdad reales
yo
las estrecharía a mi cuerpo
con
el viento danzando a mi alrededor
las
besaría,
me
palpitarían encendidas entre mis brazos,
todas
miedosas de carne?
El
silencio del viento,
Se
acerca con alfabetos de letras
que
se clavarán en el aire alto del más allá,
luminosos
en el cielo
Y
se guardarán en un mundo perdido
ya
que todas las almas en el silencio del mundo…
sienten
su curso como las estrellas
que
vivieron en valles floridos de la tierra
Y
besaron labios humanos.
El
silencio del viento,
Volverá
con su presencia pura
para
recomponer el mundo con sólo recuerdos vagos
dentro
de la niebla de los destinos humanos.
silencio
que arroja a los cielos las alegrías,
los
disimulos, los tiempo, las palabras,
antifaces
leves sin luz ni eternidad.
Por un solo beso tuyo
Besos húmedos
¡oh!
Sorpresa sin darme cuenta
me besaste por vez primera,
mi cuerpo vibró y mi mente
se nubló,
entró en mi corazón,
llegó el amor.
Ese primer beso de mi mayor
anhelo,
un beso grande, un beso inmenso,
un beso cálido,
húmedo y tierno.
Por un beso tuyo…
caminaría en el desierto,
inundaría los cerros,
cruzaría el mar en corcel de
plata.
Te entregaría mi calma.
Araría en el desierto
para sembrar en tu alma
la semilla de tu estirpe,
que vería crecer con ansia.
Por un solo beso tuyo…
arriesgaría mi historia,
vendería mi alma
y contemplaría la gloria.
Por un solo beso tuyo,
regresaría mi historia
desde donde siempre te he
buscado
y desde siempre te he
esperado,
y ahora que te he hallado
apretaré con denuedo
tan sublimes recuerdos.
Pues la flor que he
cultivado
llena ahora con su perfume
el jardín que he tanto
cuidado.
No alcanzas a imaginarte
lo que es capaz tu embeleso.
A mi arte entregaría
sólo por saberte mío.
Por un beso tuyo
daría mi vida entera,
despreciaría todo el oro del
mundo
y lo cambiaría por un beso
tuyo.
Con un beso de tus labios
encontraría la cura de mis
males
con el toque de tus manos
acabarían todos mis pesares.
Primer beso de amantes
insipientes,
¡Júbilo! ¡Felicidad!
¿Podrán los labios repetirlo?
Por un beso tuyo
yo no sé qué daría,
si la luz del cielo
o un diamante entero.
Por una caricia tiraría al
viento
al mejor te quiero
despertando el tiempo.
Por un beso tuyo yo no sé
qué diera,
si mi alma entera
o mi corazón enamorado.
Gritaría al mundo,
llena de alegría,
el amor que siento por tener
tu cuerpo,
por probar tus besos y
tu dulce aliento.
Por un beso tuyo bajaría el
sol,
la luna plateada,
mil palomas blancas,
yo no sé qué diera
loca de contenta
si mi alma entera
colmara mi corazón sin
frenos.
Besos de tu boca,
caricias te daría,
abrazos que demostrarían
mil veces mi alegría.
La sinfonía de mi
pensamiento,
a veces te diría
las letras de un te quiero
porque a veces por ti vivo
y a veces por ti muero.
Entre tú y mil mares
Entre
tú y mil mares
se alza
en el aire
nuestro
reencuentro irreal,
mágico,
como un
interminable túnel de amor.
¿Cómo
me vas a explicar
la
dicha de pensar que estamos juntos?,
si no
sabemos
cuándo
ni cómo,
dónde,
nos
veremos alguna vez
en un
instante mágico.
La
distancia nos idealiza,
nos
desdibuja,
nos
enaltece,
nos
une.
En
nuestros ojos,
visiones,
visiones
y no
miradas
nos
separan mil mares,
distancias
sin datos,
ni
signos.
No
percibíamos lugares,
colores,
tamaños,
sólo
percibíamos nuestra unión,
fusionada
con esa fuerza
estruendosa
que es
el amor.
Tan
sorprendida
y
anhelante,
estaba
yo,
sintiendo,
que mi
mirada
en el
aire,
al
vuelo,
te
soñaba
y me
soñaba la tuya.
Palabras
sueltas,
palabras,
deleite
en incoherencias,
no eran
nada más
que
signos de cosas,
voces
puras,
voces
para no ser olvidadas.
Entre
tú y mil mares,
naciste
al son de mis deseos,
te
necesito aún en la lejanía,
e
inquieta la vigilia de mis ojos
van en
busca de tu imagen
entre
los mil mares
que nos
separan.
Naciste
al son de mis deseos,
entre
la cima de los cielos
con la
tierra
y el
llamado de tu mente,
se
alzaba,
de mi
sangre
en este
poema.
Entre
tú y mil mares,
las
estrellas brillan
para
nosotros
y entre
temblores de ansias
nuestros
incorpóreos cuerpos
se
abrazan entre hálitos
de amor
completo
y total.
Te
siento llegar
en mis
solares,
entre
nubes altas y calmas,
te
conozco por tu aroma,
tu leve
presencia,
y te
proclamo
mi
único y verdadero amor.
Entre
tú y mil mares,
estoy
más unida a tí
que si
estuviéramos juntos.
Vive mi
mirada en tus ojos,
mi
inquietud primera,
recién
amanecida
en tus
pestañas cerradas
y poco
a poco
se
asoman a mi pecho,
tus
sentidos,
y
tiembla mi cuerpo
aunque
mil mares nos separen
porque
el secreto de nombrarte
en
silencio,
me da
amor y vida.