Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 12 de julio de 2018
Camino de sabiduría
Camino de sabiduría,
voy hacia tí
en un difícil encuentro.
Las palabras sabías que se esconden
en resquicios de nuestra mente
nos dan fortaleza,
voluntad, valentía, conciencia
para conocernos a nosotros mismos.
Nos conducen al gran proyecto
de un alma inocente,
pura, viva en cada momento
de nuestro existir,
haciendo pétalos y sueños
a cada instante del Hoy.
Camino de sabiduría,
parece que nos lleva a nubes altas,
fantasmas sin asideros,
horizontes sin llegada.
Camino de sabiduría,
si estaba lejos, ahora para verlo
hay que volver la cabeza,
porque lo hemos perdido.
Si los recuerdos son
como pétalos
deshojados,
los debemos encontrar
para que nos lleven
al cálido camino de la sabiduría;
estaremos atravesando los sueños que soñamos
a ese lado que se llama la vida que se cumplió,
derrochando sabias y profundas
alegrías,
amores,
dichas,
risas.
Camino de sabiduría,
el mundo seducido por el canto
del gran proyecto
del alma,
se nos ofrece, nos da
rosas,
besos,
hojas multicolores,
corales bailando en el otro mundo submarino,
innumerables materias dóciles,
esperando que nos encaminen a ser mejores,
más puros, más sinceros,
más creyentes en las palabras sabias.
Camino de sabiduría,
labremos en nuestro interior
el gran amor por nosotros,
coronándonos la dicha que nos escoge,
nos declara capaces de creación alegre.
Palabras sabias primogénitas del gozo,
vivir plenamente enamorado
de la vida.
Camino de sabiduría,
nos conduce meciéndonos en un flor,
en una roca,
en el aire,
en el cielo,
en el mar.
Nuestro proyecto en el alma
es descargar el amor a la vida,
perfección casi imposible,
pero lo lograremos al vivir
enamorados del existir.
Camino de sabiduría,
el mundo se nos acerca
a pedir que le hagamos feliz
en nuestra dicha
al encontrar ciertas palabras sabias.
Horizontes y paisajes vienen a vernos,
nos miran, se achican
para entrar en los ojos,
las montañas se
truecan
en puñados de arena virgen y pura,
pero al tomarla en nuestro existir
pierden su vida fría,
están con vida en la palma de nuestra mano.
Camino de sabiduría,
leyes antiguas del mundo
para ir hacia
la felicidad del vivir.
Perturbación
Tus
palabras perturban mi alma,
me
estremecen toda
como si
un intenso temblor
de la
Tierra,
me
sumerja hasta el último todo.
Cuando
escribes,
no eres
una mujer,
eres un
paisaje para ser admirado,
mi
imaginación se trastoca
y voy
casi
sin darme cuenta,
hacia
ti,
amado
amante.
Enredo
mis sentimientos,
en tu
boca,
porque
no pude darte el beso,
que trémulo
e inquieto
jugaba
en mis labios.
Perturbación
total
mi
corazón, aún en la distancia
late
muy aprisa
pensando
en ti,
confundiendo
mis
sentimientos
de no
enamorada
en
sinceros anhelos de encontrar
fuegos
en mis versos
y en
los tuyos.
Me
confundes
cuando
al susurrarme
musa
floreciente,
afirmas
que nuestras almas
se
fusionaron
con esa
fuerza estruendosa
que es
el amor.
En mis
ojos, sí,
encontrarás
el destello de luz
de una
mujer apasionada
que la
proyecta en una sola mirada.
Perturbación,
sí,
perturbación
de que
alguien,
sin
siquiera tocarme,
piense
en mí
al leer
mis poesías
sensuales
y románticas.
Sí, es
cierto,
soy un
manantial de ternura,
de
amores profundos,
inolvidables,
que
sabe que
en
alguna parte de este planeta
alguien
piensa en mí.
Escribo,
perturbada
mis poesías
cargadas
de pasión y sensualidad
como
una mujer
luminosa
y transparente
como un
sol,
como tú
me veías.
Soy una
musa distante
para
alguien que como poeta
escribe
al amor
por
estar enamorado de la vida
y como
yo,
siente
que el verbo de la vida es amar.
Me
perturba tu pasión lejana,
floreciendo
mi alma
en
estruendosas flores
del
campo del amor.
Pienso
que algún día,
hoy,
mañana,
en otra
vida,
nos
despediremos con el beso
que
sigue jugando en el aire.
Amor sin dueño
Amor sin dueño,
quiero que mi alma se
eleve hacia lo alto
entre suspiros
entrecortados y anhelos de amar
con total intensidad
haciendo palpitar el corazón
con ritmos
placenteros
y sin ansias ni
afanes,
sin que un ser me
esconda entre sus brazos
y no pueda sin
límites amar hasta el infinito.
Necesito que mis
armoniosas
y pequeñas risas y
lloros en flor
se congreguen al son
de las alas
de mis sueños.
Mis frases,
mis estrofas de amor,
son nubes que flotan
y para ello hay que
tener luz de estrella
para iluminar mi vida
en silencio plácido y
sin fin.
Amor sin dueño,
quiero ir por veredas
de la tarde perdida y
sola,
sin sentir el cercado
de ramas
que quieran
encerrarme
con trabas ni
cerrojos.
No quiero que nadie
pase por mi mente
como un aire domado
con ramas verdes
que cercan mi
sosiego.
Amor sin dueño,
no se atreva ningún
ser a entrar
en el plato sonoro de
mi silencio
queriendo quemar
la llama hirsuta de
mi frente
como un ave de marfil
en primer vuelo.
No quiero ser un
pentagrama vacío,
me quiero llena de
notas
que palpiten en mi
alma
encontrando los
versos,
las prosas,
que abren las alas y
vuelan
levantando un
remolino de cadencias
que como ecos lejanos
llegan
a horizontes
cercanos.
No deseo que mi
corazón de poeta
sea un rojo sol
prisionero,
quiero sentirme libre
para amar
con todo mi espíritu
por doquier,
aquí, más allá,
lejos,
en infinitos
espacios.
Necesito cruzar el
éter
dormitando en el
silencio blanco
de la luna llena
o como en potros de
llamas
cabalgar en los
cometas.
Hundirme libre en el
mar
o bajar libre al
abismo
donde la luz no
penetra
y donde millones de
ojos me sorprenden
y contemplan,
son los diamantes
que el gnomo amontonó
en sus cavernas.
Amor sin dueño,
vuela, corre,
descansa,
se lo coge a puñados
como al mar
y cae sobre las almas
que me rodean
en un sueño eterno
sin despertar ya más.
Suelto, escapado va,
sin que se sepa
dónde,
sí pisando los cielos
que miramos
o bajo el techo que
es la tierra nuestra,
inasequible,
incierto,
eterno jugando a
existir siempre
y a su paso en las
altas madrugadas
unas alas invisibles
lo golpean,
lo llaman, lo
necesitan,
es el amo seguro que
se cierne
volando a ras de
tierra
para todos en un
enamoramiento total de la vida.