Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 16 de agosto de 2018
Un día triste sin ti
Un
día triste sin ti,
no
quiero más la melancolía, el llanto,
la
tristeza, por no estar a tu lado.
La
vida es todo,
vivir
amando es lo máximo,
todos
nuestros semejantes, pero no es sufrimiento ni dolor,
porque
si es así , el amor debe desaparecer.
Y
no te espero más allá,
de
los fines y los términos.
Miras
de pronto a lo lejos.
Clava
la mirada allí, no sé en qué
y
te dispusiste hacerlo, ya tu alma afilada de saeta,
buscará
otra mirada para conquistar.
Un
día triste sin ti,
yo
no te miro más a donde miras,
yo
te estoy viendo mirar.
cuando
te fuiste,
retorné
a ese sordo mundo sin diferencia del grano,
de
la gota en el agua, en el peso.
Una
más seré yo al tenerte de menos y así
perderé mi nombre,
mi
edad, mi señas, todo perdido en mí, de mí.
Vuelvo
al osario inmenso de los que no se han muerto
y
yo no tengo nada más que perder en esta vida.
no
quiero que te vayas dolor,
última
forma de amar,
me
estoy sintiendo vivir , cuando me dueles,
no
en ti, ni aquí, más lejos, en el año,
de
dónde vienes tú, en el amor tuyo
y
todo lo que fue.
Un
día triste sin ti,
si
no estuvieras en mí dolor,
tristeza
irrefutable,
yo
ya no te recordaría más.
esta
verdad me asegura que nada fue mentira.
y
mientras cada tarde siento en mí alma,
dolor,
tristeza, se dan la prueba,
a
lo lejos de que existió nuestro gran amor,
de
que me amaste, sí de que yo aún te estoy queriendo.
Estoy
sumergida en un mundo de desolación,
de
que no tiene al lado otro ser,
un
dolor ajeno, del que está sólo,
ya
sea con su pena.
Un
día triste sin ti,
queriendo
consolar en tu quimera el gran dolor,
que
es todo mío.
Aún
estoy aquí- según creo- viva
y
escribiendo estas cartas de amor,
que
tú con tu huida inspiraste en mí.
¡ilusionista,
inimitable, vendedor de tristezas,
el
todo poderoso amor perdido!
Alas caídas
Alas
caídas,
te
fuiste volando raudo y veloz de mi lado,
sin
una palabra de adiós,
buscando
desesperado tu nuevo amor,
que
te estaba esperando en el lugar equivocado
y
fue tan raudo tu vuelo,
que
caíste con tu cuerpo y mente en una mar de escombros,
donde
creíste encontrar el amor que esperabas.
¡
pobre hombre desgraciado y tonto!
tus
ojos no se dieron cuenta que te ibas de mi lado,
a
una cueva profunda y maldita,
donde
te iban a dejar en la ruina y destrozado.
Alas
caídas,
la
vida en sus múltiples facetas,
tú
el que decías que me amaba se omnibuló sorpresivamente,
de
otra mujer que tus ojos vieron como la belleza máxima,
quien
te hirió y te engaño con sus ojos pardos
y
maléficos.
¡pobre
de ti mi amado ausente!.
Mi
lástima te inundó y no te diste cuenta,
nunca
más te vi
y
ojala nunca te vea más,
pero
mi dolor y pena sigue por tu ausencia,
sangrando
las heridas de mi corazón,
que
aún no han podido cicatrizar.
Alas
caídas,
mi
vida continuó sin ti
y
surgieron mis poemas de amor
y
estas cartas que te seguiré escribiendo,
porque
el papel blanco me llama
y
me pide que vuelque todas mis penas,
mis
anhelos, mis pesares ocultos.
Y
tú en volandas arremolinadas volaban hacia tu nuevo amor,
ese
amor que te dejó en escombros de pobreza total,
te
cambió en tu país al que la llevaste,
por
otro amor y te dejó en crisis total.
Te
lo merecías , tus locuras provocaban en mí,
el
más grande dolor, mis manos quedaron vacías,
al
quedarme sola.
Alas
caídas,
por
ti la tristeza me la ha robado la noche.
Era
mía, bien mía, pensaba decirla en versos,
darle
forma como dan las lágrimas,
forma
tibia al dolor de adentro.
Pero
estaba clara la noche
y
el papel esperó en vano.
Anduve
sin ti por las estrellas y el aire
y
el olor de las amapolas,
todo
era como un corazón tendido a la confidencia.
Y
mi tristeza está ahora lejos, lejísimo, en las estrellas altas,
en
esa brisa fresca,
que
no puedo aprisionar aunque abro y cierro las manos,
está
ya fuera de mí.
¡gracias,
mil gracias!
soy
feliz en mi soledad,
esperando
el nuevo amor.
Vientos de ira
Vientos de ira,
Turbulentos, huracanados, terribles,
que derrumban barreras, muros, arboles,
que nos separaban y nosotros elevados por el
aire,
no nos veíamos más.
Se rompió nuestra relación,
que iba a hacer que las almas en un gran,
proyecto iban a ser una y una,
unidas por siempre.
Coronándonos el dolor, nos escoge,
nos declara capaces de crear,
tristeza, desolación, la nada.
Vientos de ira,
el mundo cansado de ver,
que tú
el amor de mi vida se iba lejos,
creo una gran ola gigante
que te aisló de todo más acá
y te llevo más allá,
para evitar que yo sufrirá,
sin el gran amor que nosotros labramos.
¿Oyes la ira desatada, el fervor
envolviéndote?
Y yo inundada con gran pena en un mar,
de lágrimas saladas, te veo irte envuelto,
en cenizas de niebla y lluvia.
Vientos de ira,
¡Lástima de que nuestro amor acabara así!
Como se quedan las rocas indiferentes,
al agua que las rodea,
la luz se va a pagando, y yo huyo
y voy tras ella y me aclaro.
No quiero ser feliz en besos, en los labios,
sin cesar inventores de esplendidos engaños.
No quiero que mi alma sufra por todo esto.
Hay almas torpes como la tuya
y yo ahora me voy retirándome ya de mí,
hacia el azul cielo, al aire, al agua ,
sabias de la naturaleza y
Feliz me siento que abran mi camino,
que cerrados estaban, lo que yo no acerté,
otros me lo acertaron , las aves, las flores,
toda la naturaleza.
Vientos de ira,
Y en la oscura mirada de frondas exuberantes,
tú el inolvidable se va a apagando,
extendiéndose, como semilla en tierra seca.
antes me arrebatabas, llevándome al colmo,
de las ternuras del tacto, ahora no siento
casi nada,
soy feliz
sin estar presa e tus brazos
y siento que la paz me inunda.
huyo, salgo de mí y la dulzura de mi misma,
me envuelve y en el gran aire vacío,
limpio, sé que lo nuestro fue un encuentro
fugaz,
en las luces distantes, azares sin respuesta.
No, ni carnes estrechadas, ni alma juntas,
no más cuerpo, besos sutiles, sin color,
vagando
como sombras a mi alrededor.