Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 1 de septiembre de 2018
El néctar de tu amor
El néctar de tu amor,
lo necesito sentir para vivir intensamente
entre gozos y placeres la vida del Hoy.
Quiero despertar todos los días
con el calor de tu piel
y alimentarme de tus melodías,
junto a tus dulces labios de miel,
libando el néctar puro de tu amor
y beber tu fragancia en la aurora
de tus estallidos seductores de anhelos esperados.
Esa fragancia que me quita la sed
al intercambiar miradas los dos penetrados
y encarceladas en una red.
Tímidos, felices y encerrados
más aún con tu sonrisa seductora
me elevo con ímpetu al paraíso,
cada segundo, minuto y cada hora
con el néctar en el tiempo preciso.
Soy feliz en el aire,
dejándome en tus brazos
volar donde ellos vuelan
a sus rumbos, sin claves,
que mejoran mis pasos.
Me ciñes, me arrebatas,
sin sentir casi por que el aire
lleva al colmo las ternuras del tacto,
envolviéndome en tu amor
con el mayor arrebato.
El amor es el perfume y el néctar.
¿Como no sentir tu suave calor?
¿Como no respirar el mismo aire perfumado?
¿Como no besar tus labios con ardor?
¿Como no estar profundamente enamorada?,
al sentir tu aroma tal cual aroma de flor
y respirar tu aliento tal brisa de mar
que me embriaga y hechiza su calor,
al igual que una canción al cantar.
El néctar de tu amor,
hace que penetren mis ojos en los tuyos
y besar tus labios mientras palpitan.
Mis pupilas se mezclan entre las tuyas
hasta que las tuyas se lo permiten
para entonces abrirte cada mañana
la más hermosa ventana angelical.
El néctar de tu amor,
necesito tu cuerpo sobre mi lecho
y mi ser gime deshecho
rompiendo todas las dudas.
quisiera pintarte con caricias
el paraíso de tu ser
haciendo poemas con mis besos en tu piel
desde el ocaso del sol hasta el amanecer
el tiempo contigo es eterno.
Alba de amor
Alba de amor,
la noche cuajada de estrellas
envió desde todos sus astros
la más pura armonía
de reflejos como ofrenda
nupcial a mi tálamo.
¡Cómo suena en mi alma la
clara
vibración pasional de mi
amado,
que se abrió todo en círculos
inmensos
donde anduvo mi amor de su
brazo!
Alba de amor,
la luz áurea va inundando
nuestras almas y cuerpos,
la ternura de todos los
surcos
se ha quedado enredada en mis
pasos
y los dulces instantes
vividos
siguen tenues en mi alma
soñando.
La emoción que brotó de
nuestras
vidas ha tornado la ruta del
alba
y ahora vuela por todos los
prados.
Ya la noche se fue,
queda el velo que al recuerdo
se enlaza apretado
y nos mira en estrellas
dormidas
desde el cielo en nosotros
rondando.
Alba de amor,
ya la noche se fue
y las nuevas emociones del
alba se han atado.
Todo sabe a
canciones y frutos.
Se ha quedado tu vida en mi
vida
como el alba se queda en los
campos
y hay mil pájaros vivos
en mi alma
de esta noche
de amor entre cantos.
Quisiera guardar en secreto
esta noche larga
pero mi alma no puede
alcanzar
el silencio del poema sin
palabras
y saltan y juguetean entre
mis
labios los versos de amor
como vibraciones íntimas.
Alba de amor,
vivimos una noche colmada de
sueños,
lo saben nuestras almas
más allá de las islas
y más allá del sol.
El trópico, en sandalias de
luz, prestó
las alas y tu sueño y mi
sueño
se encendieron juntos.
Esta noche se ha ido, casi
aurora,
casi ronda de luna entre
montañas.
Alba de amor, noche rasgada
con claridades de esencias
altas
circundadas de emociones
intensas
y me surgen canciones con
palabras
y en mi pulso laten mis
poemas
andando trémula por los
astros
como si yo no fuese por la
tierra.
Alba de amor,
que noche de hojas suaves y
de sombras,
palpitante de aromas y gozos
con cántico de vientos
entre embelesos de luces
mágicas.
Noche larga con cantares
dulces
y poemas, frases, prosas de
amor
que cruzan y se van
a lo lejos a horizontes
lejanos,
vibrando con su eco las
palabras
temblorosas y ávidas
que tú, mi amado,
no me dejes ir de tu lado
y me tengas abrazada como
una cadena de flores
perfumadas.
Tengo
Tengo las manos colmadas
de deliciosos momentos vividos
con intenso amor,
plenas de recuerdos inolvidables
y de penas ya olvidadas.
Tengo mi cielo de día
con un vestido azul y un botón de oro,
de noche con un vestido de luto
y un botón de nácar.
Tengo de día
todo el esplendor y el brillo
por que es cuando llega el amor,
de noche me sumerjo en la invisibilidad
porque es cuando el amor se aleja.
Tengo todos los encuentros fugaces
entre luces distantes
y azares sin respuesta.
Toda mi vida me palpita
encendida entre tus brazos,
cuerpos finos y delgados,
todos miedosos de carne.
Tengo,
desde que naciste,
al son de mis deseos viola de amor,
altar en el Olimpo,
cintura cincelada en nácar verde
y perfil modelado en blanda cera.
Tengo el calor de tus hombros enlazado,
apretado en mis brazos
y me siento en la cima de los cielos
con la tierra.
Crecías hacia dentro de mis dedos
cuando herías mi piel con tu belleza
y al roce y al llamado de tus ojos
tengo en mi alma
todos los poemas alzados
desde mi sangre.
Te tengo en el verde follaje
levantado del árbol
donde pierdo mi albedrío
y en el viento caliente de estío
y en la orilla del amor enamorado.
Tengo mis sentidos
creciendo a tu espalda,
flamígeros cipreses
en hileras por los aires,
un círculo amarillo
me inundaba de cuerpo entero.
Tengo tu figura vedada a mis poemas,
a mis prosas de amor
como un cerco de jóvenes olivos.
Tengo en mi boca tu nombre
y llevando las manos a tu pecho,
amor,
desnudándote,
caminas sobre el muro
que cerca mi silencio.
Tengo un aire domado por donceles,
ramos verdes que rodean mi sosiego
posando un viento en mis labios
que te acercan más a mi
y soy feliz.
Eres mi sol y mis cánticos unánimes,
el brillo de mis bienes ya logrados
y el aire para el vuelo de mis ángeles.
Tú conservas los labios
sobre el musgo
y tu nombre en el silencio,
riela,
espero que no te apartes nunca
y siempre nazcan de tus ojos
el verde azul que refresque mis sentidos.
Tengo,
te tengo,
tengo todo en mí,
eres mi luz en el zócalo del viento
rezagando mi camino,
ancla de oro y cadenas de mis anhelos.
Eres mi música del viento,
tan leve en extensión
al amparar su son
tan breve tiempo.
Te tengo y al tenerte
¡qué sensación tan profunda arranca
de mis entrañas!
¡qué grito de amor
desgarras de mis poros
y mi sangre!