Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 16 de septiembre de 2018
En armonía con el viento
En
armonía con el viento,
los dos
creamos
la más pura armonía de reflejos
en
raudas ondas que flotan
en el
aire como una canción de amor.
Mis
lágrimas trepan
por la
lluvia y el sol
y mis
estrofas, mis palabras,
son mis
letras de papel.
Busco
en el viento,
poemas
que involucren
todo
nuestro amor
en cualquier rincón del mundo
con el
alma siempre colmada
de un
amor sincero y puro.
En
armonía con el viento,
nuestros
corazones saben guardar
en el
tiempo
todos nuestros secretos
de cada
momento vivido
sin penas ni lamentos
como
raíces y puentes
de la
vida en crecimiento.
¡Qué
gozo que no sean nunca iguales
las cosas que son las mismas!
¡Toda,
toda la vida es única!
Si el
vasto tiempo entero,
río
oscuro,
se
escapa por las manos
nos
deja prendas inmarcesibles
llamadas
días, horas,
en que
fuimos felices.
En
armonía con el viento,
nosotros
los amantes,
nos prometemos los siempres
con
almas y con bocas,
seguros
de no acabar
el amor
que sentimos,
el que
llega a tocar
el
techo de la eternidad.
Amor al
viento, en armonía de susurros
soy
pasajera de tus sueños,
tus abrazos son mis viajes sin retorno,
una mirada, un gesto
y se
desarman las voluntades de mi cuerpo.
En
armonía con el viento,
canto las odas de mi existencia.
Una
sonrisa, una palabra
y mis
versos se someten a tus besos.
Quiero
alcanzarte en mi penumbra,
quiero
posarme en la dulzura de tu calma.
Soy
amante del viento
y en
las altas llanuras de su éter,
te
busco en el rocío de agua
que al
amanecer me baña,
navegando
por mi cuerpo
en
silencio en una tarde de invierno.
Por las
curvas sencillas del viento,
desplazando su caudal de perfumes
en el
tiempo, en armonía
con el
rocío cósmico
en los
atardeceres espirituales
abraza
al son de canciones de amor
nuestros
mundos profundos y luminosos.
Quiero
volar
con el
ritmo armonioso del viento,
hacia ti, hacia las alturas del amor,
quiero
elevarme contigo
más
allá de las cumbres terrenales
hasta
el reino de la paz,
donde nuestra dicha
no pueda
ser perturbada jamás,
unidos
por siempre
en amor
inmortal.
En
armonía con el viento,
viajan
las nubes,
las
sacude con sus viajeras manos
y
nuestros corazones laten al unísono
sobre
nuestro silencio enamorado,
zumbando
entre los árboles,
orquestal
y divino,
entre acordes de canciones, risas y cantos,
llevando la hojarasca marchita
lejos, muy lejos
como
sustancia sin peso
y
fuegos inclinados.
Noche larga
¿Por
qué la oscura noche es tan larga?
¿Cuál
es el misterio
de que
nos inunde
la
tristeza y la soledad?
En la
noche larga
la
sombra de los cipreses
es como
un grito en la niebla.
Se
alzan al cielo
sin
saber la razón
coro de
voces descalzas
que se
posan
sobre
las copas oscuras de los árboles.
Yo
sueño contigo, amor,
con que
tus manos
se van
perdiendo a lo lejos
como
dos trémulas alas
tras la
negrura del cielo.
Noche
larga,
sin ti
mi vida es soledad de soledades,
mi
corazón está solo
como un
rosal sin colores.
Si
viera tus ojos
en esta
espera apesadumbrada
volcaría la alegría
con
canciones de primavera
y se
trocarían en lumbres
mis
soledades en sombras.
¡Cómo
sueño las horas azules
que me
esperan
tendida
a tu lado,
sin más
luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!
Noche
larga contigo a mi lado
sintiendo
a mi amor florecer
en la mística voz de tu canto:
notas
tristes, alegres y hondas
que
unirán mi emoción a tu rapto.
¡Oh!
Noche larga, regada de estrellas
que
enviará desde todos sus astros
la más
pura armonía de reflejos
como
ofrenda nupcial a mi tálamo.
Noche
larga
que con
un velo de recuerdo
se
enlaza, apretado
y nos
mira en estrellas dormidas
desde
el cielo en nosotros rondando.
Se ha
callado la idea turbadora
y me
siento en el sí de tu abrazo,
ya la
noche no es tan larga
porque
convertida en un solo murmullo
se
interna en mi alma cantando.
Es la
noche una cinta de estrellas
que una
a una a mi lecho han rodado
y es mi vida algo así
como un
soplo ensartado
de
impulsos plenos y pasionales.
En esta
noche larga, mi amor,
se han
unido nuestras risas
más blancas que el blanco
y ¡oh
milagro!
en la
luz de una lágrima
se han
besado tu llanto y mi llanto…
Se ha
quedado tu vida en mi vida
como el
alba se queda en los campos
y hay mil pájaros vivos
en mi
alma en esta noche larga de amor
entre
cantos sin tristezas ni pesares.
Ya la
noche no es tan larga
tendida
a tu lado,
entre
tus caricias
y el
gesto de tu abrazo,
en tus palabras
cuelgan rumores
parecidos
al lenguaje
que
llevas en tu boca de agua,
desde
el más quieto charco
al más
agreste risco.
Esta
noche se ha ido casi aurora,
casi
ronda de luna entre montañas,
noche
rasgada al tiempo repetido
entre
esencias altas y claras,
circundando de emoción
mi
espíritu todo.
Te necesito
Te
necesito,
abro
mis ventanas con flores
de
múltiples colores
para
darte una señal,
un
signo
por
donde puedas encontrarme.
En mi
jardín envuelta
en un
manto de esperanza
mi
cálida voz te llama
para
encontrar tu sonrisa
cálida y sonora
detrás
de un heliotropo,
de un
alelí,
de una
rosa.
Te
necesito,
hablaré
con las mariposas,
les
mencionaré mis deseos
alumbrando
mis movimientos,
buscándote con el pulso agitado
de la
sangre
sobre
el plato frío de mi silencio,
poblado
de ecos y de sombras
como un
ave de marfil en primer vuelo.
Te
necesito,
recorre
mis sentidos sin orillas,
un
viento adolescente en primavera,
la
estirpe de mis cantos se levanta
y mi
sangre convoca tu presencia
y ahora
que te nombro y te reclamo
floto
con movimientos lentos
en el
aire,
en un
rítmico volar de dulces sueños.
Te
necesito, amor,
te
necesito más aún
cuando
los astros encienden sus lumbreras,
mientras
hallan trasluces en las tinieblas,
claridades
en secreto,
noches
que lo son apenas.
Te
necesito,
ven a
mis brazos que ansiosos te esperan,
que
cuidan su misión de fuego puro,
un
caliente perfume de cipreses
tienden
un arco de paz sobre el camino,
las nubes que sustentaban a los cielos,
sueltan
al aire pájaros al vuelo.
Te
necesito,
eres mi
ancla de oro
y
cadena de mi anhelo,
piel
que adivina el pulso de mis ojos,
cruz
que aprieta las nubes contra el cielo.
Quiero
que bajen sombras de amor
a
nuestro cielos,
circundando
nuestro mundo,
sólo
nuestro.
Te
necesito,
estoy
en tus islas encallada,
hambrienta
de amor,
soy una
llama que tu cuerpo reclama.
Es el
capricho que risueño rompe
la cerradura del secreto
que
padece mi corazón.
Ese
miedo tibio que revuela
entre
alegrías e ilusiones hacia tí,
como
alas batientes en el aire,
que
sigue y canta.
Te
necesito,
los
signos de tu voz me reclaman,
despiertan
mi ternura,
desparraman
mi alma enternecida
toda
por tus dulces palabras.
¡Te
necesito!
¡Búscame!
¡Atrápame!
¡Conquístame!
Y dame
algo que sea nuevo.
El
tiempo ya no existe,
aunque
exista la templanza
y la
experiencia de nuestras vidas,
pues
nuestro amor nos llevará
a nuestra auténtica realidad y destino.