Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 2 de octubre de 2018
Cuando ya no hay más palabras
Cuando ya no hay más palabras,
entre los dos, me siento nadie, me siento
nada,
solo un gran vacío.
sin palabras me he quedado,
en un tumulto de voluptuosas confrontaciones,
los sentimientos más profundos
y los deseos más enamorados,
pujan con afán para hallar la dulce salida,
de este laberinto iletrado.
Sin palabras me he quedado
y desesperadamente necesito explicar lo que
siento…
¡confesarte que te amo!
Cuando ya no hay más palabras,
aunque mi amor nunca obtenga,
el premio de tus besos,
yo lo mismo he de quererte,
los que lloran en silencio, porque te llevo,
en el alma como si fuera un sueño.
Y cuando estoy sola en mi cuarto,
sin mirarte yo te veo
y ese viaje inalcanzable que se llama
pensamiento me lleva a todas partes
y me dice que te quiero,
con los ojos del alma sin palabra
y en secreto.
No te tengo a mi lado y este tuyo es,
un dios extraño forjado en mis recuerdos,
reflejo de mi misma suave tersura,
grande por mis deseos,
máscara misteriosa,
estatuas sin palabras,
que he elegido a tu memoria.
Cuando ya no hay más palabras,
Sin palabras te digo adiós cuando te alejas,
cuando cierro la puerta de la noche
y contemplo sin un soplo de aire,
la estrella en que t
tú te alejas.
Pero todo súbitamente se rompe,
nuestras manos se desentrelazan,
en tiempo, polvo,
dejando solo vagos rastros fugaces,
recuerdos en las almas.
¿Sí, las almas finales?
¿Las ultimas, las siempre elegidas,
tan débiles para sostén, eterno
de los pesos grandes?
las almas, sin palabras,
como las alas,
sosteniéndose solas a fuerza de aleteos
desesperados,
a fuerza de no parase nunca,
de volar, portadoras por el aire,
de aquella que se salva.
Cuando ya no hay más palabras,
Nuestro mundo leve y frágil
se
desmorono,
sin palabras,
ya que el tiempo, un minuto era el siglo,
una vida,
un amor.
nos cobijaban nubes cielos, aire, nada,
atravesando mares hechos de lágrimas tuyas
y mías, todo por el silencio solemne y
vulnerable
en que las palabras no existían.
¡a este carta confió la pena de perderte!
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio silencioso.
He de coger mi vida deshecha ente tus manos,
leve girón de niebla que el viento
entre sus alas efímeras y dispersas,
hizo volver la noche con las palabras,
no mudas, ni en silencio quiero nuestro
dialogo,
privado de soñaros.
La vida me lastima
La
vida me lastima,
desde
el momento desde que me dejaste abandonada y sola,
el
dolor me abruma, me hiere,
me
estruja el corazón desgarrándolo,
en
mil pedazos de cristales,
acrisolados
y rotos,
filosos
como dagas punzantes.
Te
escapaste con la intención sobrecogedora,
de
no verme más.
Y
te pregunto:
¿a
qué lejanía te fuiste?
¿en
qué parte del universo te encuentras?
Yo
sigo sola, escombro adelante,
solamente
escombro,
hollando
voy los rastros de tantas perfecciones abolidas.
Años,
siglos, por siglos acudieron a mí, a mi tormento,
a
posarse en él.
rezumaban
sufrimiento y dolor.
La
vida me lastima,
te
marchaste a prisa y yo como lenta rueda,
voy
subiendo hasta el cielo en tu búsqueda.
Piso
añicos de tiempo.
Camino
sobre los días lentos,
en
ardorosas noches en la alta madrugada,
sigue
en su empeño de buscarte.
De
pronto, furtiva y rumorosa una sombra cruzó a mi lado,
como
un galope antiguo, de caballos salvajes,
eras
tú que huías.
Luego
lancé un grito desesperado,
lleno
de furor y de combates,
por
la rabia de haberme dado cuenta ,
que
te habías ido de mi lado.
La
vida me lastima,
a
ti se te derrumbó la hombría,
se
te fue achicando y deshaciendo líquida,
rojiza
y pegajosa,
porque
dejaste de ser humano.
A
gritos desde un lugar que ignoro,
pero
en mi cuerpo se alza erecto, vibrante , mi amor.
Loca,
loca,
loca
de pasión por ti.
A
pesar de que nunca más te veré.
¿Por
qué esta sed que crece desde adentro,
urge
el deseo y trueca lo deseado?
¿Por
qué este inexorable desencuentro entre tu
y
yo, si yo siempre te estuve esperando?
Mis
poemas acuden al papel,
escribiendo
estas cartas de amor que son para ti,
mi
amado amante,
pero
que tú nunca leerás.
Pasado lejano
Pasado lejano,
A veces pienso en ti en forma callada
y miro en el espejo para que me incite a soñar
y aún siento tus manos entrelazadas en las
mías.
¡cómo te siento en mi pensamiento!
Pero son tan sólo recuerdos de un pasado muy
lejano.
Cuando tú me diste del día… el sol,
De la claridad… la luz,
De la noche… su calor.
Pasado lejano,
como un día me diste lo mejor de tu amor,
con intención solemne y segura,
te fuiste para siempre y olvidada me dejaste.
Inútil héroe blanco con venas sin estrenar,
dejaste de lado mi amor puro y total,
que se rompió en mil cristales,
pequeños espejos del ayer.
Pasado lejano,
Tú ingrávido, leve,
eres tú solo para vivir en el cielo monosílabo
del puro arraigo,
de la chispa que con nada se prende.
Así vivirás, yo en cambio en mi silencio
siento tú presencia en mis sueños,
A la cual añoro siempre.
y como un tierno gorrión te abrazo
y te tengo junto a mí
¡ qué lejos de lo acabado!
Pasado lejano,
a veces en la quietud de la noche,
pienso y recuerdo cada instante vivido
contigo,
siento las caricias del viento en mi piel
y simplemente vuelvo a creer
que aún en silencio estamos juntos.
Pasado lejano,
a veces e mi mente se renuevan tus recuerdos,
aquellos que gozamos plenamente al amarnos,
los que nunca vendrán a separarnos,
yo errante solitaria por el mundo,
tú en tu sendero hacia tu descanso de un amor
desquiciante
y
frustrante para ti.
Pasado lejano,
llevo a cuestas un amor herido en la espalda,
por un fracaso que ha sido la desilusión de
los dos,
no teniendo valor para mirarnos de frente,
un solo instante fijamente a los ojos.
Pasado lejano,
sólo te pido que un instante más,
tus pasos vuelvan a mí, un instante más nos una
y nos separe,
un instante más su término declara
y un instante más
aún en un silencio absoluto sus límites
augura.
¡ qué bien nos hace la ausencia ,
cuando nos estorba el cuerpo!
no quiero encontrarte nunca
no
quiero que desperdicies tu vida viviendo lo que imagina mi sueño.