Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 9 de octubre de 2018
Tiempo perdido
Tiempo
perdido,
ya
ido, no volverá,
mi
alma no sufrirá por tu ausencia
y
mi vida cambiará.
Siento
cantos que cruzan mi alma,
en
medio del tupido bosque de las sombras heladas,
traen
el secreto del gozo
y
la felicidad que creí perdida.
El
miedo a sufrir ahuyentó de mis ojos ,
las
palomas del sueño,
ya
no siento la soledad helada,
ni
en la frente, ni en los huesos,
ahora
me llegan los clarines de la risa,
y
la paz apurando,
en
la breve llama la inmensidad del tiempo.
Tiempo
perdido,
apago
de los espejos,
los
mezquinos recuerdos de mi blanda frente,
sostenida
gozosamente sobre los lotos del olvido.
Ahora
todo cabe entre fuertes muros,
que
levanté sin darme cuenta para que la maldad no entrara más,
en
mi vida
y
contra vientos y lluvias,
levantadas
las espadas del miedo y la duda,
en
la paz del umbral se han quebrado.
¡Todo
el cielo azul me acaricia!
Y
espera entre dispersas nubes el amor,
que
me busca desesperadamente,
para
cubrirme con sus brazos, buscar mi cuerpo,
acariciarme
toda.
Tiempo
perdido,
con
pámpanos de luz vivo ahora feliz
y
mi boca los cantos y las risas se oyen por doquier.
Doy
amor, recibo amor,
me
envuelve una nube azul de amor para ser feliz
y
la voluntad de hacer el bien me acompaña.
tiempo
perdido no existe más,
mi
rostro feliz, mis libres brazos
y
todo cuanto tengo,
flores,
cielo ancho y mis poesías de amor,
que
corren presurosas al papel,
no
son para tí,
nunca
lo serán,
éstas
a mi amado que me abandonó,
quedarán
selladas en un cofre que no abriré más.
Todo
cuanto en la vida gozo me pertenece,
nadie
me lo quitará,
lo
guardo entre espigas en mis manos.
Tiempo
perdido,
miro
los largos cercos cubiertos con el cielo,
de
las campanillas azules
y
el tupido naranjo cuyos pájaros daban cada tarde,
su
lección de canto.
Mi
corazón oloroso de jazmines,
tiene
por cinturón los cardenales del río
y
se viste con la verde túnica de los campos.
¡Ahora
vivo feliz, sin crueles mentiras a mi alrededor,
ni
dolores pesarosos!
¡El
amor es único,
debemos
darlo a todos nuestro semejantes,
para
vivir en un mundo de paz,
solidaridad
y no violencia!
Un día triste sin ti
Un
día triste sin ti,
no
quiero más la melancolía, el llanto,
la
tristeza, por no estar a tu lado.
La
vida es todo,
vivir
amando es lo máximo,
todos
nuestros semejantes, pero no es sufrimiento ni dolor,
porque
si es así , el amor debe desaparecer.
Y
no te espero más allá,
de
los fines y los términos.
Miras
de pronto a lo lejos.
Clava
la mirada allí, no sé en qué
y
te dispusiste hacerlo, ya tu alma afilada de saeta,
buscará
otra mirada para conquistar.
Un
día triste sin ti,
yo
no te miro más a donde miras,
yo
te estoy viendo mirar.
cuando
te fuiste,
retorné
a ese sordo mundo sin diferencia del grano,
de
la gota en el agua, en el peso.
Una
más seré yo al tenerte de menos y así
perderé mi nombre,
mi
edad, mi señas, todo perdido en mí, de mí.
Vuelvo
al osario inmenso de los que no se han muerto
y
yo no tengo nada más que perder en esta vida.
no
quiero que te vayas dolor,
última
forma de amar,
me
estoy sintiendo vivir , cuando me dueles,
no
en ti, ni aquí, más lejos, en el año,
de
dónde vienes tú, en el amor tuyo
y
todo lo que fue.
Un
día triste sin ti,
si
no estuvieras en mí dolor,
tristeza
irrefutable,
yo
ya no te recordaría más.
esta
verdad me asegura que nada fue mentira.
y
mientras cada tarde siento en mí alma,
dolor,
tristeza, se dan la prueba,
a
lo lejos de que existió nuestro gran amor,
de
que me amaste, sí de que yo aún te estoy queriendo.
Estoy
sumergida en un mundo de desolación,
de
que no tiene al lado otro ser,
un
dolor ajeno, del que está sólo,
ya
sea con su pena.
Un
día triste sin ti,
queriendo
consolar en tu quimera el gran dolor,
que
es todo mío.
Aún
estoy aquí- según creo- viva
y
escribiendo estas cartas de amor,
que
tú con tu huida inspiraste en mí.
¡ilusionista,
inimitable, vendedor de tristezas,
el
todo poderoso amor perdido!
Alas caídas
Alas
caídas,
te
fuiste volando raudo y veloz de mi lado,
sin
una palabra de adiós,
buscando
desesperado tu nuevo amor,
que
te estaba esperando en el lugar equivocado
y
fue tan raudo tu vuelo,
que
caíste con tu cuerpo y mente en una mar de escombros,
donde
creíste encontrar el amor que esperabas.
¡
pobre hombre desgraciado y tonto!
tus
ojos no se dieron cuenta que te ibas de mi lado,
a
una cueva profunda y maldita,
donde
te iban a dejar en la ruina y destrozado.
Alas
caídas,
la
vida en sus múltiples facetas,
tú
el que decías que me amaba se omnibuló sorpresivamente,
de
otra mujer que tus ojos vieron como la belleza máxima,
quien
te hirió y te engaño con sus ojos pardos
y
maléficos.
¡pobre
de ti mi amado ausente!.
Mi
lástima te inundó y no te diste cuenta,
nunca
más te vi
y
ojala nunca te vea más,
pero
mi dolor y pena sigue por tu ausencia,
sangrando
las heridas de mi corazón,
que
aún no han podido cicatrizar.
Alas
caídas,
mi
vida continuó sin ti
y
surgieron mis poemas de amor
y
estas cartas que te seguiré escribiendo,
porque
el papel blanco me llama
y
me pide que vuelque todas mis penas,
mis
anhelos, mis pesares ocultos.
Y
tú en volandas arremolinadas volaban hacia tu nuevo amor,
ese
amor que te dejó en escombros de pobreza total,
te
cambió en tu país al que la llevaste,
por
otro amor y te dejó en crisis total.
Te
lo merecías , tus locuras provocaban en mí,
el
más grande dolor, mis manos quedaron vacías,
al
quedarme sola.
Alas
caídas,
por
ti la tristeza me la ha robado la noche.
Era
mía, bien mía, pensaba decirla en versos,
darle
forma como dan las lágrimas,
forma
tibia al dolor de adentro.
Pero
estaba clara la noche
y
el papel esperó en vano.
Anduve
sin ti por las estrellas y el aire
y
el olor de las amapolas,
todo
era como un corazón tendido a la confidencia.
Y
mi tristeza está ahora lejos, lejísimo, en las estrellas altas,
en
esa brisa fresca,
que
no puedo aprisionar aunque abro y cierro las manos,
está
ya fuera de mí.
¡gracias,
mil gracias!
soy
feliz en mi soledad,
esperando
el nuevo amor.