Páginas

Estoy Triste


Estoy triste, aturdida, melancólica,
escuchando la lluvia a través de mi ventana.
Añoro al amor que aún no me ha tocado,
¿Existirá para mi algún día?
No lo sé, mi esperanza es como el agua que atraviesa arroyos, ríos y mares.
Ahora, enamorada del amor, tú, el que espero, eres el milagro que me produce dolor apasionado, valiente y audaz, sueños.
Estoy triste porque mi lecho está vacío
y el gran aire que me envuelve, también limpio, sin señales de que tú vendrás hacia mí.
La soledad me invade de lágrimas saladas que como un gran mar en mi pecho se derrama.
Todo lo esperado no llega, las esperanzas se truncan, entre luces distantes,
azar sin respuesta.
¡Qué desilusión tan leve y sutil, sin color, tan vaga como las sombras!
Mi tristeza me la ha robado la noche, era mía, era bien mía, pensaba decirla en versos,
darle forma como dan las lagrimas, forma tibia al dolor de adentro…
Pero, el papel esperó en vano, mis poemas de amor, quedaron dentro de mi alma guardados hasta que te encuentre.
Y mi tristeza se va lejos, en las estrellas altas, en esas brisas frescas.

“Si algún día te descubriera
todos mis cantos olvidaría
y mis versos mi gloria coronaria”

Siento que estoy sola


Terriblemente sola en un lugar extraño, misterioso,
silencioso y la oscuridad me envuelve poco a poco.
Estoy triste, la tristeza me hace temblar toda, mi cuerpo trémulo y diáfono se va por camino un camino sin fronteras, a la nada.
No soy nadie, estoy sola, me dejó el amor inventado, el amor que no existía, el amor totalmente desconocido.
Siento que estoy sola, sin él no soy nada, ni un pedacito de cuerpo, ni un pedacito de alma.
Desaparecí en la niebla envolvente que me oculto tras un velo de gasa sutil y negro.
Sin él no puedo vivir, era mi alegría, mis tonteras, mis confidencias, mis secretos, ahora no soy nada, me falta todo.
Por favor, te esperare siempre, en algún instante de tu vida te acordaras de mí y pensaras en una mujer poeta, muy pero muy pero muy loca, que te deseaba con tinta el alma y su cuerpo clamaba por ti.
Sí era una de tus enamoradas te dije que no lo era, no era cierto, te amé y te amo con mi cuerpo deseoso de ti y mi alma clama por ti.
¡Ven a mí por un instante tan sólo!
¡Ven, acógeme en tus brazos como a una luciérnaga fugaz que llega y se va!

                                                                                                              “la vida es breve
                                                                                                              el amor lo es más aún
                                                                                                              pero la tristeza perdura
                                                                                                              siempre en todo el existir”

Deseo


Por un breve resquicio de mi frente acongojada, se asoman a mi pecho tus sentidos
y tiemblan las barandas de mi cuerpo,
al sentir apoyar tan leve sangre
¡no más llanto!
¡sí, amor, mucho amor estando contigo!
Tus palabras son poemas de amor que llegan a mi alma,
conmueven y sensibilizan mi cuerpo.
Y te desean continuamente.
Y de tu piel sin nube, se levantan las palabras justas y sinceras,
bajo un sol joven de rosas amarillas y mi boca en la boca del verano,
se inicio en el secreto de encontrarte.
La dicha me lleva a enseñar a tu boca a que me nombres y que lleves tus manos a mi pecho, amor que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Pido a la naturaleza y al mar me den la fuerza necesaria para recuperarme,
de esta amarga e inesperada decepción de alguien a quien le brinde todo mi amor
y mi generosidad.

“¿Qué Tejerá tu memoria
madura de andar
los tiempos dibujan los caminos?”