Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 16 de octubre de 2018
Hasta el final te quiero
Te quiero, sí te quiero, por ser leal, por ser
sincero,
ser como ere, especial y único.
El silencio me trae tus ojos de perlas
temblorosas
en oleadas de viento y humo,
con la esperanza de que ya vienes.
Pero, no vienes,
dejas tu perfume detrás de ti.
Te quiero por tu sonrisa.
Por tu humor ácido, anecdótico,
y a veces un poco burlón,
pero aún así te quiero.
Pienso en tu sonrisa
y tu sonrisa está conmigo
y está clavada en mis ojos
desde esta lejanía tan distante.
te quiero por saber comprender.
Te quiero por escuchar
te quiero por tu grandeza desinteresada
te quiero tal cual eres.
No quiero ver la soledad
de saberte tan lejos,
de no escuchar tu voz vibrante y cálida.
Te quiero por tus ocultos besos furtivos,
por tus palabras de amor que jamás escuchare.
La niebla torva del silencio
ahoga tu luz ausente
de mi cuerpo ávido de ti.
Te quiero porque existes,
porque eres como la sal
traída por el viento
Que pega y se va.
Te quiero porque estás en mí.
Enlazada tu alma en la mía
como una sombra de mariposas frescas
como una ciega luz de sombra furtiva.
Es mi camino hacia una libertad madura
con sabor a frescura en este deshojado otoño
de mi vida.
Te quiero y siempre te querré.
“Allá
voy con mis delirios
A
saborear la paz de tu amor”
Amor oculto
Amor oculto, somos seres en
cuerpos disfrazados de sombras sobre la tierra.
Nuestro amor se oculta en el
infinito, allá donde el horizonte se pierde y como en un sueño alguna vez
quizás nos encontraremos en un retorno a
esta corporeidad mortal y rosa donde el amor inventa su espacio para ocultarnos
siempre.
Amor oculto, ¿Las oyes cómo
piden realidades ellas, desmelenadas, furiosas, ellas, las sombras que los dos
forjamos en este inmenso lecho de distancias
y de te quieros en el aire?
Cansada ya de este amor
oculto de una infinidad de tiempo sin medida, anónimos ya que tú y yo somos
nadie, hay heridas por una gran nostalgia de materia, piden estas nuestras
sombras límites, días, nombres.
No pueden vivir ya más, están
al borde del morir en la nada.
¡Acude, ven conmigo, tiende
tus manos, tiéndeles tu cuerpo!
Los dos les buscaremos un color,
una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, sé que
tu carne se calmará su enorme ansia errante, mientras las estrechamos
ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encontrarán su reposo y
la paz.
Se dormirán al fin en nuestro
sueño abrazado y protegido porque tú y yo estamos juntos, ya no somos sombras.
Amor oculto, así al
separarnos, al nutrirnos nuevamente sólo de sombras, en la lejanía, desde muy lejos,
ellas tendrán recuerdos, ya, tendrán pasado de carne y hueso y no tan sólo
imágenes difusas, efímeras, fotos borrosas.
Y al terminar nuestro afanoso
sueño, quimera de encontrarnos, otra vez, será el retorno a está corporeidad
mortal donde el amor inventa su infinitud ocultándonos a la realidad de no
vernos ni tocarnos nunca.
Mis ansias te esperarán
siempre, para que desde mi alma broten palabras que despertarán con tu amor en
poemas que diligentes van al papel que las espera siempre en un silencio que es
un puente de amor hecho de poesía.
“Cuando
la tarde apaga sus colores
y los
astros encienden sus lumbreras
surgen
llenas de encanto
las
quimeras”
Volverás a mí
Volverás
a mí, pronto, muy pronto, despacio, lentamente
como
un león en celo, desmelenado y con ojos relucientes.
Yo
te esperé largo tiempo mirando a través de la niebla de mi ventana anhelosa y
triste pero a la vez esperanzada de que volverías a mí.
Desde
siempre cuando nuestros cuerpos se atrajeron,
desearnos
era inevitable,
cuando
nos entregamos al lenguaje de los labios,
nos
traicionaron las palabras.
Cuando
abrí la puerta, el perfume lejano de tú ausencia
me
acarició la piel, saturada de calles ,
de
tumultos, de ruidos, de sopor.
Sentí
que me abrazabas,
sentí
tu aliento tierno sobre mi nuca,
Y
tus labios sedientos se movían sobre todo mi cuerpo.
Tus
manos hechas caricias bautizaron mi frente enferma por tu ausencia y dibujaron
mi cara toda iluminada por tus ojos relucientes,
entibiando
mi cuerpo deseoso de tus besos.
Volverás
a mí, te necesito, mi cuerpo clama por ti,
mis
senos doloridos de deseo se agitan en borracha entrega
y
agitan la soledad que se deben.
En
el espejo hallarás la memoria que dejaron tus manos y las mías cuando juntos
recorrieron nuestra piel.
Mírate
y repite en sordina mi nombre
como
una letanía hasta que al fin encuentres el deseo de volver a mí, para terminar
abrazados y sedientos uno del otro.
Enséñale
a mi boca a que te nombre
y
llévame las manos a tu pecho, amor,
que
desnudándote camines sobre el muro que cerca mi silencio sólo roto por mis
lágrimas pidiéndote que vuelvas a mí.
Volverás
a mí, y los dos entonces nos desnudaremos de ropa y pudor y haremos el amor
minuto a minuto,
entrelazando
nuestros cuerpos como dos enamorados por siempre.
Volverás
a mí, a tú amor y tu pasión
para
no alejarte jamás
para
volver a la locura de nuestro amor
“Crecías hacia adentro de mi dolor
cuando hería mi piel con tu belleza
y al roce y al llamado de tus ojos
se alzaba de mi sangre un poema”