Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
miércoles, 7 de noviembre de 2018
No sufro más por amor
No
sufro más por amor,
a
mi pesar tu alejamiento no puedo olvidarte,
¿Qué
es el olvido?
¿Existe?
¿O
son fantasías que uno tiene escondidas,
dentro
muy dentro del alma?
¡ojala
yo pudiera olvidarte!
pero
es tanto lo que te amé y te amo,
que
para mí será hasta la eternidad.
esta
carta de amor es para ti como todas las que te escribí,
pero
nunca las leerás,
no
te acercaras a ellas,
no
las busques ellas se ocultaran de tí.
¡que
pena me da que no puedas leerlas!
pero
mis ángeles que me protegen no quieren,
que
tú las leas.
No
sufro más por amor,
estoy
en paz no sufro más por amor,
la
poesía está siempre en mí,
dentro
mío y busca afanosa,
anhelante,
páginas
en blanco o trozos de papel,
para
volcarse en ellos,
dando
color, amor, a mi vida.
El
tiempo está en suspenso.
Lentamente
me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro
esa presencia que sutilmente, solapadamente,
en
silencio absoluto, piensa en mí.
Labios,
una flor,
su
perfume es mi dolor,
ausencia
tenaz.
No
sufro más por amor,
aquí
estoy bajo la desgarradora soledad de tú recuerdo constante,
temblando
mi cuerpo a no tenerte al lado mío,
derramándome
mis gritos bajo tu piel fantasmal
y
traicionera,
queme
ahoga desde esa distancia tan presente,
ya
no se definir en la distancia,
si
estas presente
y
me matas con tu ausencia,
o
si es tu ausencia tan fuerte
y
arrogante que vive presente en mi forma afiebrada.
Tu vida sin valentía
Tu vida sin valentía,
sin siquiera mirar de frente, sin palabras al
oído,
sin nada,
como si yo fuera nadie, te fuiste de mi vida.
Tristeza es que mi corazón te llame a gritos,
y tú no estás aquí para escuchar su soledad y
sus lamentos.
Desleal fuiste con todos mis poemas de amor
que te escribí.
Tu cuerpo se deslizo de mi lado,
como las olas en la arena
y como las olas, rompiste mi corazón anegado
de tristeza.
Tu vida sin valentía,
te restiraste y aceptaste sin valentía,
el juego de no ser…
hoy no quiero que leerás mis poesías,
es como si abrieras una herida en mi alma.
Tú eres ya memoria sin progresión posible,
un espacio vacío de estado silencioso,
que retrae todo signo e idea que regrese del
pasado.
Y tú eres divergencia al intentar tan sólo
nombrarte.
Eres línea de ceniza en mi vida,
escrita o reflejada en un espejo roto,
un viento se levanta para llevarte lejos
y negar tu existencia
y de ti queda la duda de una sombra borrada.
Tu vida sin valentía,
ahora sueño continuamente con nuestra pasión,
con nuestras noches intensas de amor,
con nuestras risas compartidas.
¡que inocencia total!
¡qué significado tiene hundirse en el pasado,
si ya se perdió en la nada del vacío!
dormíamos la vida entrelazados,
ajenos a la voces de todos los amates del
pasado,
pero nuestro vínculo se rompió
y te lanzo al vacío de otra vida.
Tu vida sin valentía,
aún así no acepte ver cerrado el destino,
y entre al fuego en donde estabas para
abrazarte y besarte,
con todo mi cuerpo, mas no te halle.
Debo dejar de preguntar si ha valido la pena,
dedicar toda una vida a amarte,
con frenesí y pasión.
el río es el reflejo del sueño de la vida,
silenciosas gaviotas cortan de blanco el aire,
pastos tiernos, enredaderas, florecen en las
riveras.
Bandada de golondrinas corta el agua azul del
cielo
y yo triste y desolada clamo por tenerte,
otra vez a mi lado.
el sueño del reflejo es el rio de la vida.
Tu vida sin valentía,
recuerdo tu mullida voz sediciente,
que ahogaba mis palabras por tus besos,
requeridos por mí, con gozos, ternuras y
deseos.
Te fuiste sin valentía,
sin una espiral de adioses de tu boca
y así sin saber razones se cerró nuestro libro
de amor.
Me dijiste adiós
Me
dijiste adiós,
Sin
una lagrima en tus ojos, Ni tristeza en tu corazón,
Me
sentí acongojada, lastimada,
Herida
en lo más profundo de mi alma,
No
pretendí nunca que me amaras por siempre,
Pero
si cuando ya no te animara el sentimieto hacia mi,
Me
lo dijeras sin causarme este profundo dolor.
Me
dijiste adiós
Al
cabo de un segundo después que me dijiste adiós,
Me
estaba muriendo,
Seres
inanimados robaron mi vida,
La
incertidumbre golpeaba en mi pecho,
Al
cabo de un segundo, la fuerza de mi amor hacia ti,
Me
sacudió profundamente y logre el espacio del silencio.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré iniciar el principio de mi vida sin ti a mi lado?
Entre
las leyes de lo negro y blanco,
Entre
el conocimiento que me abarca el próximo instante de la luz,
Del
sí o no, en la circunstancia,
Si
tu adiós escurre mi espíritu en un gélido invierno.
Me
dijiste adiós
Si
al paso encuentro las cadenas,
Desde
mi cierta inocencia envuelta en sangre
Y
telas de arena bajo la gris sabana
De
mi lecho sin ti.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré andar?
En
esta noche de lastima,
Sacúdete
bajo las sombras de mis manos,
Que
me esculpen entre la humedad y el polvo.
Me
dijiste adiós
Miro
pasar la sombra,
Un
reverso de luz donde nunca he sido nada,
Noches
¡Oh prodigio!
Tus
manos dejan las mías sin prisa pensativas,
Aplacando
alabanzas,
Sin
arpa ni música,
Bajo
esta ceremonia de dolor.
Me
dijiste adiós
Miro
mi vida,
Y me
dejas escribiendo estos versos,
Donde
no vuelvo a reír,
Donde
la roca profundiza en mis raíces,
Silencio,
culpa,
Mis
ojos tristes y este amor que llora a tus pies.