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Profunda calma


Es el lugar donde la paz profunda, la quietud extrema,
nos sumerge  en un bienestar de amor.
Es en esas noches tan especiales
que entre versos y poemas de amor
nos encontramos con nosotros mismos.
En un mundo irreal y único,
volamos a otras esferas a encontrar
las palabras  únicas, las frases, las metáforas
que envuelven como lazos entrelazados nuestro poema de amor.
Profunda calma, no la turbia ni el ave del sueño
con fría agua, y los tranquilos fantasmas que pueblan en derredor,
solo puede iluminarla las luciérnagas con su luz brillante
sobre el cielo azul de la noche.
Tal vez alguien ha sentido la voz
 clara imperiosa que como una blanca
Segadora busca romper la profunda calma.
tiéndete  a entre las amapolas florecidas
apoyado has de pasar, sin que te hiera con feroz lanza
queriendo que la luz de la calma se esconda
En la noche de horizonte sin fin.
Que la profunda calma descanse en ti,
así se calmará tu enorme ansia errante.
mientras nos estrechamos ávidamente entre
almas colmadas de amor.
Nuestro reposo debe ser absoluto
sin ansias,
sin desvelos,
sin penas,
sin dolores,
son deseos absolutos de vivir plenamente
en una profunda calma, insuperable, impertérrita.
Y desde la oscura lejanía del horizonte
viene hacia nosotros un bálsamo errabundo
que nos da fe y amor.
Busca el arrullo de horas muertas 
con mil ojos confundidos
y caricias con vientos indiferentes
que den a mi alma la profunda calma que ansío.

                                                                 “Un silencio de voces mentoladas
                                                                 Y ojos cenicientos de cristal
                                                               Esperan el tiempo como
                                                              Letargo impreciso”

Mil horas


Mil horas, tan largas pero también tan cerca.
Se detuvo el tiempo en un instante
ya fue olvido.
Mil horas de espera interminable
tú tan lejos y yo tan cerca de ti
que alargo mi brazo en un indefinido tiempo de espera
y tú no estás conmigo.

Mil horas son mil instantes de profunda espera
ya que tú en la distancia , allá lejos
y en este Hoy de mi vida ni cerca estás en mis brazos.
Mil horas de trágica nostalgia,
es dolor y locura no estar contigo,
abrazada a ti con nuestro amor imposible y ensangrentado.

Mil horas de contemplación insondable,
inconmensurable la noche de la espera
que fue poco a poco diluyendo en una nada.
La vida cambió tan de repente como si nada,
sin los sueños cuando estaban allí delante.
¡ Qué lejos al parecer de los ojos!.
Parecían nubes altas, fantasmas sin asideros,
horizontes sin llegada.

Mil horas donde estamos del otro lado de los sueños que soñamos,
a ese lado que se llama la vida que se cumplió.
Aguardo a que fervores estivales
recuperen las huellas de tu cuerpo
y resuelvan en cánticos frutales el fuego que nos servía de sustento.

Mil horas en larga agonía por tu desaparición
envuelta en misterios insondables y trágicos.
Mi alma muere lentamente temblando y pensando tan sólo en ti,
el necesitado y hasta mi corazón multiplicado
arderá entre las ramas del umbrío bosque.

Mil horas  de viento helado
azotando mi cuerpo desesperado, es un aire inverosímil,
que golpea mi cuerpo
y empuja mi sangre con ímpetus instantes de tristeza y  angustia.

Mil horas en las que soy medio abrazo apenas
y apenas medio beso,
tú no estás , no me completas.
Mil horas sin amor , mil horas de dolor , pena
y hondo sentimiento de heridas en mi corazón latiendo a prisa.

“ De pronto el amor se fue
ya era la noche,
duele el alma,
el día no se acerca

Amor oculto


Amor oculto, somos seres en cuerpos disfrazados de sombras sobre la tierra.
Nuestro amor se oculta en el infinito, allá donde el horizonte se pierde y como en un sueño alguna vez quizás nos encontraremos en un  retorno a esta corporeidad mortal y rosa donde el amor inventa su espacio para ocultarnos siempre.
Amor oculto, ¿Las oyes cómo piden realidades ellas, desmelenadas, furiosas, ellas, las sombras que los dos forjamos en este inmenso lecho de distancias
y de te quieros en el aire?
Cansada ya de este amor oculto de una infinidad de tiempo sin medida, anónimos ya que tú y yo somos nadie, hay heridas por una gran nostalgia de materia, piden estas nuestras sombras límites, días, nombres.
No pueden vivir ya más, están al borde del morir en la nada.
¡Acude, ven conmigo, tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo!
Los dos les buscaremos un color, una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, sé que tu carne se calmará su enorme ansia errante, mientras las estrechamos ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encontrarán su reposo y la paz.
Se dormirán al fin en nuestro sueño abrazado y protegido porque tú y yo estamos juntos, ya no somos sombras.
Amor oculto, así al separarnos, al nutrirnos nuevamente sólo de sombras, en la lejanía, desde muy lejos, ellas tendrán recuerdos, ya, tendrán pasado de carne y hueso y no tan sólo imágenes difusas, efímeras, fotos borrosas.
Y al terminar nuestro afanoso sueño, quimera de encontrarnos, otra vez, será el retorno a está corporeidad mortal donde el amor inventa su infinitud ocultándonos a la realidad de no vernos ni tocarnos nunca.
Mis ansias te esperarán siempre, para que desde mi alma broten palabras que despertarán con tu amor en poemas que diligentes van al papel que las espera siempre en un silencio que es un puente de amor hecho de poesía.

“Cuando la tarde apaga sus colores
y los astros encienden sus lumbreras
surgen llenas de encanto
las quimeras”