Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 25 de noviembre de 2018
Siento que estoy sola
Terriblemente sola en un lugar extraño, misterioso,
silencioso y la oscuridad me envuelve poco a poco.
Estoy triste, la tristeza me hace temblar toda, mi cuerpo trémulo y diáfono
se va por camino un camino sin fronteras, a la nada.
No soy nadie, estoy sola, me dejó el amor inventado, el amor que no
existía, el amor totalmente desconocido.
Siento que estoy sola, sin él no soy nada, ni un pedacito de cuerpo, ni
un pedacito de alma.
Desaparecí en la niebla envolvente que me oculto tras un velo de gasa
sutil y negro.
Sin él no puedo vivir, era mi alegría, mis tonteras, mis confidencias,
mis secretos, ahora no soy nada, me falta todo.
Por favor, te esperare siempre, en algún instante de tu vida te
acordaras de mí y pensaras en una mujer poeta, muy pero muy pero muy loca, que
te deseaba con tinta el alma y su cuerpo clamaba por ti.
Sí era una de tus enamoradas te dije que no lo era, no era cierto, te
amé y te amo con mi cuerpo deseoso de ti y mi alma clama por ti.
¡Ven a mí por un instante tan sólo!
¡Ven, acógeme en tus brazos como a una luciérnaga fugaz que llega y se
va!
“la
vida es breve
el
amor lo es más aún
pero
la tristeza perdura
siempre
en todo el existir”
Celos no compartidos
Celos
no compartidos, sentimiento para mí extraño,
nunca
sentido, el ser humano para ser sensible y humanitario no debe sentirlos.
El
amor que inventamos sin tierra ni sin fecha donde posarse ahora,
el
gran amor en vilo.
Y
que quizás detrás de telones de años, beso bajo cielos que jamás hemos visto,
será,
sin que lo sepan esos que creen dárselo, trascendidos a su gloria al cumplirse,
por fin, de ese beso impaciente que te veo esperando palpitante en los labios.
Sin
celos compartidos, sin sentimientos impuros,
sin
ayeres, ni pasados, todo el amor completo en un tan sólo un beso.
¿Será
este minuto próximo a mañana o el siglo por venir
o
en el borde mismo ya del jamás?
No
se pueden sentir celos aun existiendo otros amores vividos o por venir, si el
verdadero amor no nos ha tocado,
está
muy distante o muy cerca, no se sabe, no se sabrá nunca.
¿Vivos,
muertos?
¿Lo
sabemos?
¿Con
tu carne y la mía, con mi nombre y el tuyo?
¿O
ha de ser ya con otros labios, con otros nombres y siglos, esto que está
queriendo ser hoy, aquí, desde ahora?
Eso
no lo sabemos por esta razón no debemos sentir ni un lacito de celos, los celos
déjalos para otras almas que no conocen el verdadero amor.
Los
celos son voces heredadas de una savia secreta de aguas en descanso y una luz
de amor celosísimo corre sinuoso por el cuerpo mojado de nostalgia.
Y
ahora este poema está en el manglar de los espejos, agua clara que corre lenta,
que toca y acaricia ramas, luz invernal, incierta, que como el agua toma forma
endurecida de la arcilla al ser tocada por los celos enfermizos y eternos.
¡Basta
ya!
Los
celos son verdades teñidas de mentiras,
de falsos engaños, de cruentas verdades dichas a medias, sin terminar en equívoco.
El
amor debe ser libre, ni caos, ni con escalofríos sufrientes, debe ser diáfano,
claro,
terno como una lluvia interminable del estío y en esta página vacía la luz de
mi alma ha recogido un pentagrama oculto, el de los celos mórbidos y
maliciosos, enfermos de un amor inexistente.
“la
soledad
enferma de
silencio
goza de salud”
El aroma de tu piel
El aroma de tu piel recorre mi cuerpo en oscilaciones ondulantes
dejando en mi cuerpo tu perfume eterno del amor.
En el ayer y en el Hoy siento que me buscas con una luz de canto suave
y melodioso en una
escala de penumbras con una música en el aire, un murmullo apenas que
sonroja mi alma.
El aroma de tu piel me ha impregnado toda, siento el latir de tu
ausencia, tu voz sin sílabas
de otra voz lejana.
Te quiero cerca de mío,
mis puertas están abiertas para ti,
quiero tu rostro vuelto hacia mí,
en una escena más de nuestra vida.
Es mi sueño tenerte entre mis brazos tejiendo la trama de lo íntimo con
una aguja de cristal.
No quiero que el tiempo, araña voraz,
desteje con saña lo por mí que he
bordado en ti con una
aguja de coral, ni que el sueño, inasible colibrí, se me vuele de las
manos alejándome de tí.
El aroma de tu piel ya no se diluirá más en la distancia, por el
contrario, me envuelve más y más, como remolino, donde confluyen todos mis
raudales, unos arrastran tiernos recentales,
otros se encrespan con furor felino.
Madrigales de amor nutren el confundido torbellino.
Incuba el pecho una avidez de trino, se alzan hondos relinchos
genitales.
Vendrás hacia mí buscándome infatigablemente desde el fondo de mi espejo
claro
donde mi eterno catalejo te pierde,
te encuentre, te construye, te reitera.
Quiero contigo vivir mi libre albedrío, no ser tu prisionera ni tu esclava,
sí quiero ser tu amante en instantes inolvidables y eternos.
El aroma de tu piel como respuesta a mi mudo ruego de mi ansiedad,
de esplendorosa inquieta escala,
el parapeto altivo de mi cuerpo y tu sudor viril y tu sosiego,
hacen despuntar , inédito, el temblor del fuego que enciendes en cada
latido de mi piel desnuda y cálida.
Necesito el dibujo de tus labios prietos en una madura respuesta a mi
mudo ruego de ansiedad de tenerte conmigo
“El
gozo de ser amado
Es
la impoluta confidencia
de
dos almas que han hallado
la
voz silenciosa del encuentro”