Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 5 de diciembre de 2018
Las calles del miedo
Las calles del miedo,
esas, las oscuras y escondidas
entre resquicios de mi alma
de experiencias dolorosas
vividas en el pasado de ayeres.
De ellas no sabía salir,
eran laberintos intrincados,
tenebrosos, desolados,
me sentía zarandeada, engañada,
en una red de mentiras y falsedades sin fin.
Te amaba más allá de esta vida,
eras mi faro, mi luz,
mi existir todo
y cuando tú derrumbaste,
con un golpe tajante y frío
ese castillo de cristal
que juntos habíamos construido,
mi mundo se derrumbó en pedazos,
desperdigados por los nortes,
sures, estes, oestes,
detrás del sol casi negro
y de la luna amarilla
con reflejos de espejos.
Me dejaste
en las soledades del temor y pesares
con el espíritu desdoblado
como telas de tisú rojizas y llameantes.
Las calles del miedo,
imperecederas, encubiertas,
atadas con lazos invisibles
para que se las lleve el viento huracanado
y las arremoline
en abismos profundos del olvido,
en cuevas jamás encontradas,
nunca más.
¿Qué he hecho yo
para merecer la desgracia
de no ser amada
por el ser que en algún instante
de ese pasado
me amó con desesperación?
La vida me plantea esquinas,
rincones, vueltas, giros inesperados
frente a los cuales
no supe ni pude estar preparada.
Las calles del miedo
que desde las penumbras me acosan,
me sumergen en vahídos
y mareos danzantes
con sones de trompetas de submundos
que me hacen emerger inmóvil y estática
como estatua cubierta
de flores marchitas y enredaderas secas.
Las calles del miedo
que atraviesan en breves instantes
este hoy que vivimos con ellas
como muros del tiempo,
recordados a veces,
olvidados otras,
pero siempre dentro de nuestro pasado
como experiencias vividas
que nos elevó a vibrar
en la sensibilidad del llanto,
de la queja, del lamento.
En este hoy
las recorro en puntillas,
sin pies en la tierra,
volando con alas rotas
que se mueven hacia este mundo
más feliz
en el que vuelca mi todo
en poemas, prosas, versos,
porque la vida me está despertando,
nuevamente,
al amor de vivir,
de volver a ser yo otra vez,
conmigo misma,
a quererme y a querer
al mundo que me rodea.
Ahora estoy absolutamente
enamorada de la vida,
piso fuerte
y con mis totales sentimientos
la tierra me acoge
en todo su esplendor y brillo.
Vivo, vibro, danzo, canto, escribo
con todo mi amor,
ya las calles del miedo
desaparecieron en la nada
de mis pensamientos,
no dejando huellas
de heridas ni dolores.
Ellas me condujeron
a ser lo que soy hoy,
una mujer poeta
colmada de amor.
Entre Flores Y Aromas
Entre flores y aromas
he abierto las
ventanas de mi alma
para que tú navegues
entre mis flores.
Hoy mi vida huele a
manzanas
y a frescura de
naranjas
recién cortadas,
creo que desde
siempre te amé
más que a cualquier
cosa que yo amaba.
¿Es tu amor?
¿Es tu piel?
¿Es tu nombre?
Eres tú amor,
el que todo el tiempo
me acompañas.
El aroma de flores
vive en mi corazón,
con suavidad,
fortaleza,
florece dejando un
sabor dulce
abriéndolo con delicados pétalos.
Los suspiros por ti,
llevan aire de aroma.
Aroma de flores
esparcidas de mil colores,
colores de diferentes
rosas, alelíes,
tulipanes, girasoles,
que hacen de tu
rostro un idioma,
idioma que de mis
letras
las escribo para ti
como los mejores tulipanes
tempraneros y en flor.
Entre flores y aromas
te amo,
entre esplendores que iluminan
las noches románticas de pasión.
Hoy escribo letras
en cada pétalo de
flores,
escribo poemas, prosas, versos
y a él se los dedico,
a mi inspiración
que hace de mis versos rosas perfumadas
salpicando mis poemas
con dulce miradas y
tiernos besos de amor.
Nos rodean aromas,
flores y velas,
estamos unidos a la tenue luz
que brilla sombreando
nuestros cuerpos en
éxtasis de amor.
Son las flores
manantiales de sueños
y de ilusiones y de
sus tallos
vemos florecer
nuestros corazones.
Las prosas poéticas
que mi numen me
inspira
van en busca de las
flores,
los frutos, los
aromas y sabores,
van para no volver
o para volver con
ellos.
Unos van a los
jardines,
otros al nido de amor
cálido y latiente,
el perfume y el color
misteriosamente los
elevan
por cielos azules y claros
hacia el amor que los espera
entre mil frutas y
aromas dulces.
Un pájaro y una flor,
un jilguero y una rosa,
habitan en lo
interior del ideal del poeta.
Entre flores y aromas
vivimos tú y yo
y las prosas poéticas
de nuestro amor
nos envuelven con
ímpetu alado
y nos ascienden
entre nubes de
algodón
desde el paraíso florecido,
entre risas y lloros en flor.
El perfume y el color
misteriosamente elevan
nuestras almas de
poetas
cruzando el éter
para beber luz en las
estrellas,
dormitando en el
silencio blanco
de la luna llena.
Volamos juntos
al espacio entre flores y aromas,
con las alas de todas nuestras canciones
irradiando ilusiones
por doquier,
ebrios de luz
como una estrella errante…
No me olvides
No me
olvides,
pedazo
de mi alma,
sensación
del alma mía,
mi
ritmo de la noche,
hechizo
de melancolía.
No me
olvides,
sangre
de mis venas,
constelación
de milo estrellas,
manantial
de nueva vida,
origen
de la cadencia.
No me
olvides,
eres mi
aurora virgen,
dueño de mis sensaciones
y en el
silencio que nos llega
hasta
el alma
sin
saber de que ausencia de ruidos
está
hecho.
¿son
letras,
son
sonidos,
son
vuelos inspirados y cortos?
No me olvides,
milagro
divino,
príncipe del lejano mar,
soy tu claridad en la inocencia,
relámpago
de cristal.
Vivamos
en el paraíso,
sones
primeros,
vírgenes
tanteos de labios
estrenando
los goces
de los
tiempos del alma.
No me
olvides,
ternura
de la tarde,
nostalgia
de la luna,
esperanza cantada,
ilusión
nocturna.
No me
olvides,
suspiro
en madrugada,
encanto
de la naturaleza,
obsesión
del amanecer,
impresión
de la belleza
reflejada
en nosotros dos.
No me
olvides,
delfín
de los cielos,
fulgor del arte innato,
eres el
aire que respiro,
yo te
amo tanto…
No me
olvides,
te
buscaré por lugares ignotos,
sin que
lo percibas,
te
llamaré en instantes nítidos,
claros,
momentáneos
y tú, mi amado,
escucharás mis suspiros,
mis frases de amor.
No me
olvides,
pienso
en ti,
ésta y todas las noches,
pondré
a vivir en cada rosa
y en
cada lirio
que tus
ojos miran
y en
cada trino
cantaré
tu nombre,
soñando
que no me olvidaste.
¡Qué
sosegadamente
se
hacía la concordia
entre
las piedras,
los luceros,
el agua
muda,
la
arboleda trémula,
todo lo
inanimado
y el
alma mía
dedicándotela
a ti!.
No me
olvides,
entre
las luces y las sombras,
a la
luz de quererte
por la
tierra y el cielo,
planos
suaves de nubes,
iré hacia ti
con mi
cántico dulce
que en
mi cantaba.
No me
olvides,
pintaré
de rosa el horizonte
y de
azul los alelíes
y
doraré de luna
tus cabellos.
No me
olvides,
así la
vida
pasará
feliz entre las flores,
los
cantos
y fulgores
de un
amanecer único,
sin que
enturbiar consiga
su
transparencia ufana,
el no tener mañana
como no
tuvo ayer.
No me
olvides,
de
nuestras fugaces dichas
es el
fugaz emblema
y
cuando las hojas de la flor
esconden
su perfume
se
extiende como el canto
pero
nuestro amor
es más
fuerte
e
inextinguible,
y con
su encanto
da
fulgor
a la alborada recamada
de oro
matinal.
¡ No me
olvides,
óyeme
en mi susurrar sonoro:
te amo
cada instante más!