Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 29 de diciembre de 2018
Temor fugaz
Temor fugaz, breve, vacilante,
me enfrenté a él
reconcentrada y penetrante,
sola, muda, predestinada, esclarecida,
en mi aislamiento profundo, en mi hondo centro.
Mi sueño errante y mi soledad hundida
se dilataban por lo no existente,
hasta que vacilé
cuando la duda oscureció mi alma por dentro.
Temor fugaz,
que entre dos tinieblas me perdió
y me cobijó entre turbas alas,
sin riesgos ni desafíos
en una lejanía sin memoria
de encantamiento,
sin una presencia de deseo
alejándome por un instante de
ti.
Temor fugaz,
como un aterciopelado telón
se entreabre y deja pasar
una sombra oscura, de duda, de inquietud.
¿Por qué aparece de esta manera
misteriosa y solapada?
No quiero sentirlo,
trato de no sentirlo,
tengo la leve sospecha
de que me avisa
que en mi vida el amor se alejó despacio,
dejando tan sólo un rastro de recuerdos,
un indicio de imposibles
que me fustigan la piel
con una impaciencia dominante,
con un hervor que calcina
mi corazón desenfrenado
a encender nuevas fogatas
de amores renacidos
como las estrellas cuando brillan
con intensidad en el azul cielo.
Temor fugaz, me hace perder
en el medio de palabras diferentes.
No deseo dentro de mí, la ilusión
de la incertidumbre, la inconsistencia.
Deseo una nueva estación en mi vida,
el viento del amor
golpea a mi puerta
pero la pasividad me impide abrir.
La prevención
de un torbellino de emociones
como una tormenta
puede lavar las heridas más profundas.
Temor fugaz,
pasó y no dejó huellas,
ahora revivo, canto,
creo en el amor que me espera
renaciendo en mi vida
la alegría de vivir
con emoción, desorden, ligereza.
Necesito todos esos sentimientos
que vienen con sabor,
con una cierta mezcla
de un pedazo de soledad
sediento de amor.
Temor fugaz,
se que nunca será demasiado tarde,
el dolor y el miedo,
nunca serán mortales,
hasta la herida más profunda
se cura en el mismo lugar
donde una nueva piel se formó.
El amor puede tocar en cualquier momento.
¡Estoy aquí!
¡Siempre voy a estar aquí,
esperándote, amor,
sin dudas ni sombras titubeantes!
Surgió la luz y me elevó
al cenital esplendor
donde todo está claro,
no hay dudas ni temores.
Ya no estoy dentro de la niebla,
el tiempo eleva las anclas,
el silencio pleno de amor
echa al vuelo enmudecidas campanas
y cumplen su juramento
los horizontes del alba,
la vida toda de día, pura,
flota en el agua,
en el aire, en la nada.
La espera
La
espera,
con
infinita calma y paciencia,
expectante,
te
busco como a una flor,
no
lejos de la noche,
mi
cuerpo mudo se abre
a la
delicada urgencia del rocío.
Hay en
la espera, un rumor a lila,
rompiéndose.
Y hay,
cuando viene el día,
una
partición de sol
con
pequeños soles negros.
Y
cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas,
busca asilo en mi garganta
para
que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
La
espera,
en ella
he dado el salto de mí al alba,
he dejado mi cuerpo junto a la luz
y he
cantado la tristeza de lo que nace.
Soy la
silenciosa en el desierto,
la
viajera con el vaso vacío,
la sombra de mi sombra.
Sin
desesperación ni ahogos,
sólo
con penas profundas,
te espero tan sólo por un minuto
de vida
breve, único,
de ojos
abiertos
que te
ama en su mirar,
danzando
de alegría entre flores pequeñas
como
palabras sentidas y dulces.
La
espera,
desnuda
en el paraíso de mi memoria,
sin
conocer el destino de mis visiones,
tengo miedo de no saber nombrar
lo que no existe.
Salto
de estrella a estrella,
de
sombra en sombra,
muero
de muerte lejana,
la que
ama al viento.
La
espera,
mi memoria iluminada
es como
una galería
donde
vaga la sombra de lo que espero.
No es
verdad que vendrá.
No es
verdad que no vendrá.
La
espera,
no quiero ir tras tu búsqueda
como
sonámbula y transparente
en
nuestro nido de hilos que tú dejaste
y ahora
rígido sólo me danzo
y me
lloro
con tus
recuerdos
doblemente
sufrida
en la
memoria de aquí y de allá.
Y en la
noche un espejo de cenizas
como una visión lejana
refleja
tu amado rostro,
en mi
corazón de medianoche.
La
espera interminable,
pasa
lenta, con pausas dolorosas
y en un
canto arrepentido,
vigía
detrás de mis poemas,
me amordaza, me quiebra,
me
inunda de llantos largos.
La
noche que fue de los dos,
se
dispersó con la niebla
y
quiero mirar tu rostro una vez más
hasta que se aleje de mí
el miedo
como un
pájaro al borde filoso de la noche.
Pero el
silencio sin ti es cierto
y por
ello mis palabras vuelan en el aire
porque
estoy sola y escribo.
No, no
estoy sola,
hay
alguien junto a mí que tiembla.
Delicia
de perderse en la imagen presentida,
voy en
busca de quien soy,
peregrina
de mí,
voy hacia la que duerme
en un
país al viento.
Traición Inesperada
Traición
inesperada,
que
raya el silencio del espacio,
confié
y amé
con
alegría y felicidad
pero un
viento huracanado,
violento,
azotó
mi alma,
era la
mentira,
el
engaño
de tus
palabras.
Como en
una inmensa alfombra
de
esmeralda,
el mar
se ensanchó del espeso espacio
que
cubría mi cuerpo
rodeando
con caricias falsas
las que creí verdaderas.
Inútil
te busqué
y te
perseguí
debajo
de la piel
de mis
sentidos,
te
entregué mi espíritu
abierto
a esperanzas
que tú
hipócritamente
despertaste
en mí.
Traición
inesperada,
te fuiste sin decir palabra,
moviendo
la distancia
como
las alas
batiendo
por detrás de mis oídos,
fatigando
mi corazón
y mi
respiro
entre
tus cantos de notas aterciopeladas
y
poemas de amor
que me entregaste
con
mentiras
ciertas
y dolorosas.
Traición
inesperada,
parecías
un guerrero
de
indomable valentía
pero al
falso golpe
de tu
lanza
al
polvo rodaste
detrás
de mi camino.
Fuiste
para mí,
en un primer momento
un
bizarro caballero
pero atacaste
de frente,
a la
perfidia a la traición.
¿Dónde,
dónde
se han escondido,
en que lugares secretísimos
la
sinceridad,
la
bondad,
la solidaridad,
la ayuda mutua,
el frescor de las almas?
Busco
y
vuelvo a buscar
y sólo
se asoman
entre
ramas oscuras
las
mentiras,
las
falsedades,
los
malos
que
acosan
a los
seres buenos.
Traición
inesperada,
lentamente
me
sumerge en la nostalgia
de tu
ausencia,
me
ahogo en tu silencio,
respiro esa presencia
esquiva
que me
niegan
tus
manos
y tus ojos.
Extraño
tus palabras,
tus
canciones
y veo
en el recuerdo
tu imagen juguetona
recorriendo mis cabellos
con tus
dedos
y haciéndome promesas
vanas de ilusiones
que no
ocurrirán nunca.
Traición
inesperada,
traición al fin,
desapareciste
ocultándote
en la nada,
ya no
eres nadie,
ya no
eres nada.
El
verso ahora
me hace
resurgir
de las
heridas
que tú
causaste
y mis pensamientos puros
afloran
y bullen
como
hirvientes imágenes
con
esperanzas nuevas
y
continúo
luchando
en este mundo frío
que tú
dejaste.
Renazco
del orbe
donde
me sumergió
la
nostalgia de tu ausencia,
respiro
en un nuevo aire
perfumado
seduciéndome
en un arco iris
de
sueños ocultos,
renovados,
donde
hay mil caminos
para
recorrer con pasos firmes
y
agigantados,
sacudiéndome
con el
aliento de su brisa azul
y ágil,
naciendo
amaneceres
con
canto de besos
en
brazos,
danzando
un ritmo anhelado,
sin
culpas ni desasosiegos,
sin
rutinas,
sin
miedo a amar
y ser
amada.