Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 4 de enero de 2019
La vida sin ti
La
vida sin ti,
mi
vida sin ti ya no es lo mismo,
te
extraño tanto que mis entrañas crujen de dolor y de pena.
Eras
el abrazo enternecido,
aventando
arrepíos solapados,
en
mi corazón estremecido por designios de mí,
sino
infausto.
Eras
mi amor cada día.
Aliciente
a mi sinuosa vida,
mi
socaire eras acrisolado en dulzura.
La
vida sin ti,
no
tiene más sentido,
tú
eras la constante alegría,
acrecentando
cada día mi incipiente ilusión.
Rutilabas
en mi corazón con total ímpetu.
Ahora
eres insondable suspiro
y
sólo te vislumbró tu figura entre las nubes grises y lejanas.
No
he podido hablar contigo,
en
realidad no importa que tenga que callar mi boca,
pero
mi alma quiere hablarte,
no
te deja un momento en el olvido.
La
vida sin ti,
no
he podido ver tus ojos,
no
caminar a la par de tus andares,
no
he ido solitaria, a amargarme a nuestros lugares.
No
he podido escuchar tu voz que siempre es preludio,
de
un mar de amor incontenible.
No
he podido hablar contigo,
estás
envuelto en tu capullo volando por el cielo
y
por ti mi alma rota y quebrada muere por el suelo.
no
he podido hablar contigo,
dime
que de ti solo recibiré tu olvido,
pero
no guardes silencio.
Ese
… ¡sí es castigo!
La
vida sin ti no tiene sentido,
vivir
sin ti es vivir sufriendo.
La
vida sin ti,
y
perdidas las nubes que yo quise sujetar en el cielo,
clavadoras
con miradas más alto se fueron.
Y
las alegrías del querer y las angustias del estar aun queriendo poco
y
las ansias de querer, quererte, más.
Todo
por perdido,
todo
en el haber sido antes,
el
no ser nunca ya.
Mi
vida sin ti,
es
un mundo vacío,
sin
tus miradas, tus besos, tus caricias
y
vivo asustada con miedo desde que me dijiste te amo,
pero
todo era falso ,apariencias, retrasos, cortezas inocentes
y
estaba detrás , despacio, madurándose,
al
compás de esta ansia que lo pedía en vano,
la
gran delicia: el sí.
Amor
vivir sin amor,
¡qué
gran catástrofe!
Todo
hacia atrás la vida se va quitando siglos,
frenética
de encima,
desteje
los minutos galopando su curso lento antes,
se
desvive de ansia de borrarse la historia,
de
no ser más del puro anhelo de empezarse otra vez.
La
vida sin ti no es vida,
es
vida que poco a poco se va apagando.
Siempre vivirás en mí
Siempre
vivirás en mí,
siempre…
viviré pensando en ti,
en
ese día cuando te conocí,
en
ello, en tu mirada de vida,
que
a mi piel cada día desvestía.
Pensaré
siempre que te conocí
y
vivirás eternamente en mi,
abrigaré
así tu presencia,
con
los ecos de tu ausencia.
Siempre
vivirás en mí,
sentiré
que estás aquí,
porque
un día te pertenecí,
sabré
que en mí, siempre existirás
porque
tú también me perdiste.
Viviré
ese beso que te di,
en
tus brazos, esos que perdí,
en
ese día aquel cuando te marchaste…
Siempre
vivirás en mí,
vivirás
en los sueños que te di,
en
los suspiros que veo partir
y sé
que siempre me ilusionaré,
pero
a ti, mi amado amante no te olvidaré
por
eso te escribo esta carta para que sepas,
que
te necesito, que no puedo vivir sin ti.
Para
que no me olvides, te enviaré un beso,
y
con él mi vida, mi pasión y mi amor eterno.
Siempre
vivirás en mí,
para
que no me olvides, dejaré que tu cuerpo,
navegue
en las letras de mi alma,
para
poder crear un poema tan intenso,
que
solo grite con sutiles palabras,
un canto de amor sublime,
para
que no me olvides.
Y
mientras sigo dando vueltas y vueltas,
entregándome,
engañándome,
creyendo
que aún me amas
y
solo pienso en tu rostro,
tus
besos, tus delicias volubles,
tus contactos
rápidos recorriendo mi cuerpo
i
haber llegado yo al centro puro,
inmóvil
de mi misma esperándote.!
Siempre
vivirás en mí,
yo
no puedo darte más.
No
soy más de lo que soy, ser eternamente tuya.
¡Ay!
Como quisiera que hubieses dejado a mi lado,
tu
cuerpo al marcharte, huella tierna, tibia,
inolvidable,
única.
y
que contigo se fuese sobre ti,
mi
beso lento , ávido, apasionado,
en
todo tu cuerpo.
No
podrás olvidarme, porque estaré en tus sueños,
en
el aire y en el agua, en la brisa y en el viento.
Te
lo dije aquel día casi como un lamento
“para que no me olvides”
me
adueñé de tu cuerpo.
Siempre
vivirás en mí,
ten
siempre en tu vida mis cartas de amor,
en
ellas te expreso todo el amor que por ti siento,
es
como un relámpago de gloria,
que
encendió en mi tu amor sublime,
no importa que para ti solo fuera,
una historia de amor más
y no
te turbe tus goces el desvelo de este,
que
es tuyo,
corazón
herido.
Me dijiste adiós
Me
dijiste adiós,
Sin
una lagrima en tus ojos, Ni tristeza en tu corazón,
Me
sentí acongojada, lastimada,
Herida
en lo más profundo de mi alma,
No
pretendí nunca que me amaras por siempre,
Pero
si cuando ya no te animara el sentimieto hacia mi,
Me
lo dijeras sin causarme este profundo dolor.
Me
dijiste adiós
Al
cabo de un segundo después que me dijiste adiós,
Me
estaba muriendo,
Seres
inanimados robaron mi vida,
La
incertidumbre golpeaba en mi pecho,
Al
cabo de un segundo, la fuerza de mi amor hacia ti,
Me
sacudió profundamente y logre el espacio del silencio.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré iniciar el principio de mi vida sin ti a mi lado?
Entre
las leyes de lo negro y blanco,
Entre
el conocimiento que me abarca el próximo instante de la luz,
Del
sí o no, en la circunstancia,
Si
tu adiós escurre mi espíritu en un gélido invierno.
Me
dijiste adiós
Si
al paso encuentro las cadenas,
Desde
mi cierta inocencia envuelta en sangre
Y
telas de arena bajo la gris sabana
De
mi lecho sin ti.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré andar?
En
esta noche de lastima,
Sacúdete
bajo las sombras de mis manos,
Que
me esculpen entre la humedad y el polvo.
Me
dijiste adiós
Miro
pasar la sombra,
Un
reverso de luz donde nunca he sido nada,
Noches
¡Oh prodigio!
Tus
manos dejan las mías sin prisa pensativas,
Aplacando
alabanzas,
Sin
arpa ni música,
Bajo
esta ceremonia de dolor.
Me
dijiste adiós
Miro
mi vida,
Y me
dejas escribiendo estos versos,
Donde
no vuelvo a reír,
Donde
la roca profundiza en mis raíces,
Silencio,
culpa,
Mis
ojos tristes y este amor que llora a tus pies.