Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 8 de febrero de 2019
Cuando ya no hay más palabras
Cuando ya no hay más palabras,
entre los dos, me siento nadie, me siento
nada,
solo un gran vacio.
sin palabras me he quedado,
en un tumulto de voluptuosas confrontaciones,
los sentimientos más profundos
y los deseos más enamorados,
pujan con afán para hallar la dulce salida,
de este laberinto iletrado.
Sin palabras me he quedado
y desesperadamente necesito explicar lo que
siento…
¡confesarte que te amo!
Cuando ya no hay más palabras,
aunque mi amor nunca obtenga,
el premio de tus besos,
yo lo mismo he de quererte,
los que lloran en silencio, porque te llevo,
en el alma como si fuera un sueño.
Y cuando estoy sola en mi cuarto,
sin mirarte yo te veo
y ese viaje inalcanzable que se llama
pensamiento me lleva a todas partes
y me dice que te quiero,
con los ojos del alma sin palabra
y en secreto.
No te tengo a mi lado y este tuyo es,
un dios extraño forjado en mis recuerdos,
reflejo de mi misma suave tersura,
grande por mis deseos,
máscara misteriosa,
estatuas sin palabras,
que he elegido a tu memoria.
Cuando ya no hay más palabras,
Sin palabras te digo adiós cuando te alejas,
cuando cierro la puerta de la noche
y contemplo sin un soplo de aire,
la estrella en que t
tú te alejas.
Pero todo súbitamente se rompe,
nuestras manos se desentrelazan,
en tiempo, polvo,
dejando solo vagos rastros fugaces,
recuerdos en las almas.
¿Sí, las almas finales?
¿Las ultimas, las siempre elegidas,
tan débiles para sostén, eterno
de los pesos grandes?
las almas, sin palabras,
como las alas,
sosteniéndose solas a fuerza de aleteos
desesperados,
a fuerza de no parase nunca,
de volar, portadoras por el aire,
de aquella que se salva.
Cuando ya no hay más palabras,
Nuestro mundo leve y frágil
se
desmorono,
sin palabras,
ya que el tiempo, un minuto era el siglo,
una vida,
un amor.
nos cobijaban nubes cielos, aire, nada,
atravesando mares hechos de lágrimas tuyas
y mías, todo por el silencio solemne y
vulnerable
en que las palabras no existían.
¡a este carta confió la pena de perderte!
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio silencioso.
He de coger mi vida deshecha ente tus manos,
leve girón de niebla que el viento
entre sus alas efímeras y dispersas,
hizo volver la noche con las palabras,
no mudas, ni en silencio quiero nuestro
dialogo,
privado de soñaros.
Silencio en tus recuerdos
Silencio
en tus recuerdos,
recuerdos
de un tiempo,
en
el que todo era como había sido,
pero
en el que empezamos, casi sin saberlo,
al
separarnos despacio, de a poco,
un
completo silencio nos inundó.
Tiempo
pasado y perdido de lo que en un punto fue y ha sido,
porque
aunque se guarden las imágenes,
los
archivos sonoros, es un tiempo que se fue,
es
un tiempo ya muerto,
es
un tiempo que sólo se puede aprender,
mediante
un silencio, hueco, frio, gris.
Silencio
en tus recuerdos,
te
fuiste de mi lado por un apartado sendero,
lentamente,
caminando y nunca supe si te fuiste de verdad,
O si
estaba soñando
Y
empecé en silencio total a escribir poesías,
para
tener recuerdos de las cosas,
de
las que vinieron y se fueron,
de
las doloridas,
de
las que me hicieron llorar
y
aún de las hermosas.
Silencio
en tus recuerdos,
la
eternidad es inmensa,
sólo
hay silencio, me invade el miedo
y me
desespero al gritar sin que nadie escuche,
suplicar
y sufrir es mi destino.
pero
es mejor estar aquí amándote en silencio.
Silencio
en tus recuerdos,
siempre
amaré en silencio,
a
este amor que dijo ¡adiós!
amarte
así en silencio y sólo llevarte aquí en mi pecho.
amarte
así frenéticamente y así en mi soledad serás mío.
Amar
en silencio…
es
permitirle a mi pensamiento,
cabalgar
en haras del viento
recrearte
en cada mañana gélida o tibia alborada,
en
la que vislumbro tu figura.
Silencio
en tus recuerdos,
a
veces me digo “Pasó por aquí”,
pero
tú no sales al exacto centro puro de ti mismo,
son
los rumbos confundidos los que te voy buscando.
Con
la risa o con las voces, ambos juntos,
descabalamos
en silencio que no duele,
que
no se siente, creemos que sigue entero.
Si
por los días te busco o por los años,
no
salgo de un tiempo virgen,
¿fue
ese día?
¿fue
ese año?
que
fuimos felices tú y yo,
pero
no hay señal, porque no dejas huellas detrás de ti.
Silencio
en tus recuerdos,
trataré
con toda mi pasión de no recordarte más,
ni
en silencio pronunciare tu nombre,
ni
evocaré los momentos de gozo que juntos, muy juntos pasamos.
Estamos
juntos ya siempre por la despedida, inseparables,
al
borde mismo del abismo del silencio,
en
despedida que ya no olvidaré.
Amor sin luz
Amor sin luz
opaco, oscuro, por o estar a
mi lado.
Vivo en una cueva
impenetrable
donde nadie encontrará jamás
sus secretos.
Me dejaste sola, triste,
apabullada,
inclinada hacia la tierra
sin ver más el cielo ni el
sol.
Amor sin luz
aún siento a pesar de todo
tus dedos
acariciándome toda,
cada pedacito de piel era
tuyo
¡Solamente tuyo!
no te acerques más,
¡auséntate de mí!
porque te ignoraré
ya que estas detenido en el
umbral del alfabeto
para que no te amé más.
Amor sin luz
el mundo no se acaba en la
frontera
donde el aire deja de vibrar
por ti.
Mi dolor es grande,
necesito la luz , la claridad
del amor verdadero,
no los sufrimientos
indelebles
escritos con tinta invisible.
Amor de luz
tu cortejo de macho cabrío
desapareció en la noche
me dejaste temblando de
deseos por ti
se alzan un reguero de alivio
y un reguero de cólera
al pensar en los momentos de
amor y gozo
que vivimos juntos,
apretados, enlazados,
en un juego sin fin y sin
límites
amor sin luz
pero ahora todo acabó,
a luz no existe,
estoy abrumada, desesperada,
por este amor con barreras
que nos alejará de por vida
Amor sin luz
quebrantos, quejas, llantos,
es lo que ahora me inunda el
alma
y deseos de placer, caricias,
gozos, coitos,
a los que mi cuerpo extraña
y no sentirá jamás
desde ahora en otra carta
te escribiré con más ardor,
con más pasión, con más
deseos
porque brotan de mi cada vez
que pienso en ti,
en tu cuerpo viril y fuerte
que fue mío,
muy mío.
Que se fue para siempre.