Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 15 de febrero de 2019
Verte nunca más
Verte
nunca más,
ya
no estás más en mi vida,
te
fuiste sin una palabra,
mi
amado ausente.
Ya
no te espero ni un minuto más.
Perfumes,
luces, formas y sonidos,
desentrañados
de su cautiverio,
azuzan
y apaciguan los sentidos en un riesgoso
y
repetido juego.
Detrás
de la espesa niebla del misterio,
huiste
escondido tu figura apagada,
sin una despedida,
te
fuiste a buscar otro amor.
Verte
nunca más,
¡Pobre
mi amado ausente!
te
equivocaste en tu búsqueda,
tu
vida no va hacer la misma,
vas
a sufrir y te arrepentirás.
Pero
todo ya es tarde,
te
quiero lejos de mí.
Deja
mi vida libre,
independiente,
sola.
Mi
cuerpo solitario,
arrastrando
las tinieblas,
que
relámpagos furtivos van cortando,
pero
poco a poco voy subiendo la cuesta,
de
sentirme abandonada
y
me encamino enamorada de la vida,
hacia
un nuevo amor.
Verte
nunca más,
Ya
no puedo encontrarte más,
allí
en esa distancia,
imprecisa,
lejana,
donde tú estás ausente.
En
vano iría en busca tuya,
allí
donde fue mi pensamiento a sorprenderte,
en
tu misterioso lugar donde ahora te encuentras.
Y
ya perdida, ciega, no sabré como alcanzarte,
en
dónde estabas, si con abrir la puerta nada más,
o
si con gritos o si sólo me sentirás,
te
llegará mi ansia en la absoluta espera inmóvil,
inminencia,
gozo, pánico,
sin
otras alas que el silencio.
¡Libre
al fin de hostigamientos, llantos
y
pesares.
Ando
libre sin que las sombras y las piedras,
pesen
sobre la espalda.
Siento
que ángeles de coral vigilan mi seguro cuerpo,
convertido
en puente que al infinito por las olas saltan.
Penas por tú pérdida
Penas
por tú pérdida,
¿Por
qué siguen lastimando,
las
que ya sucedieron hace mucho tiempo?
¡afuera,
afuera ya, lo soñado, flotante,
marchando
sobre mí,
sin
poderlo pisar porque no tiene sitio,
¡desesperadamente!
Para
quedarme sola, inventaré,
selvas
vírgenes,
con
árboles de metal y azabache,
iré
hacia ellas
y
veré que de sus puntas cuelgan,
papeles
apergaminados,
con
mis poesías que creía perdidas,
eran
para ti, no las leerás
y
menos las cartas que te escribo.
Penas
por tú pérdida,
cada
mañana tu aliento de cigarra,
anuda
mis ojos abiertos,
en
la penumbra quieta.
Te
fuiste, pero aún estás conmigo.
No
estás. Y estas en mí como una lluvia,
de
suavidades indefensas,
que
braman por sacarme de la rutina muerta,
para
arrastrar tu sed de verme en el silencio,
de
tus miradas grises.
¿Por
qué para poder tenerte en mí,
no
debo tenerme para mí?
¿Será
mi culpa?
¿Toda
mía es la culpa de tu ausencia?
¿y
tu miedo a amarme y ser amado?
yo
soy tu amante.
Esa
es mi culpa.
Penas
por tú pérdida,
y
una vida ¿ Es la vida un hábito de vida,
entretenido
en una aventura corporal,
mientras
las penas y el dolor entretejen mi destino?
Me
fui a tu encuentro por el dolor.
Tú
no venias por allí.
Me
metí en lo más hondo por ver si,
al
fin estabas.
Por
la angustia desgarradora, hiriéndome,
tú
no surgías nunca de la herida.
y
nadie me hizo señas
un jardín o tus labios,
con
árboles, con beso,
nadie me dijo, por eso te perdí-
ya que tú ibas por las
ultimas terrazas,
del recuerdo, del gozo, de
lo cierto.
A ti solo se llega por ti,
te seguiré esperando.
No sufro más por amor
No
sufro más por amor,
a
mi pesar tu alejamiento no puedo olvidarte,
¿Qué
es el olvido?
¿Existe?
¿O
son fantasías que uno tiene escondidas,
dentro
muy dentro del alma?
¡ojala
yo pudiera olvidarte!
pero
es tanto lo que te amé y te amo,
que
para mí será hasta la eternidad.
esta
carta de amor es para ti como todas las que te escribí,
pero
nunca las leerás,
no
te acercaras a ellas,
no
las busques ellas se ocultaran de tí.
¡que
pena me da que no puedas leerlas!
pero
mis ángeles que me protegen no quieren,
que
tú las leas.
No
sufro más por amor,
estoy
en paz no sufro más por amor,
la
poesía está siempre en mí,
dentro
mío y busca afanosa,
anhelante,
páginas
en blanco o trozos de papel,
para
volcarse en ellos,
dando
color, amor, a mi vida.
El
tiempo está en suspenso.
Lentamente
me sumerjo en la nostalgia de tu ausencia.
Respiro
esa presencia que sutilmente, solapadamente,
en
silencio absoluto, piensa en mí.
Labios,
una flor,
su
perfume es mi dolor,
ausencia
tenaz.
No
sufro más por amor,
aquí
estoy bajo la desgarradora soledad de tú recuerdo constante,
temblando
mi cuerpo a no tenerte al lado mío,
derramándome
mis gritos bajo tu piel fantasmal
y
traicionera,
queme
ahoga desde esa distancia tan presente,
ya
no se definir en la distancia,
si
estas presente
y
me matas con tu ausencia,
o
si es tu ausencia tan fuerte
y
arrogante que vive presente en mi forma afiebrada.