Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 18 de febrero de 2019
No me digas no
No me digas no.
(necesito sentirte a mi lado,
desde allá muy lejos,
la música mágica de los violines
dibujan prodigios en el aire al sentirte llegar).
Quiéreme.
No me digas no.
(el tiempo es río que huye y perdida
me siento al no estar entre tus brazos,
desde que te fuiste mi alma está triste).
Quiéreme.
No me digas no.
(en claridades de luna y brizas de jardín
elevo tu nombre por aires en vuelos
y en oraciones dulces y melancólicas
que antes no sabía brotan cada día
de mi corazón enamorado palabras de amor).
Quiéreme.
No me digas no.
(en el fulgor de la alborada
mis sueños susurran
pensamientos invocándote siempre,
quiero tenerte en mis mañanas
como no te tuve en mis ayeres).
Quiéreme.
No me digas no.
(ven en mis noches de soledad,
no me abandones,
en silencio avanza pálido el dolor
por no tenerte y ante él
la esperanza deshoja una flor).
Quiéreme.
No me digas no.
(mis suspiros necesitan estar contigo,
abrazada a ti,
inmóvil,
sólo mi profunda respiración
moja el claro cristal de la quietud
que nos une en un imperceptible chal de espuma).
Quiéreme.
No me digas no.
(mi alama clama por ti,
ondea mi canto pleno de dulzuras
y sueños y mis prosas,
mis versos,
parece que llegan de la azul inmensidad)
Quiéreme.
No me digas no.
(te busco y no logro hallarte,
te siento en horizontes lejanos,
pero te aguardo ya que presiento
que el coro de las hadas del bosque te traerán a mí,
porque ellas encuentran lo que nunca se logra hallar).
Quiéreme.
No me digas no.
(percibo la sombra de la ilusión y la sed
de lo imposible como una braza llena de fiebres locas
mi corazón atormentado y deseoso
de gozo y placer).
Quiéreme.
No me digas no.
(riamos juntos en trémulos esplendores de amor,
ven a mí y las liras de cristal sonoro
tañarán las ondas de plata de las aguas
quietas y volarán entre ritmos
los aromas de dos almas que se aman).
Quiéreme.
No me digas no.
(tú eres y serás mi inspiración de mis poemas,
de mis versos,
de mis prosas,
porque sólo tú llenas de armonías
el viento y ardes como llama brillante en mi alma).
Quiéreme.
No me digas no.
Juntos viviremos amaneceres brillantes
entre alegres cantares de frescas notas
y en fantásticos pentagramas,
plenos de dicha y luz crearemos nuestro nido
entre un pasaje que canta y cantando
nos cuenta sus misterios
en un alado idioma sin palabras.
Mi recuerdo eres tú
Mi recuerdo eres tú
(parece que flota…
es tan suave su ir y volver
bajo el fanal errante de la luna
confidente
del bardo peregrino)
Mi última esperanza
(irradias en la sombra todavía
siguiendo un ideal que no se
alcanza,
merodeando en la sombra
la ilusión perdida que fue mi
guía)
Mi recuerdo eres tú
(y hoy,
en este otoño que estoy viviendo
y que la vida empieza a declinar,
se encuentra mi corazón solo y
cansado,
sólo me hace feliz tu recuerdo
turbando el nocturno desasosiego)
Mi última esperanza
(tú,
mi todo,
eres el que despiertas
con cada triste sonido,
lento toque de notas vagas
que el viento lleva a flotar
como doliente gemido
y de la noche en calma,
tú mi melancólico
me haces estremecer el alma
en vibraciones impredecibles)
Mi recuerdo eres tú
(fuiste mi mundo de venturanza
que me llevó a la plácida nota
larga,
tu voz me sigue acariciando
y como un suave reproche se
desgrana
en la calma noche las perlas
de las delicias vividas a tu
lado)
Mi última esperanza
(¿es que acaso ya no estaremos
más juntos?
Quiero flotar en el éter la aúrea
nota
que nos unía en un bálsamo
efluvio
de noche primaveral.
¡Ven a mí!)
Mi recuerdo eres tú
(¡qué instantes más frenéticos y
voraces
vivimos tú y yo!
bajo cielos escarlatas que se
extendían
inflamando mantos sobre nuestros
cuerpos)
Mi última esperanza
(no quiero que seas mi silencio
total
en un viaje completo de la vida,
te quiero en su trayecto en
bacanales,
algazaras,
proezas musicales,
en una gesta al abordaje de la
felicidad
y de la paz eterna)
Mi recuerdo eres tú
(por ti anduve en el mar,
altiva como una ola,
una ola desnuda y sola
estallando en cada cabriola
y desgranándome al recordarte
en cada instante)
Mi última esperanza
(por ti,
un hondo estremecimiento
se aquerenció en mi interior
y destelló en derredor,
un símil del paraíso al pensar en
ti)
Mi recuerdo eres tú
(serás siempre un horizonte
plomizo en mi vida
quedando siempre un goce en mi
corazón
y en mis manos desoladas,
entristecidas,
marcadas,
donde mi piel te recordará
siempre)
De nada me arrepiento,
pues la verdad de un momento
se grita como absoluta
aunque al final de la ruta
otra verdad la reemplace.
Viví desde la cima a la cumbre,
ardida en ardientes lumbres,
en un eterno recomenzar.
Frenesí de pasión
Frenesí de pasión,
exaltación y delirio
por estar junto a ti,
sentirte a mi lado en
un arrebato
de entusiasmo y
alegría.
¡Qué felicidad es la
apoteosis del amor!
Tu fragancia me
atrapa,
golpea todos mis
sentidos,
me deja llevar por la
pasión,
no veo más allá de
donde estoy,
se me nubla la vista
al mirarte,
mi cuerpo sólo desea
fundirse con el tuyo y amarte.
Frenesí de pasión,
me invade una intensa
emoción
al estar entre tus
brazos,
mis labios buscan con
ansia
el antídoto de tus
besos.
Necesito colmar el
sonido de tus susurros
y poseída estoy
por el delirio con
sólo mirar tu figura.
Frenesí de pasión,
el deseo recorre cada
rincón de mí,
acaricio tu piel de
melocotón,
beso tus labios con
sabor a guayaba,
tu cuerpo sabe a
fresa y limón
y tu aliento a fruto
de la pasión.
Eres una macedonia
para mí,
agitas mi interior
con tus dulces
miradas de miel
que saboreo poco a
poco
para alimentar la
pasión de este loco frenesí.
Tu voz ya no es
ausencia,
eres el eje de mi
intenso amor
y en torrente de
ardores
haces que vuelen
locas las blancas aspas
apuntando hacia el
cielo,
uniendo nuestras
manos
en ansias de abrazos
y besos intensos.
Frenesí de pasión,
en prolongado vaivén en
la semipenumbra
escalamos juntos la
hiedra silenciosa.
Enredada entre las
ramas de tus bosques
de almendros eres mi
dueño,
eres el dueño de mi
sendero
de la grama y de la
blanca aurora.
Como vías de amor
pasa un aire domado
por donceles,
ramas verdes que
cercan mi sosiego,
pasó un viento en mis
labios
y al volar ha
guardado tu nombre en mis joyeles.
Frenesí de pasión,
eres tú el solar que
corona mis vientos serenados
y el río donde boga
el artificio de tu sol y mis poemas,
mis cánticos de amor
unánimes para ti,
dan brillo a mi
mirada y mi alma
se entrega plena a
todo tu amor.
Frenesí de pasión,
cae el pulso agitado
de la sangre
sobre el plato sonoro
del silencio,
quema la llama
hirsuta de tu frente
como un ave de marfil
en primer vuelo.
Frenesí de pasión,
muerta de amor en
lecho entibiecido,
pasto de celo en
huerto clausurado,
corazón por tus
flechas percutido,
así estoy en tus
islas encallada
ya que hambrienta de
amor soy
una llama que reclama
tu abrazo eterno.
¡Qué dicha sin
sonrojos
los que por mi rostro
titilan
ya que corre por mis
venas
el deseo de estar
siempre contigo!