Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 2 de marzo de 2019
Me pregunto
Me pregunto
en cada instante dónde estás,
si te has ido,
si no te volveré a ver ni sentirme
amada por ti.
En mi mente flamígeras ideas corren,
se cruzan,
se enlazan,
se entreveran,
se mezclan,
en una confusión de falsos errores,
dudas no claras,
buscando la causa del caos
que no me deja pensar en paz ni
sosiego.
Me pregunto
si todo el amor que volcaste en mí fue
cierto,
si tus caricias,
abrazos,
besos,
lo sentías al dármelo
con todo tu corazón y tu alma abierta.
¿Cómo es posible que lo intensamente
vivido
fue tan sólo un sueño?
¿Cuál es la razón de la dualidad del
ser
y no ser verdadero el amor que nos
unía?
Me pregunto si entre llegadas y
ausencias
presencias irreales,
tú el único y verdadero numen de mi
vida
me olvidaste por completo.
Mi amor fue frente a tu amor
como el mar frente al cielo
pasarán entre ellos vientos
huracanados,
tormentas desgarradoras,
lluvias imprevistas.
Me pregunto,
¿qué hago con este amor tan necio,
tan arraigado a mi corazón?
¿Qué hago con este amor
que necesita de tu existencia para
vivir,
de tu pasión para sentir?
Cierro los ojos
y como un milagro te siento a mi lado,
acariciada y besada.
Yo me pregunto por qué te echo de
menos,
por qué en mis noches ni brilla ni una
estrella,
por qué sin tu sol es triste mi amanecer.
Al no estar tú a mi lado me siento
perdida,
no sé qué hacer,
pienso en tu sonrisa, en tu boca,
en tus palabras,
pienso demasiado en ti
y por quererte tanto mi corazón
cabalga desbocado y sin riendas,
me has embrujado.
Soy como una luna triste
esperando el sol en su eclipse
como una canción de amor esperando su
bailada,
como esa guitarra arrumbada
deseando que alguien de nuevo la
acaricie.
Me pregunto mientras oigo el silbido
del viento
y las ramas del viento castaño
producen extraños chirridos
al rozarse si tú aparecieras otra vez
en mi vida
dibujando sombras ciertas
hacia mi alma triste y adolorida sin
ti.
Abriré causes nuevos,
derribaré murallas para que un alud
de mis palabras de amor desciendan
hacia ti.
Me pregunto en un torrente de lágrimas
como diluvio sin fin,
si te encontraré por aquella ancha
puerta
donde te esperaré siempre.
Y con un dejo de gozo y otro dejo de
lástima
por lo que tengo y por quien soy,
mis sueños se presentan sólo ante ti,
absorbiendo mis tormentas,
compartiendo mis pensamientos
que colman mi corazón.
Déjame…
Déjame
vivir como yo quiero,
libre, en volandas al viento,
danzando
entre arabescos de colores
y
sentimientos íntimos.
Quiero
una vida plena
de
armonías de flotantes alas.
¡Ven
conmigo a comulgar
el Amor
único y verdadero!
Déjame
amarte en silencio,
entre
suspiros entrecortados,
entre
gemires de placer y gozo,
entre
ecos halagadores
de la
eterna música de la Tierra Prometida,
ritmo sin fin de la sagrada unión
de dos
seres que se aman.
Déjame
soñar
con
nuevos amaneceres juntos,
frente
al mar y al horizonte
límpido y diáfano
entre
besos áridos por la sal
que
florecen desde los rincones del alma.
Los
pesares del ayer
y los
fantasmas de la duda
se han
escondido, lejos,
en el
infinito ocaso
porque
nubes de calma
dan
fuerza a nuestro amor.
Déjame
gozar plenamente
y
serenamente
de una
vida plácida a tu lado,
no
cercenada por pesares ni heridas,
sólo,
tan sólo,
plena
en un oasis de júbilos y alegrías
como
cascadas de aguas
estruendosas
y brillantes.
Déjame
seguir mi manso camino
perfumado
con el gris de tus ojos
que son
aromo en flor.
Me
siento como un azahar
del
naranjal en flor,
purificada
y virgen.
Tus
labios son para mí una flor,
su
perfume es mi dicha,
su
presencia mi tenaz redención.
Déjame
ser una flecha alada
que
dispara el arco piadoso de la vida,
ser
Cupido para ti
con una
espada
en cuyo
filo duerme el amor.
Déjame
llorar con lágrimas de sal,
brumosas,
calmas
que
enciendan tu noche procaz
con
música blanca en plenilunio.
Ser
como una madreselva,
beso de
plata con esmeraldas para ti.
Déjame
encender velas de colores
donde el viento sacuda
la negra soledad ya ida
e iluminar tu rostro, tu cuerpo
que
acariciaré
como el
pétalo de la sombra
y
sentir caer la lluvia
donde
los dos vivimos
la
eternidad del gozo y del placer.
Déjame
prevenir el mañana
donde
no existan culpas
ni se
acepten dudas,
donde
no se enferme el silencio
y el
deseo se encienda
sin saber, en tan solo un instante.
Déjame
descansar junto a ti,
amurallados
en un resplandor
estático de paz y quietud, sin pasos
y sin
alas, solos tú y yo,
sobre
el espacio blanco de los días
huyendo
de ruidos y sombras.
Déjame
estar frente a ti,
besar
tu boca con mis manos
sobre
tu pecho,
envuelta
en la gracia divina
de
sentir tu calor,
negándome
a las telas,
en
nuestra desnudez total.
La
dicha está segura ahí,
a tu
lado, eres el elegido,
como el
agua más clara,
más
perfecta,
en la
mínima esfera de la gota
que no
en infinitudes de océano.
Déjame
ser yo,
tu
amante,
totalmente
tuya.
Amor fugaz
Amor
fugaz, breve pero intenso,
profundo pero adolorido
conmigo
a tu lado
pero
pronto sin ti.
Yo sola
con la verdad
de
sentir la angustia,
el
tormento, el cielo negro
de lo
que pudo ser
y se
perdió
en la
oscura inmensidad.
Duró un
efímero momento,
pleno,
vibrante
y como
pluma leve
que se
lleva el viento
cambió
mi vida
al no
estar en tus brazos,
llevándome
a un gran mundo a oscuras.
Amor
fugaz,
como un
latido acompasado,
todo
trémulo de besarme o no,
está la certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue un
susurro sin luz,
un suspiro silente
que
como gasa de amor
pasó a
mi lado dejándome sola
con la
verdad de no tenerte más.
Amor
fugaz,
duró tan solo un instante,
ahora
es tan solo un recuerdo
de
haberte sentido,
casi en
secreto,
pasar
los labios sin tus besos.
Salvación,
fría, dura en la tierra,
del gran contacto ardiente
que
esta noche está ausente,
mi
cuerpo te busca
y mi
frente quiere tocar tu frente,
necesito
ser amada
aún en
la distancia.
Amor
fugaz, fue tan solo un instante
cuando el destino
nos
cruzó a los dos,
como
transcurre el tiempo de un momento,
cuando
lo que dura es un tan solo adiós.
Llegó
el amor de pronto
y se
marchó de prisa
pero
punzó mi corazón
con una
espina
pero lo
que dejó en mi alma
no
termina.
Amor
fugaz,
no pude
retenerlo,
sólo me
dejó
unas
cuantas caricias apuradas
y
ninguna promesa de regreso.
Nuestras
tardes, nuestras noches
fueron sólo breves horas
de
dichas compartidas,
las
manos no eran tocar
lo que hacían en nosotros,
era
descubrir;
los
tactos nuestros cuerpos inventaban,
nuestras
miradas
no se
detenían entre nosotros,
pasaban
a través de nuestros anhelos.
Amor
fugaz,
¿cómo
sabré de tu boca
si tus
susurros ya mi alma no tocan?
Las
palabras brotan de mis dedos
a las
hojas que las esperan,
alegrando mis tristes pensamientos
que
visten la nostalgia
de
lágrimas por éste,
mi
fugaz enamoramiento.
¿Es que
fue fugaz
o
existe hasta este hoy
en el
que te añoro?,
sí, te
añoro, mi eterno amor fugaz,
aunque
tus susurros
ya mi
alma no toquen,
mi
deseo por ti se apaga
y mis
ojos que iluminaban
tu
rostro con mi deseo,
éste se
extingue, lánguido, derretido.
De a
poco,
en breves períodos de mi vida sin ti,
convertí
el olvido en poesía,
convertí
el dolor en poesía,
quedando
una herida
que
sangra a veces
y a
veces se me olvida.
Pido
amar de nuevo,
sin
dolor, sin heridas, sin olvidos
y así,
así,
convierto
mi ruego en poesía,
viviendo
un esperar con rumbo cierto.
Lejanía
sin distancia,
ansiedad
de amar sin ansia,
sin
tormentas en mi alma,
sólo
gozos de saber que existes
y que
me estás buscando
entre
horas del vivir
que
vuelan alto,
esperando
que me beses
y me
ciñas entre tus brazos por siempre.