Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 8 de marzo de 2019
Luna
Desciende serena, de la
luna llena.
La luz blanca y buena,
blanca y silenciosa, buena
y dolorosa,
espectral y hermosa, en
las nubes vuela, en el río riela.
En las cunas vela,
dilata el paisaje y un
temblor de encaje pone en el follaje,
astro sin ventura, copa de
amargura y luz de sepultura.
Esa antorcha incierta, de
la luna yerta,
errabunda muerta.
Luz fría y extraña que
embruja a la araña y a la telaraña.
Luz de pesadilla que en
los ojos brilla, del búho que chilla.
Está en el sendero que del
hormiguero va hasta el jazminero.
Y alumbra un camino vago y
blanquecino para el peregrino.
Luz exangüe , telar que
devana la tristeza humana.
Luz que el cielo envía
como poesía de amor de la noche fría.
Donde los enamorados bajo
su luz serena se abrazan y acarician,
con ternuras y cariños.
“Y
yo soñaba… soñaba
que
hoy… tal vez mañana…
quizás
un día… yo sería tu amante”
Culpa
Culpa, ¿toda mía es la
culpa de tu ausencia?
No supe retenerte a mi
lado.
¿Será mi culpa?
¿O tu miedo a amarme y ser
amado?
Yo soy por siempre tu
amante hasta que deje este mundo.
Mi culpa es amarte con
toda intensidad, con mi cuerpo y mi mente,
con todo mi ser.
No estás.
Y estás en mí como una
lluvia de suavidades indefensas,
que braman por sacarme de
la rutina muerta,
para arrastrar mi sed en
el silencio de tus miradas grises.
Quisiera estar contigo sin
culpa alguna,
en un bosque de pinos para
seguir la travesía del aire,
telegramas de resina y de
esperanza.
¡Cuántas flautas
prodigiosas envolverán la culpa acumulada,
entre redes de hojas
perfumadas!
“¡Qué
feliz me siento con mi culpa!
¿Podrás
decir lo mismo de la tuya?”
Regresas
Regresas, te veo llegar a
prisa hacia mis brazos que estaban abandonados.
Regresas con deseos de que
nuestro amor lleno de pasión,
inunde nuestras vidas.
Y mi mirada que lo hacia
hacía el suelo se elevo con dulzura,
viéndote venir hacia mí,
mis ojos desorbitándose de amor,
los que lloran debajo de
tus pies.
Aplaudo alabanzas, sin
arpas ni prodigios, bajo esta ceremonia de amor.
Miro la vida ahora con
placer y alegría, estoy contigo, en tus brazos,
nuestros cuerpos juntos.
Tus caricias tiernas,
dulces, me inundan de aroma de amor.
Ahora quiero vivir así
siempre.
Como los días pasan a
escondida y como el humo se pierden los años,
ahora de nuevo bailo, me
levanto, giro a toda música vago por mis ojos.
“Una
lagrima encendida limpia,
una noche procaz”